ANTHONY MANN

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    Autor: FRANCISCO JAVIER URKIJO
    Editorial: EDICIONES CÁTEDRA.
    Estilo: Blanco y negro
    Páginas: 496
    Precio: 15.98€

    Sinopsis

    El cineasta Anthony Mann (San Diego, 30 de junio de 1906 – Berlín, 29 de abril de 1967), de verdadero nombre Emil Anton Bundsman, fue hijo de emigrantes judíos alemanes en los Estados Unidos dedicados a la enseñanza. Formado en los ideales del trascendentalismo germano, va trasplantando ese bagaje a la dirección de cine de forma espontánea, casi irreflexiva, cuando vencidos todos los desafíos técnicos y profesionales, se convierte en un director de éxito durante la década de los cincuenta. Su valoración de los espacios en los encuadres y las dialécticas de ocupación y desocupación del vacío, casi constantemente ligadas a una concepción en vistas amplias de sus escenografías (ya interiores, ya exteriores), le convierten en uno de los grandes referentes audiovisuales del siglo XX. Una dramaturgia seca y concisa, desencantada y muy crítica, aflora de sus mejores películas. Incómodo con una sociedad en la que los valores más apreciados se alejan del «trascender para renunciar a lo negativo en uno y alcanzar la plenitud del ser», Mann se decanta por la tragedia y por la denuncia de la insolidaridad que el capitalismo abyecto deja caer sobre el individuo.

    Casado con Sara Montiel, en sus incios como director destacó por una serie de westerns con James Stewart: «Winchester ’73», «Horizontes lejanos», «The Far Country» o «El hombre de Laramie», y «El hombre del Oeste», con Gary Cooper. En 1954 dirige un musical, «Música y lágrimas» («The Glenn Miller Story», 1954), com James Stewart y June Allyson. En 1958 rodó una violenta película en blanco y negro, «La pequeña tierra de Dios·, basada en la novela homónima de Erskine Caldwell. En los años 60 se concentró en realizar dos grandes producciones épicas, ambas con Sofía Loren, producidas por el rumano-estadounidense Samuel Bronston en España. «El Cid» (1961) y «La caída del Imperio romano» (1964). Falleció en Berlín en 1967, cuando rodaba la película de espionaje, «A Dandy in Aspic».