CAROLE LOMBARD

    Una de las grandes damas de Hollyood, que efectuó una modélica transición del cine mudo al sonoro, con un talento inmejorable para la comedia. Casada con Clark Gable, la pareja fue permanente portada de revistas durante los tres años de feliz matrimonio hasta su fallecimiento en un accidente de aviación durante la Segunda Guerra Mundial. Realizó más de cuarenta películas y fue nominada en una ocasión al Oscar de Hollywood
    Carole Lombard, de verdadero nombre Jane Alice Peters, había nacido en Fort Wayne, Indiana el 6 de octubre de 1908, de origen británico y alemán, en una familia de la alta sociedad. Sus padres se divorciaron en 1916 y su madre se llevó a la familia al oeste. Decidió establecerse en el área de Los Ángeles, California. Carole era traviesa e inconformista, más preocupada en jugar que en descollar en el rutilante mundo de Hollywood que crecía a su alrededor.
    Fue el director Allan Dwan quién la descubrió cuando la vio jugando al béisbol en la calle con los niños del barrio. Pronto Carole firmó un contrato para la película «A Perfect Crime» en 1921 con sólo 12 años de edad. Aunque intentó conseguir otros trabajos de interpretación, no sería vista otra vez hasta cuatro años después.

    Regresó a su vida normal, prosiguiendo sus estudios y practicando el atletismo, que abandonó a los 15 años, para unirse a una compañía teatral. En 1925, pasó una prueba cinematográfica y firmó un contrato con la 20th Century Fox, pero un año después Carole resultó gravemente herida en un accidente de automóvil que le dejó una cicatriz en el lado izquierdo de la cara. Una vez que se hubo recuperado, Fox canceló su contrato. Su primer papel como actriz de la Fox fue «Hearts and Spurs» donde fue protagonista. Tras este filme Carole apareció en un western llamado «Durand of the Badlands», y en 1925 participó en la comedia «Marriage in Transit». Ese año también hizo algunos cortometrajes. En el año 1927, pasó 12 meses a las órdenes de Mack Sennett, que fue el que la ayudó a mejorar su técnica como cómica, como se mostraría en sus películas posteriores, aparecido como una de las Bathing Beauties que puilulaban por las alocadas comedias mudas de Sennett. Encontró trabajo en varios cortometrajes durante 1928, pero volvió a la Fox para rodar una nueva película, «Me, Gangster».
    Pero era el momento del paso del cine mudo al cine sonoro. Mientras algunos terminaron sus carreras debido al sonido, Carole hizo una transición sin problemas. Su primera película con sonido fue «High Voltage» en 1929. En 1930 firmó un contrato con la Paramount, que sofisticó su imagen y le hizo intervenir en papeles que explotaban su erotismo o en los dramas de redención tan al uso en la época. Pero Carole quería hacer comedias, y como no se las ofrecían, las vivía en su vida real, llena de extravagancias.
    En 1931, Carole forma pareja con William Powell en «Man of the World», con el que se casaría a los pocos meses. «Casada por azar» («No Man of her Own», 1932) le puso en contacto con Clark Gable por primera y única vez en una película. En aquel entonces estaba en los estudios Paramount y era una de sus estrellas. Pero sería «La comedia de la vida» (1934) de Howard Hawks la que le dio la oportunidad de protagonizar un papel en una comedia. En 1936, Carole recibe su única nominación para el Oscar a la mejor actriz por «Al servicio de las damas» («My Man Godfrey», 1936), de nuevo con William Powell, del que ya estaba divorciada. Ofrecía un contraste asombroso entre su belleza de gran dama y su carácter irresistible y familiar. La forma de hablar rápida, una mezcla única de clase y de frescura. A cada una de sus creaciones cómicas imprimía su técnica correcta de profesional y la parte imprevista de la poesía.

    Otro enorme éxito fue «La reina de Nueva York», de 1937, en la que trabajó junto a Fredric March. Le seguirían «El lazo sagrado», «Dios mujeres y un amor» y «Matrimonio original» («Mr. & Mrs. Smith», a las órdenes de Alfred Hitchcock.
    Cuenta la leyenda que Carole Lombard y Clark Gable acudieron, cada uno por su lado al «Baile blanco”, una fiesta que celebraba John Hay Whitney. En las invitaciones se pedía expresamente que se llevase algo blanco. Carole Lombard hizo gala del humor que la caracterizaba y no dudó en llegar en ambulancia y hacer su entrada triunfal subida en una camilla. Clark Gable había encontrado en ella a su «alter ego” irónico. Se casaron tres años después, para él era el tercer matrimonio y para ella el segundo, formando uno de los matrimonios más atractivos de Hollywood, que sólo duró 3 años, hasta la muerte de ella.
    Su última película «Ser o no ser» («To Be or Not to Be»), dirigida por Ernst Lubitsch, en la que interpretó a la ficticia actriz de teatro polaca Maria Tura, fue su último gran éxito y el mejor de sus films. La película, una de las pocas comedias desarrolladas en un entorno en principio tan poco cómico como la Polonia recién invadida por Hitler, es una de las más conocidas de la historia del cine.

    Carole no vivió para ver su estreno. Finalizado el rodaje en diciembre de 1941, justamente cuando Estados Unidos entraba en la Segunda Guerra Mundial después del ataque japonés a Pearl Harbor, el gobierno solicitó a los más importantes actores americanos que colaboraran con la causa. Carole fue a Indiana para un acto de promoción de los bonos de guerra. El 16 de enero de 1942, Carole, su madre, su representante y otras 20 personas regresaban a California cuando el avión, un Douglas DC-3, NC1946 de la Trans Continental and Western Air, se estrelló en las afueras de Las Vegas (Nevada). Todos los ocupantes perecieron. Carole Lombard tenía 33 años y se encontraba en la cima de su carrera. Las mejores películas que interpretó en su brillante y prematuramente truncada carrera, mostraban en Carole Lombard a una de las mujeres más elegantes y a la vez divertidas de una época gloriosa del cine.
    El presidente Roosevelt declaró que fue la primera mujer que cayó en la Segunda Guerra Mundial, y le premiaron con la medalla de la libertad. Su marido Clark Gable, totalmente destrozado, se unió a las tropas estadounidenses desplegadas en Europa. Cuando él murió, en 1960, se le enterró en una tumba junto a la de ella. En «Ser o no ser» se llegaron a modificar algunos diálogos en postproducción, como cuando ella preguntaba «¿Qué te puede pasar en un avión?».