LUCÍA Y EL SEXO

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    Titulo original: Lucía y el sexo
    Año: 2001
    País: España
    Duración: 128 min.
    Dirección: Julio Medem
    Guión: Julio Medem
    Música: Alberto Iglesias. Temas musicales: "Give Me the Seventies", interpretado por Carlos Jean; "Mr. Hyde visita el Túnel del Amor"; "Yo marco el minuto", interpretado por Mala Rodríguez; y "Romance de Curro el Palmo", interpretado por Antonio Vega.

    Intérpretes

    Paz Vega, Tristán Ulloa, Najwa Nimri, Daniel Freire, Elena Anaya, Silvia Llanos, Diana Suárez, Javier Cámara, Juan Fernández, Charo Zapardiel, María Álvarez, Javier Coromina, Arsenio León, Alesandra Álvarez y David Bulnes.

    Premios

    Goya a la Mejor Actriz revelación (Paz Vega) y a la Mejor Música Original. Nominada al Premio Goya a la Mejor Película, al Mejor Director, al Mejor Actor Protagonista (Tristán Ulloa), a las Mejores Actrices de Reparto (Elena Anaya y Najwa Nimri), al Mejor Guión Original, a la Mejor Fotografía, al Mejor Montaje, y al Mejor Sonido. Seleccionada para el Festival de Cine de Sundance.

    Sinopsis

    Lucía (Paz Vega), una joven camarera de un céntrico restaurante madrileño, se refugia en la tranquila y despejada isla de Formentera, en el Mediterráneo al enterarse de la desaparición de su novio Lorenzo (Tristán Ulloa), un escritor con el que lleva viviendo seis años. Allí, en medio de una atmósfera resplandeciente, tan sólo expuesta al aire libre y al sol, Lucía comienza a descubrir los rincones más turbios de su pasado en pareja, como si fueran pasajes prohibidos de una novela que ahora el autor, desde la distancia, le permitiera leer.

    Comentario

    Quinto largometraje del donostiarra Julio Medem, que convierte a Paz Vega, con la que trabajó aquí por primera vez, en su protagonista, una joven en busca de su más oculto pasado en sus relaciones de pareja. Medem recupera también a Najwa Nimri, con la que había trabajado en su anterior filme, "Los amantes del Círculo Polar". Junto a los personajes cobra una importancia fundamental en entorno en que se mueven, en la luminosa y solitaria isla de Formentera.