En el año 1979 el Teatre Lliure de Gràcia, en Barcelona, estrenó «La Bella Helena», de Jacques Offenbach, con Juanjo Puigcorbé y Anna Lizaran como protagonistas. Fue sin duda el gran éxito de la temporada. Ahora esta compañía de jóvenes ha querido recuperar la obra, un espectáculo que va de relaciones entre los actores, problemas de ego, amistad… y presenta lo difícil que es recuperar una obra de lo 70 cuando todo era diferente en el teatro. Como ellos mismos dicen el teatro ha de ser “to play, jouer, jugar”. Y eso es lo que hacen, jugar con el espectador y hacerlo participe de su locura.

Un grupo de jóvenes teatreros, nostálgicos y soñadores, decididos a romper con la lógica predominante del moderneo, el podrido star system y la desilusión colectiva, emprenden un propósito tan delirante como apasionado: volver a poner en escena «La bella Helena», que los “francotiradores” del Teatre Lliure estrenaron hace más de 30 años.

Tras destripar la condición millennial la pasada temporada, vuelve el humor descarado de las neovarietés de Miquel Mas Fiol con un espectáculo sobre la fuerza del trabajo colectivo y la compañía, poco fiable, de la nostalgia. Un acto de amor al oficio teatral, apartado de followers y flashes, y un reconocimiento del espíritu insurrecto que nos impulsa, obstinadamente, a seguir haciendo teatro.

Para celebrar el 50 aniversario del Teatre LLiure, esta compañía “Col.lectiu Miserable” dice haber vivido y dormido durante 39 días para ofrecernos una «Bella Helena» diferente.

Eso si, no se puede negar, es diferente. Juzguen ustedes mismos a este grupo de jóvenes un poco locos que apuestan por un teatro distinto, alegre y vivo.