Richard Harrison, veteranísimo actor habitual durante décadas en los circuitos de serie B, falleció el 18 de septiembre en Los Ángeles a los 90 años por causas naturales.

Con una extensísima filmografía a sus espaldas Harrison, tras vivir los rigores del show business en EE.UU., emigró a Italia para ganarse allí un lugar de honor en los anales del cine de bajo presupuesto, convirtiéndose en una estrella de la especialidad.

Nacido en Salt Lake City (Utah), Richard Harrison lució un físico imponente desde muy joven. Algo que, tras emigrar a Hollywood, le hizo aparecer en esas revistas de culturismo y obtuvo pequeños papeles en películas como «Al sur del Pacífico» y en series. Pero, como su carrera en Hollywood no despegaba, se hizo un hueco en el cine italiano, por entonces en plena fiebre del péplum y el spaghetti western, a partir de 1962. De ahí sus trabajos en coproducciones firmadas por españoles como Pedro Lazaga («Los siete espartanos») y Rafael Romero Marchent («El sabor de la venganza»). Con un ritmo de trabajo maratoniano, el actor frecuentó los géneros habituales en la época: además de en películas de gladiadores y spaghetti-westerns, intervino en polizzioteschi y filmes de espías como «Intriga internacional» y «077 desafío a los asesinos», a veces como protagonista. Sin embargo, llegada la década de los 70, encontró un nuevo campo de acción en el cine de artes marciales, con títulos tales que «Ninja Thunderbolt», «Ninja Champion» y «Ninja Terminator».

La carrera de Richard Harrison llegó a su fin con «Propuesta criminal» (1993). Antes, en 1985, había ayudado a desertar de la URSS al actor Oleg Vidov, conocido como «el Robert Redford soviético».