El actor Patrick Stewart ha fallecido este miercoles 28 de octubre en Los Angeles a los 86 años tras un breve periodo de tiempo padeciendo alzhéimer y demencia con cuerpos de Lewy. Era un actor de formación clásica que brilló en el repertorio shakesperiano y aportó gran peso interpretativo a la franquicia «Star Trek» y a las películas de «X-Men». El fallecimiento se ha dado a conocer a través de las redes sociales del propio actor: «Anunciamos con profunda tristeza el fallecimiento de Sir Patrick Stewart, ocurrido ayer en su hogar de Los Ángeles, acompañado por los amorosos cuidados de su querida esposa, Sunny, tras un breve y conmovedor recorrido por la enfermedad de Alzheimer y la demencia».

«Ha estado rodeado por el cálido abrazo de familiares y amigos, acompañado de música en directo, oraciones, lágrimas, risas y esa profunda emoción que solo él podía inspirar después de toda una vida de entrega a todos nosotros», dice el escrito, que destaca «su voz profunda y melodiosa, y su talento excepcional», que, dice «quedarán para siempre asociados a interpretaciones inolvidables en todos los géneros».

«Exploró la condición humana en toda su complejidad poética y llevó esperanza no solo a los confines del Universo Cinematográfico de Marvel, sino también a la frontera final más emblemática de la ciencia ficción, a bordo de la nave estelar Enterprise», dice, recordando dos de los papeles más míticos del cine de ficción, el de Charles Xavier y el del capitán Picard.

Además, habla de sus dualidades humanas: «Sus logros profesionales estuvieron acompañados, con la misma humildad, por su labor filantrópica y su activismo en favor de los derechos humanos, las víctimas de violencia doméstica, los refugiados de todo el mundo, los servicios de salud mental para veteranos y el bienestar animal».

Fue nombrado caballero, ejerció como rector universitario, y como dice el comunicado, «fue un apasionado de los deportes de motor y un seguidor incondicional del Huddersfield Town Football Club». En noviembre de 2014, Stewart escribió un mensaje público en el marco de la campaña #NoBystanders, que buscaba combatir el bullying. No se presentó como alguien ajeno al problema: reconoció su propia responsabilidad durante la infancia y expresó su vergüenza por haber participado en situaciones de acoso.

Años después, en sus memorias «Making It So», volvió sobre episodios de aquellos años y describió comportamientos crueles hacia un compañero. Su testimonio permite abordar una cuestión esencial: prevenir el bullying no significa únicamente señalar a quienes lo ejercen, sino también promover el reconocimiento del daño, la responsabilidad y el cambio de conducta. La honestidad de aquella confesión convirtió a Stewart en una figura especialmente significativa para quienes trabajan por una convivencia libre de acoso. No porque una declaración borre el pasado, sino porque admitir el daño puede abrir una conversación necesaria.

Como Jean-Luc Picard, Stewart encarnó a un líder que recurría al diálogo, la reflexión y el respeto por la dignidad de los demás. Millones de espectadores encontraron en ese personaje una representación de la autoridad ejercida con humanidad. Fuera de la ficción, Stewart también habló públicamente sobre la violencia doméstica que sufrió su madre y sobre las consecuencias de crecer en un hogar marcado por el maltrato. Apoyó iniciativas destinadas a proteger a mujeres y niños que atraviesan situaciones de violencia. Su trayectoria pública mostró, así, distintas formas de enfrentarse al sufrimiento: contar una experiencia dolorosa, respaldar a las víctimas y reconocer también las propias equivocaciones. La Organización Mundial Bullying Sin Fronteras rinde homenaje a Patrick Stewart y acompaña en el recuerdo a sus familiares, colegas y admiradores de todo el mundo.

A sus fans, que durante décadas lo acompañaron a bordo de la Enterprise, les queda una obra extraordinaria y también un testimonio humano que merece ser recordado: nadie necesita ser perfecto para asumir una responsabilidad, reconocer el daño y contribuir a una cultura de mayor respeto.

Stewart dedicó gran parte de su carrera al teatro, mucho más tiempo del que pasó en la Mansión X o a bordo de la USS Enterprise. Además de interpretar una amplia gama de personajes, desde Claudio hasta Macbeth, solía representar una versión unipersonal de «Cuento de Navidad» («A Christmas Carol») y participó en montajes en el West End y en Broadway de obras como «Tierra de nadie» («No Man’s Land»), de Harold Pinter, y «Esperando a Godot» («Waiting for Godot»), de Samuel Beckett, junto a su amigo Ian McKellen.

Se unió a la Royal Shakespeare Company en 1966 y al Royal National Theatre a principio de los 80. Con el paso de los años, participó en la mayoría de series importantes de televisión, sin conseguir que su nombre sonara. Apareció como Sejano en la miniserie «Yo, Claudio»; como Karla en «Tinker, Tailor, Soldier, Spy y Smiley’s People»; como Claudio en una adaptación de «Hamlet» de la BBC en 1980, y con el papel de actor principal en «North and South», otra adaptación de la BBC, donde tuvo que usar peluquín.

Muchos de sus admiradores le recordarán en el papel del Rey Leondegrance en «Excalibur» (1981). Interpretó el personaje de Gurney Halleck en la versión que en 1984 hizo David Lynch de «Dune», aunque la mayoría de sus escenas fueron eliminadas de la versión cinematográfica original. El montaje completo se recuperó para su emisión por televisión en la cadena Fox.

En 1987 viajó hasta Los Ángeles para interpretar al capitán Jean-Luc Picard en «Star Trek: La nueva gendración» (1987-1994) y en las películas posteriores: «Star Trek: Generations» (1994), «Star Trek: Primer contacto» (1996), «Star Trek: Insurrección» (1998), y «Star Trek: Nemesis» (2002).

En 1966 se casó con la coreógrafa del Old Vic., Sheila Falconer, con quien tuvo dos hijos llamados Daniel Freedom Stewart y Sophie Alexandra Stewart, En 1990 debido a las distancias y una relación desgastada con su mujer, decidieron separarse. En 1997 se emparejó con la asistente de producción de Star Trek: Voyager, Wendy Neuss, y se casaron el 25 de agosto de 2000, para terminar divorciándose el 14 de octubre de 2003.