LA MUJER DEL ETERNAUTA (2011)

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    Elsa Sánchez fue asistiendo al exterminio de todos los miembros de su familia a manos de la dictadura de Videla, incapaz de comprender las causas por las que estaba ocurriendo aquella injusticia. Elsa siempre había vivido al margen de cualquier actividad política. Su ideología era la vida. Y todo aquello emergía del odio y la intolerancia. Fue entonces cuando Elsa, desprovista de los pilares emocionales que daban sentido a su vida, tuvo que plantar cara a una realidad cruel y dolorosa. A una nueva existencia en soledad, al vacío, al silencio. A las lágrimas y a los recuerdos. También a la desesperación. Durante años tuvo que pelear en mil batallas –la recuperación de dos de sus nietos, la memoria de su marido, de sus hijas–, pero su mayor desafío, la lucha más intensa a la que debía enfrentarse, se libraba en su interior. Estaba viva. Había sobrevivido a la barbarie.