LAS 2 VIDAS DE ANDRÉS RABADÁN

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    Titulo original: Les 2 vides d'Andrés Rabadán
    Año: 2008
    País: España
    Duración: 84 min.
    Dirección: Ventura Durall
    Guión: Ventura Durall y Andrés Rabadán
    Música: Mauro Herce

    Intérpretes

    Àlex Brendemühl, Elena Fortuny, Andy Fukutome, Andrés Herrera, Jordi Llordella, Emilio Mencheta, Albert Riballo, Tania Román, Boris Ruiz, Clara Segura y Mar Ulldemolins.

    Premios

    Seleccionada para la Sección Oficial del Festival de Cine de Gijón

    Sinopsis

    Hace once años que Andrés Rabadán (Àlex Brendemühl) está en prisión. Después de varios traslados, ahora se encuentra en la prisión de La Model, Departamento de Psiquiatría. Rabadán está en prisión por haber descarrilado tres trenes y haber matado a su padre con una ballesta en el año 1994, cuando tenía 20 años. Entonces fue conocido como “El loco de la ballesta”. Nada explicaba los crímenes que había cometido. No había justificación posible. Debido al estado mental en el que se encontraba (se le diagnosticó esquizofrenia paranoide) fue declarado inocente en el juicio. Ahora Andrés Rabadán planea escapar del psiquiátrico penitenciario en el que se encuentra encerrado. Pero la entrada de una nueva psiquiatra, la doctora Sara (Clara Segura) y su relación cada vez más íntima con Carme (Mar Ulldemolins), una enfermera de la prisión con la que se casará, le hacen replantearse su huída y le llevan a enfrentarse con su propio pasado para intentar entender qué le pudo llevar a cometer sus horribles crímenes.

    Comentario

    Se autoproclama “película arriesgada”, lo es desde muchos aspectos, y sin duda arriesgada también para el espectador ya que no sólo se pone en tela de juicio un caso criminal concreto sino también el complejo proceso penitenciario de reinserción. De ahí el riesgo: que la aproximación a un recluso lleno de posibilidades (gran dibujante, escritor...) puede llevar a conclusiones equívocas y equivocadas. Es cierto que estamos ante un hecho real, que la evolución de Rabadán resulta de lo más atractiva; pero también es un hecho que el fiscal se opone a su salida a la calle, se supone que atendiendo a informes médicos. La historia del debutante Ventura Durall se deja ver de un tirón y seduce realmente como el personaje de Andrés le sedujo a él mismo. A partir de una sobria puesta en escena, “Las dos vidas...” está bien rodada, tiene ritmo y una estimable capacidad de síntesis para contar. Denota además un gusto por la elipsis que excluye la sangre y el morbo y nos acerca más, de paso, al hombre que al asesino. Esa cercanía resulta justamente el verdadero desafío. Una vez tan cerca de él es ya mucho más difícil juzgar lo que hizo. Alex Brendemühl (“Yo”, “El Silencio antes de Bach”, “En la ciudad”...) hace un estupendo trabajo; un actor que ha madurado y está demostrando enormes posibilidades para cualquier papel; es cierto que posee un rostro poderoso que le ayuda a pasar por todos esos matices del odio al pasotismo más infame (el asesino que tan bien dirigió Jaime Rosales en “Las horas del día”) o al amor. Ahora refleja tensión, ternura, desconcierto y hasta un poso de desamparo; y eso es mérito suyo, fruto de su buen trabajo.