Este primer fin de semana el Festival de Sitges ha latido al al ritmo de una banda sonora épica con la llegada de Sir Peter Jackson, que ha recibido el Gran Premio Honorífico el mismo día de la tradicional Zombie Walk y de la proyección de «Braindead» restaurada en 4K. Por otro lado, Kevin Bacon ha presentado «Family Movie», una película realizada junto a su mujer, Kyra Sedgwick, su hija Sosie y su hijo Travis, que también ha asistido.
Kevin Bacon es uno de los grandes actores secundarios del cine contemporáneo. Lo encontramos en películas inmortales como «Mystic River», «Apolo 13» o «Sleepers», pero también en películas de terror que forman parte de nuestra cultura audiovisual, como la fantasmal «El último escalón» y la monstruosa «Temblores». Incluso por aquel duelo de tractores que protagonizaba en la mítica «Footloose», al ritmo de «Holding Out for a Hero», de Bonnie Tyler. Bacon, ha sido una de las grandes sensaciones del inicio del largo fin de semana.
Sin embargo, el actor de Pensilvania no ha acudido solo, sino acompañado de su mujer, la actriz y directora Kyra Sedgwick, y de su hijo, el músico Travis Bacon, que también participan en la película. Los tres han protagonizado un encuentro donde han hablado de la divertidísima «Family Movie», una comedia negra con vocación metacinematográfica en la que interpretan a una familia de cineastas que, mientras rueda una película slasher de bajo presupuesto, encuentra un cadáver en el plató y debe ocultarlo para poder seguir filmando.
«Nos lo hemos pasado en grande» —ha expresado Sedgwick— rodando una película que «muestra aspectos nuestros que son reales». «Ver a tus padres cubiertos de sangre es una experiencia que recomiendo muchísimo», ha añadido Travis. En cuanto a la historia, la familia ha confesado que el guionista Dan Beers se reunió individualmente con cada uno de ellos y que se quedaron sorprendidos al leer el guion, porque se vieron claramente reflejados en «unas dinámicas con las que mucha gente puede sentirse identificada».
Por su parte, Bacon —confeso admirador de «Audition», de Takashi Miike— ha hablado de su admiración por tótems de la interpretación como Al Pacino, Dustin Hoffman o Jack Nicholson. También ha explicado que entiende la interpretación desde la inquietud por «explorar todos los aspectos de la condición humana» y que, antes, el cine de terror se consideraba un género vulgar que muchos actores evitaban, pero que ahora llega a los Oscar y genera éxitos de taquilla.
Finalmente, Bacon y Sedgwick han recogido el Gran Premio Honorífico en el escenario del auditorio del Meliá, donde han declarado que «Family Movie» «es una carta de amor al género». Asimismo, han defendido el trabajo de las personas frente a las máquinas en una época cada vez más impregnada por la inteligencia artificial.
La acogida a Sir Peter Jackson ha sido apoteósica. Primero, cuando ha dado el pistoletazo de salida de la Sitges Zombie Walk junto al veterano de los efectos especiales Rick Baker, exclamando «¡Arrasad con todo!» desde la terraza del Centre Cultural Miramar ante un ejército eufórico de no muertos. Después, cuando el director de las trilogías de «El señor de los anillos» y «El Hobbit» ha recogido el Gran Premio Honorífico en un auditorio del Meliá puesto en pie, que le ha dedicado una gran ovación.
Antes de subir al escenario, la actriz Diana Peñalver ha recordado su experiencia participando en la delirante comedia zombi «Braindead» —que se ha proyectado restaurada en 4K— «como si fuera un sueño». A su lado, el director artístico del certamen, Ángel Sala, ha compartido que, en 1992, cuando Jackson presentó la película, «tenía 39 de fiebre» y pensaba que el título español que le pusieron por aquel entonces —»Tu madre se ha comido a mi perro»— era fruto del delirio. Seguidamente, el mítico cofundador de Wētā Workshop ha pronunciado unas cálidas palabras que han quedado grabadas en nuestra memoria: «Mi película favorita de todos los tiempos es «King Kong», la de 1933, y el mejor festival del mundo es Sitges».
Presentada en la sección Panorama, «La mala madre» recupera los códigos del gótico español para contar una historia sobre la culpa y las obsesiones de las madres. La trama nos pone en la piel de una joven que despierta sin recuerdos en una casa aislada habitada por un médico y su supuesta madre. Se trata del debut en el largometraje de la madrileña Alicia Albares, una directora que hurga en los rincones más oscuros del alma a través de una puesta en escena clásica y una atmósfera claustrofóbica que bebe del terror doméstico de Misery y Hereditary. El reparto está integrado por Thaïs Blume («Luna caliente»), que encarna a una final girl llena de energía y rabia, junto con Álex Gadea, Javier Pereira, Jordi Aguilar y Mariana Cordero, en la piel de la madre terrible de este cuento de terror, rodado de noche «durante seis semanas» y prácticamente en una única localización. Además, «La mala madre» surge de distintos laboratorios de creación, pero resulta significativo que sea un proyecto que pasó por Sitges Coming Soon, un programa orientado a producciones de próximo estreno.
«Lo que más miedo da de la maternidad es lo que no se cuenta», ha expresado Albares durante la presentación de este thriller con pinceladas de slasher que no quiere hablar de víctimas, sino de supervivientes, y que «saca a la luz cuestiones de las que no se ha hablado lo suficiente». La directora ha aprovechado para mencionar títulos tan brillantes como «Cinco lobitos», de Alauda Ruiz de Azúa, y «Salve María», de Mar Coll, que también exploran los terrores de la maternidad desde otras perspectivas y contextos. Asimismo, ha recordado que, en España, «hay pocos referentes femeninos en el cine de género», y ha señalado que «Carlota Pereda es una gran inspiración, pero faltan voces».












