Después de años de colaborar con Atresmedia y Movistar Plus, los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi, felices padres de la exitosa «La bola negra», que ya ha pasado de los 5 millones de euros recaudados antes de cumplir su primera semana en cartel, preparan una nueva serie de ficción para HBO Max sobre una serie de crímenes en un idílico enclave pirenaico próximo a Andorra.

Aún sin título, esta producción correrá a cargo de la compañía de los Javis, Suma Content, con Fran Araújo, Eduard Sola, Carles Porta y Luminol Media, según informó Deadline.

Tor es una comarca de montaña en Lleida donde tuvieron lugar unos acontecimientos trágicos durante varias décadas por una lucha por la propiedad de la tierra. El drama mezclará misterio y suspense para revisitar los hechos y las leyendas que rodean un caso que implicó tres asesinatos, uno sin resolver, y que todavía hoy atrapa la atención de mucha gente. Una docuserie española titulada «Tor», estrenada en 2024 y firmada por el periodista Carles Porta, no hizo más que aumentar el interés por lo ocurrido.

Los Javis, que viven desde su paso por el Festival de Cannes, donde obtuvieron el premio a mejor dirección, un momento dulce gracias a su segunda película «La bola negra», ganadora reciente del premio del Público en Toronto (excelente carta de presentación para los Oscars) y de la nominación española a los mismos galardones, tendrán créditos como productores ejecutivos.

Guillermo Farré, responsable de producción original en España de HBO Max, ha señalado: «Este proyecto reúne a algunas de las voces creativas más interesantes que trabajan hoy en España. Fran Araújo y Eduard Sola tienen una capacidad excepcional para crear historias ricas, impulsadas por los personajes, mientras que Javier Calvo y Javier Ambrossi siguen empujando los límites con su visión y su ambición distintivas. Inspirada en el extraordinario mundo de Tor, esta serie tiene todos los elementos de un drama poderoso de HBO, y estamos orgullosos de apoyar a estos creadores para llevarla a la vida».

HBO Max lleva un tiempo ampliando su catálogo de producciones originales europeas. Hace poco dio luz verde a un drama médico francés inspirado en «The Pitt». Farré, que también produjo «Sirat», sustituyó recientemente a José María Caro como responsable de producciones originales.

En «Tor», el control de una montaña valorada en miles de millones de pesetas quedó concentrado en las manos de dos caciques locales irreconciliables.Por un lado estaba Jordi Riba Segalàs, apodado «El Palanca», un hombre rudo que defendía el uso tradicional de la montaña para la ganadería y la madera, mientras controlaba con mano de hierro los caminos del contrabando hacia Andorra. En el bando opuesto se situaba Josep Montané Baró, conocido como «Sansa», deseoso de convertir el lugar en una macroestación de esquí conectada con Andorra, para lo que se alió con inversores del pequeño país no tan legales. El choque entre la tradición contrabandista y la especulación inmobiliaria transformó el valle en un polvorín.

La violencia estalló por primera vez en el verano de 1980. Una tarde de julio, las discusiones por el control de los accesos a la montaña dieron lugar a un tiroteo salvaje. Dos empleados de confianza de «El Palanca» cayeron abatidos a tiros por matones a sueldo contratados por un empresario andorrano afín a «Sansa». Aunque el crimen se saldó con condenas de prisión, la sangre derramada solo sirvió para enconar los rencores.

La tensión judicial y vecinal alcanzó su clímax quince años más tarde. En 1995, una sentencia de la Audiencia de Lleida declaró a «Sansa» como el dueño único y legítimo de toda la montaña de Tor. La justicia le daba la victoria absoluta y la llave de una fortuna inimaginable, pero cinco meses después de recibir la noticia, el cuerpo de «Sansa» fue hallado en su casa de Tor. Había sido brutalmente golpeado y estrangulado con un cable eléctrico. No hubo condena por el crimen.

Hoy en día, el misterio de Tor permanece vivo en el imaginario colectivo gracias al periodismo de Carles Porta, quien dedicó tres décadas a desenterrar los secretos del pueblo en libros y series documentales. Aunque las disputas legales terminaron por devolver la montaña a los herederos de todas las casas tradicionales, el pueblo ya nunca volvió a ser el mismo. Convertido en un lugar de culto para los amantes del «True Crime», Tor sigue alzándose en la frontera pirenaica como un monumento al aislamiento y el escenario de crímenes movidos por la codicia.