LA TIERRA CONTRA LOS PLATILLOS VOLANTES

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    Titulo original: Earth vs. The Fliying Saucers
    Año: 1956
    País: EE.UU.
    Duración: 83 min.
    Dirección: Fred S. Sears.
    Guión: Raymond T. Marcus, George Worthing Yates y Curt Siodmak, basado en la novela Flying Saucers from Outer Space, de Donald E. Keyhoe.
    Música: Mischa Bakaleinikoff y Mario Castelnuovo-Tedesco.

    Intérpretes

    Hugh Marlowe, Joan Taylor, Donald Curtis, Morris Ankrum, John Zaremba, Thomas Browne Henry, Grandon Rhodes, Larry J. Blake, Charles Evans, Paul Frees, Clark Howat, Harry Lauter, Alan Reynolds y Frank Wilcox.

    Sinopsis

    El doctor Russell Marvin (Hugh Marlowe) es un científico al frente de un programa espacial que explora la posibilidad de vuelos espaciales tripulados. Para ello lanza a la estratosfera una serie de cohetes no tripulados que, para su sorpresa, desaparecen sin dejar rastro. Durante el lanzamiento de uno de ellos aparece un platillo volante que destruye la instalación militar. Los extraterrestres lanzan sin embargo un mensaje de paz a los terrícolas, advirtiendo que cualquier arma humana no tiene el menor efecto contra ellos, intenciones pacifistas que son puestas en duda por Russell. Mientras los extraterrestres comienzan los preparativos para adueñarse de la tierra en los próximos 60 días comenzando por destruir Washington como advertencia de que no se les oponga nadie, el doctor Russell comienza a desarrollar un arma secreta capaz de acabar con los platillos volantes.

    Comentario

    Una representativa muestra del cine de serie B de ciencia ficción producido con asiduidad por el Hollywood de los años 50. La película se puede considerar como un típico producto de la guerra fría donde el peligro comunista era sustituido por el peligro extraterrestre aunque en ambos casos los fines eran idénticos: suprimir la libertad y someter a los hombres, en particular a los norteamericanos, a una dictadura que los convierta en máquinas. A destacar unos efectos especiales creados por Ray Harryhausen, capaz de hacer convincente la destrucción de Washington, a base de maquetas y efectos exclusivamente mecánicos.