JACK LEMMON

    John Uhler Lemmon III nació el 8 de Febrero de 1925 en la ciudad norteamericana de Boston, Massachusetts. Su nacimiento se produjo en un ascensor, pues su madre, Mildred LaRue Noël, que se dirigía al hospital Newton-Wellesley para un nuevo control de rutina de su embarazo de siete meses, no le dio tiempo a llegar a la consulta, dando a luz en el ascensor. Hoy se exhibe en el mismo una placa en la que reza: «Aquí nació Jack Lemmon”.
    Los Lemmon eran una familia acomodada. Hijo del presidente de la Doughnut Corporation, la fábrica de Donuts, Jack fue educado en la escuela de Rivers County, en Chestnut Hill, donde destacó como deportista, ostentando el récord de las dos millas de Nueva Inglaterra. Continuó su formación en la Academia Phillips y en la Universidad de Harvard, en la que se licenció en arte dramático en 1947 después de haber formado parte del club de teatro de la institución. Lemmon también era un gran aficionado a la música, e incluso un diestro practicante de piano. Lemmon supo que se quería dedicar a la interpretación a los ocho años, edad a la que se subió por primera vez a un escenario para representar una obra en el colegio y arrancó carcajadas de sus compañeros, aunque aún pasarían varios años hasta ver conseguido su sueño.
    Después de pasar por el ejército, en el que llegó a ser oficial de comunicaciones de la marina en 1945, se fue a Nueva York y trató de abrirse paso profesionalmente acompañando al piano la proyección de películas mudas para pasar después a actuar en diferentes medios, como la radio, la televisión y el teatro, consiguiendo abrirse camino hacia Hollywood.
    Lemmon se pulió como actor entre 1948 y 1952, participando en casi todos los shows televisivos de la época y en más de quinientos episodios de comedias que se emitían en directo. En una de ellas formó pareja con la actriz Cynthia Stone, con quien se casaría en 1950 para separarse seis años después, tras el nacimiento de su primer hijo, Christopher.
    Tan sólo un año después de subir a los escenarios de Broadway, firmó un contrato con Columbia Pictures, co-protagonizando juanto a Judy Holliday las comedias «Una rubia fenómeno» (1954), de George Cukor y «Phffft» (1954), de Mark Robson.
    Su primer Oscar como mejor actor de reparto lo consiguió por ‘Escala en Hawai» (1955), un film que llevó a la pantalla John Ford y cuya dirección finalizó Mervyn LeRoy. Durante los años cincuenta rodó diversos títulos de éxito, como «Mi hermana Elena» (1955) y «Me enamoré de una bruja» (1958), ambas dirigidas por Richard Quine, «Cowboy» (1958), de Delmer Daves y «Con faldas y a lo loco» (1959), película de Billy Wilder que Lemmon protagonizó junto a Marilyn Monroe y Tony Curtis. Esta última comedia fue el primer encuentro de Lemmon con el afamado director austríaco. La segunda colaboración entre ambos fue «El apartamento» (1960), una irónica comedia en la que también trabajó Shirley MacLaine y que consiguió el Oscar a la mejor película. Lemmon se había convertido hasta tal punto en el alter ego del norteamericano medio que los estudios lo promocionaban entonces con el eslogan: «El tipo que les va a caer bien”.
    UN ACTOR POLIFACETICO
    La vertiente dramática de Jack Lemmon fue puesta al descubierto por Blake Edwards al dirigirle en «Días de vino y rosas” (1962), película que le valió una nueva nominación. La versatilidad de Lemmon quedó de manifiesto otra vez en «Irma la dulce” (1966), un musical en clave de vodevil interpretado de nuevo junto a Shirley MacLaine y dirigido por Wilder, que fue uno de los grandes éxitos de la época. Posteriormente trabajó en diversas películas inolvidables, como «En bandeja de plata» (1966), de nuevo con Wilder, «La extraña pareja» (1968), comedia dirigida por Gene Sacks basada en una obra teatral de Neil Simon, «La misteriosa dama de negro» (1962), dirigida por Quine, «Adán también tenía su manzana» (1963), «Préstame tu marido» (1964), ambas de David Swift, «La carrera del siglo» (1965), de Edwards, o «Cómo matar a tu propia esposa» (1965), de Quine.
    En 1962, y tras divorciarse de su primera mujer en 1956, Lemmon contrajo matrimonio por segunda vez con la actriz Felicia Farr, a la que dirigió años después en la película «Kotch» (1971), y que estaba protagonizada por uno de sus mejores amigos dentro y fuera de la pantalla, Walter Matthau.
    En los años 70 la Academia le otorgó su segundo Oscar, esta vez como mejor actor principal, por «Salvad al tigre» (1973), de John G. Avildsen, y protagonizó algunas películas como «¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?» (1972) y «Primera plana» (1974), ambas de Billy Wilder, «El prisionero de la segunda avenida» (1975), dirigida por Melvin Frank. Además, en estos años se quita la etiqueta de comediante y se implica en filmes políticos y sociales como «El síndrome de China» (1979), de James Bridges o «Desaparecido” (1982), de Costantin Costa-Gavras.
    Durante los años 80 y 90 trabajó en diversas producciones como «Aquí un amigo» (1981), de Wilder, «Mi padre» (1989), de Gary David Goldberg, «Glengarry Glen Rose» (1992), de James Foley, «El juego de Hollywood” y «Vidas cruzadas”, de Robert Altman (1992), entre otras.
    Simpatizante del Partido Demócrata, apoyó varias campañas antinucleares y visitó Cuba cuando hacerlo era casi un acto subversivo.
    El 27 de junio del año 2001, tras una prolífica carrera en la que ganó dos Oscar, cuatro Globos de Oro y la Palma de Oro en Cannes dos veces casi consecutivas, Jack Lemmon fallecía a causa de un cáncer a los 76 años, casi un año después que su gran amigo Walter Matthau.
    ALGUNAS DE SUS FRASES
    «Interpretar no es más que un proceso mental que consiste, básicamente, en saber por qué un personaje dice o hace algo. Una vez que conoces lo que le mueve, el siguiente paso es mostrar a los espectadores lo que tú ya sabes»
    «Si eres una persona abierta tienes que ser liberal, y la naturaleza de la mayoría de los artistas es liberal, abierta y tolerante»
    «No se que habría sido de mi si no hubiese conocido a Billy Wilder y a Walter Matthau”
    «Creo que estoy preparado para afrontar mi muerte. Lo que odio es la pérdida de mis amigos. Pero no pienso en ello, ni siquiera he hecho planes para cuando me llegue el momento. Mi mujer, Felicia, puede hacer lo que quiera conmigo y con mi dinero»