LUPE VÉLEZ

    María Guadalupe Vélez de Villalobos, conocida como actriz por Lupe Vélez, nació en San Luis Potosí, 18 de julio de 1908. Hija de un general de la Revolución, Jacobo Villalobos Reyes y de su esposa, una cantante de ópera, Josefina Vélez; tuvo cuatro hermanos: Mercedes, Josefina, Reina y Emigdio. Su comportamiento impulsivo y agresivo con sus compañeros llevó a sus padres a tomar la decisión de enviarla a estudiar en el convento de Nuestra Señora del Lago en San Antonio, Texas, cuando tenía 13 años de edad. Así fue como aprendió a hablar inglés. Después de su 15 cumpleaños y tras la muerte de su padre, Lupe dejó el convento y, temeraria como era, se lanzó a buscar trabajo para mantener a su familia. Lupe se puso a trabajar en un almacén como vendedora con un sueldo de cuatro dólares a la semana.

    La madre de Lupe la presentó junto a su hermana Josefina, a la popular tiple cómica María Conesa La Gatita Blanca. Conesa les brindó la oportunidad de interpretar un shimmy titulado «Oh Charley, My Boy» en el intermedio de una de sus obras en el Teatro Principal de México DF.

    En 1924, Aurelio Campos, un joven pianista y amigo Lupe y su hermana Josefina, recomendó a Lupe con los productores de teatro Carlos Ortega y Manuel Castro Padilla, que estaban preparando una revista de la temporada en el Teatro Regis. Le dieron su primera oportunidad en la empresa en marzo de 1925. Aunque inicialmente, ella fue rechazada debido a su juventud por otras vedettes más experimentadas. Lupe rivalizó con las populares tiples mexicanas Celia Montalván y Delia Magaña con quienes protagonizó algunos conflictos en público. En el mismo año, 1925, llegó de París un espectáculo titulado «Bataclan», comandado por Madame Rasimi, y en donde aparecían bailarinas semidesnudas por primera vez. El espectaculo causó sensación en el Teatro Esperanza Iris. Ante esto, los empresarios contratacaron con dos parodias: «Mexican Rataplan» y «No lo tapes», esta última protagonizada por Vélez, que se convirtió en la pionera de las «exóticas» del Teatro de revista en México, porque además de cantar y bailar con sugerentes y provocativos movimientos de pelvis, aparecía envuelta en pedrería y plumajes, mientras cantaba canciones llenas de picardía. Joven y más famosa que sus rivales, Lupe (que debido a su juventud era llamado La Niña Lupe) pronto se estableció como una de las principales estrellas de vodevil de México. Entre sus admiradores se encontraban los poetas Jose Gorostiza y Renato Leduc.
    En 1925 se trasladó a Texas, donde comenzó a bailar en espectáculos de variedades y encontró trabajo como asistente de ventas. Un amigo de la familia, Frank Woodward, recomendó a Lupe con un actor famoso, Richard Bennett, un galán maduro bien conocido en los escenarios teatrales norteamericanos (padre de las actrices Constance y Joan Bennett). Él necesitaba una chica con las características de Lupe para la obra «La Paloma». Quedó impresionado con ella, y como el gobierno de EE.UU. le negó la visa, Lupe movió sus influencias y se dirigió en tren a Los Ángeles. Lamentablemente, Lupe fue reemplazada por una actriz de 54 años de edad. Lupe consiguió un trabajo como bailarina en un baile de la Policía, y entre 1925 y 1927 se convirtió en una figura muy apreciada del burlesque. En California conoció a la actriz cómica Fanny Brice, quien impulsó su carrera como bailarina y la recomendó con Florence Ziegfeld (fundador del Ziegfeld Follies de Nueva York). Pero en ese momento, Lupe es contactada por Harry Rapf, un productor de la Metro-Goldwyn-Mayer, quién le realiza una prueba cinematográfica. Hal Roach, un productor y director de Pathé Pictures, vió por casualidad las pruebas, y de inmediato le ofreció trabajar como extra en unos pequeños cortos protagonizados por Stan Laurel y Oliver Hardy.

    El primer largometraje de Velez fue «El gaucho» (1927) protagonizada por Douglas Fairbanks. Se cuenta que cuando Fairbanks la llamó para una prueba, le pidió quitarse los zapatos. Lupe se ofendió y estalló en cólera. Gracias a esta rabieta, ella fué contratada para interpretar el rol femenino principal de la película «La Montañesa». Al año siguiente fue nombrada una de las WAMPAS Baby Stars, las estrellas jóvenes que se consideraban más prometedoras para el estrellato. Los columnistas de Hollywood la bautizaron con apodos absurdos como La Pantera Mexicana, la señorita tamal caliente, o Miss Chile Picante, frases alusivas a la personalidad de Vélez en la pantalla. En la mayoría de sus primeras películas, realizó papeles exóticos o étnicos (hispanas, nativas americanas, francesas, rusas, incluso asiáticas).
    Trabajó bajo la dirección de notables directores de cine como Victor Fleming, en «Wolf Song» (1929), junto a Gary Cooper, D.W. Griffith, en «Lady of the Pavements» (1929) y Tod Browning en «East is East» frente a Lon Chaney. La personalidad chispeante de Lupe rivalizaba con la de la «chica flapper» de moda, Clara Bow. De hecho, llegó a ser bautizada como la Mexican IT Girl.

    Vélez realizó su primera película sonora, «Tiger Rose» en 1929. Con la llegada del cine sonoro, realizó algunas películas como «Hell Harbor» (dirigida por Henry King), «The Storm» (dirigida por William Wyler), y el drama «East is West» con Edward G. Robinson (1930). En 1931 trabajó con Cecil B. DeMille en «The Squaw Man». Otro trabajo notable, fué el que realizó en «Resurrection», dirigida por Edwin Carewe.
    En pocos años Vélez encontró su nicho en las comedias, interpretando a mujeres hermosas, pero volátiles. Su batalla con Laurel y Hardy en «Hollywood Party» y su presencia dinámica con Jimmy Durante en «Palooka» (ambas en 1934) suelen ser las típicas entusiastas actuaciones de Vélez. También apareció en la parte final de la comedia de Wheeler y Woolsey, «High Flyers» (1937) haciendo imitaciones de Simone Simon, Dolores del Río y Shirley Temple.

    Su vida personal era a menudo difícil: Su carácter hacía que se la conociera como «la explosiva mexicana» (más propiamente «La Chinampina Mexicana»), provocando que su vida sentimental fuera tormentosa. Emocionalmente generosa, apasionada y llena de vida, Vélez tuvo una serie de romances muy publicitados. A Lupe le gustaban los hombres y no tenía reparo alguno en hacerlo notar. Cuando llegaba a una fiesta, nadie sabía lo que podía ocurrir. Su primer amor fue ampliamente aireado, con John Gilbert. La columnista de espectáculos Hedda Hopper recordó un incidente de Vélez: En el momento en que le pregunté si debía o no casarse con Gilbert, ella respondió: «Después de todo, yo no soy una dama». Otros sonados romances de Lupe fueron Charles Chaplin, Errol Flynn y Erich Maria Remarque.

    Vélez conoció a Gary Cooper en el rodaje de «Wolf Song» (1929), iniciando un romance con él. Cooper estaba casado en ese momento y también tenía romances con Clara Bow y Marlene Dietrich. Su relación con Gary era totalmente apasionada y tormentosa. Dos años de relación muy intensa resumidos en una frase de Marlene Dietrich: Gary está completamente controlado por Lupe. Fue él quien le ayudó a pagar su nueva mansión en Beverly Hills, donde convivieron algunos meses y donde ella residió hasta su muerte. La madre del actor siempre se opuso a ese noviazgo, simplemente porque no le caía bien. Y Cooper era incapaz de llevarle la contraria. Un día Lupe comenzó una dura discusión con ella que concluyó con el desplante de la diva: Quédese con su niño. A mí me sobran los hombres. En una ocasión, Vélez estuvo a punto de arrancarle una oreja en la estación de tren de Los Angeles mientras él se preparaba para huir de ella y su rabia incontrolable. Incontenible, también fue llevada a la policía cuando una patrulla la vió practicando sexo oral con Gary a bordo de su coche en un aparcamiento en esa ciudad. El tórrido romance terminó por la influencia de la madre de Cooper. Según varios biógrafos, Cooper fue el gran amor de la vida de Lupe Vélez.
    A pesar de su respuesta altiva, para Vélez la ruptura fue un golpe terrible. Intentó olvidarle refugiándose en una carrera cada vez más brillante y con la ayuda de los narcóticos y el consuelo de los nuevos amantes. Probablemente esa huida hacia delante fue la que le llevó a casarse con Johnny Weissmuller en 1933. Casi seis años en el que el sexo sustituía al amor y los desencuentros y los celos se transformaban en hematomas y arañazos que los maquilladores de Tarzán disimulaban. El matrimonio duró cinco años, aunque en repetidas ocasiones se separaron y se reunieron antes de divorciarse en 1939. La convivencia entre Lupe y Johnny fue tormentosa, con peleas y discusiones que se convertían en la comidilla de los medios sociales.

    En su carrera en Hollywood, Vélez eligió conscientemente su imagen como Whoopee Lupe. Con su proclamación: «Yo no soy salvaje. Sólo soy Lupe», Vélez desarrolló una reputación pública como mujer explósiva e irreverente en Hollywood, y se encontró con los roles que retrataban «clase media-baja» y personajes exóticos.9 Por el contrario, revistas, periódicos y columnistas de chismes colocaron a su compatriota, la actriz mexicana Dolores del Río sobre un pedestal, ensalzando su belleza y elegancia. Mientras que Dolores del Río fue refinada y educada, Vélez fue contundente: ella dijo que lo que vino a la mente, y no le importaba cómo se veía socialmente.
    Vélez tenía una rivalidad con Dolores del Río, debido en gran parte a que Vélez, de alguna manera resintió el éxito de del Río. Lupe odiaba encontrarse con ella, y la llamaba «ave de mal agüero». A Dolores le aterraba encontrarse con ella en lugares públicos. Cuando esto sucedía, Lupe se mostraba mordaz y agresiva. Lupe imitaba a Dolores abiertamente, llegando a burlarse con ironía y agudeza de su refinamiento y elegancia. Pero el prestigio de Dolores era notorio, y Lupe no podía ignorar esto. Es evidente que le afectó el éxito de Dolores en sus mejores años en Hollywood. Pero la belleza mexicana de Lupe, aunque menos clásica, no desmerecía ante la de Dolores, siendo incluso más explosiva, más vibrante. En una ocasión, en una premiere, ambas actrices coincidieron y Del Río pisó accidentalmente la cola del vestido de la Vélez, dañandolo. Furiosa, Vélez se quitó uno de sus guantes y lo tiró sobre el plato de Dolores gritandole: ¡Ahora te lo tragas!. Ademas de Dolores, Lupe realizaba otras notables imitaciones de figuras como Fanny Brice, Gloria Swanson y Marlene Dietrich.

    Lupe regresó en 1937 a su México natal, ya como un mito, para rodar «La Zandunga» junto a Arturo de Córdova, un actor que fascinaba al público femenino de su país. Lupe no fue una excepción. Volvía a sentirse enamorada de verdad y De Córdova le correspondía, a pesar de estar casado y con cuatro hijos. La relación entre ambos era compleja porque él quería preservar su reputación y le horrorizaba el escándalo que supondría un divorcio. Lupe no tuvo tantos reparos y firmó la separación de Weissmuller en 1939. En el fondo, era una mujer tradicional que deseaba casarse para toda la vida y tener hijos. Por eso hizo todo lo posible para que él dejara a su mujer. Hasta el punto de filtrar a la prensa su relación adúltera. Pero no salió como lo había planeado. La esposa del actor, que había pensado en la separación, consideró humillante que su vida privada fuera aireada y se negó a conceder el divorcio jurando que nunca lo haría. Lupe fue consciente entonces de que nunca cumpliría su sueño: formar una familia con él.
    En 1944 Lupe Vélez visitó un set de filmación en busca de Arturo de Córdova. Allí conoció a un joven extra de origen austriaco, Harald Maresch, que intentaba iniciar una carrera como actor en Hollywood. Vélez lo recomendó a algunos productores, se enamoró de él y le pidió matrimonio. Harald accedió a casarse con ella, pero sólo por conveniencia. En septiembre, Vélez descubrió que estaba embarazada de cuatro meses. En diciembre de 1944, cuando se supo que Vélez se casaría Ramond, Francesca Vitiner, una mujer que había sido pareja de Ramond, le demandó ante los tribunales por incumplimiento de promesa. Vélez se dio cuenta que Maresch no era el joven inexperto al que había protegido.

    Temerosa de convertirse en madre soltera y de la repercusión que hubiera tenido para su carrera, pidió ayuda a su hermana Josephine. Le propuso escapar juntas a México hasta dar a luz, para que luego fuera Josephine la que reconociera como suyo al bebé. Ella aceptó. Sin embargo, antes tenía que realizar un viaje con su marido al extranjero durante unos días. Pasaron semanas sin tener noticias suyas. Hastiada por el desamor, deprimida por el escándalo que se avecinaba, solo vio una salida. Como Maresch rechazó casarse con ella, Vélez decidió entonces suicidarse (en aquella época ser madre soltera era algo socialmente inaceptable que habría puesto fin a su carrera) y desechó la alternativa de un aborto. No es la única versión. Son muchos los que sostienen otra más sórdida. Ella esperaba un hijo de Arturo. Como él no podía divorciarse y las raíces católicas de ambos descartaban abortar, buscaron a un hombre de paja para casarse con ella: Ramond. Pero un día Lupe llegó por sorpresa al apartamento de Arturo y lo encontró en la cama con Ramond. Eso la volvió loca. La bisexualidad del galán siempre fue un asunto tabú. De modo que sí, podría haber desesperación y despecho, pero por el engaño de los dos hombres y por un hijo no deseado que la ligaría a ellos para siempre.
    Existe aun otra versión que fue proporcionada por el periodista Robert Slatzer. En ella se menciona a Gary Cooper como el padre del bebé de Lupe. Slatzer habló con la ex amante de Cooper, la actriz Clara Bow. Bow reveló que Cooper le llamó en completo shock, llorando y gritando que iba a matar a Maresch por dejarla embarazada. Sin embargo Bow dijo que nunca creyó que el bebé fuera engendrado por Maresch. Bow estaba convencida de que Lupe nombró a Ramond para proteger a Cooper.

    El 13 de diciembre de 1944, Lupe desayunó con Bruce Cabot Y Errol Flynn. En la noche organizó una fiesta y se reunió con sus mejores amigas, Estelle Taylor y Benita Oakie; durante la cena inventó una excusa y se retiró a su cuarto, escribió una nota de despedida e ingirió una dosis mortal de seconal, para después acostarse en su cama, rodeada de una gran cantidad de flores y velas encendidas. Incorrectamente se cree que Lupe fue encontrada ahogada en la taza del baño al día siguiente. Esto nunca sucedió. Ella fue encontrada en su cama tal como lo había deseado.
    En el momento de su muerte, Lupe Vélez era extremadamente popular entre el público, ejemplificado por las más de 4.000 personas que se presentaron ante su ataúd durante el funeral en Glendale, California. Más tarde, en los servicios en la Ciudad de México, miles de personas más asistieron para dar un último adiós, incluyendo actores de renombre como Cantinflas, Jorge Negrete y María Félix. Johnny Weissmuller se unió a los actores Arturo de Córdova y Gilbert Roland para cargar el féretro. Su cuerpo fue trasladado al Lote de los Actores de la A.N.D.A. del Panteón Civil de Dolores de la ciudad de México. Lupe Vélez tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en el 6927 de Hollywood Boulevard por su contribución a la industria cinematográfica.