La familia más excéntrica del imaginario popular, los Addams, conquista Madrid desde el Teatro Calderón con una novedosa producción que combina humor negro, grandes números musicales y una puesta en escena sorprendente.
«La Familia Addams, el musical», protagonizado por Natalia Millán y Javier Navares, transforma la peculiar historia de este clan en un espectáculo tan macabro como divertido, con una mansión que cobra vida, efectos especiales y una buena dosis de ironía.
Todo comienza cuando Miércoles Addams se enamora. El problema es que el elegido no es una criatura oscura y atormentada, como cabría esperar de alguien de su familia, sino un chico completamente normal. La noticia sacude los cimientos de la mansión y obliga a los Addams a enfrentarse a una situación mucho más inquietante que cualquier fenómeno sobrenatural: conocer a los padres de su futuro yerno.
La llegada de la familia Beineke desencadena una sucesión de situaciones disparatadas en las que chocan dos formas opuestas de entender la vida. La cena que debería servir para conocerse termina convirtiéndose en un auténtico caos doméstico, con secretos, emociones desbordadas y un humor tan negro como el vestuario de Morticia.
Pero, más allá de las situaciones absurdas y las bromas macabras, el musical también aborda cuestiones universales como el amor adolescente, los vínculos familiares y la necesidad de ser aceptado tal y como uno es. Una historia que invita a reírse de las convenciones y que demuestra que incluso la familia más peculiar tiene sus propios problemas.
Uno de los grandes atractivos de «La Familia Addams, el musical» es su despliegue escénico. Bajo la dirección de Federico Bellone, responsable de montajes como «Houdini, el musical» y «El fantasma de la ópera», la producción apuesta por una experiencia visual que juega con las expectativas del espectador desde el primer momento. La apertura del espectáculo destaca por una secuencia de cinco telones que se despliegan en cascada, evocando el dinamismo de una cabecera animada. A partir de ahí, la escenografía se convierte en una de las grandes protagonistas: la mansión de los Addams, construida a escala real, avanza, gira sobre sí misma y descubre sus diferentes estancias de manera inesperada.
Los efectos especiales, las ilusiones escénicas y los cambios de escenario refuerzan ese universo entre lo fantástico y lo absurdo. La música también juega con las convenciones del género: la partitura de Andrew Lippa incorpora guiños a grandes clásicos del teatro musical, en un juego que funciona tanto como homenaje como parodia. El resultado es un espectáculo que combina canciones, comicidad y una puesta en escena deliberadamente excesiva, sin perder de vista el componente emocional de la historia.
Este universo de los Addams cobra vida con un elenco encabezado por Natalia Millán, que interpreta a Morticia, la elegante y enigmática matriarca, y Javier Navares, que da vida a Gómez, un marido apasionado y entregado a su peculiar familia. Cristina Picos interpreta a Miércoles, la joven sarcástica que desencadena el conflicto con su inesperado romance. Javier Blázquez, Darío Moncloa y Nacho Aguado se alternan en el papel de Pugsley, el hermano que disfruta tanto de los experimentos peligrosos como de las ocurrencias de su hermana. El reparto se completa con Omar Calicchio como el Tío Fétido, Amparo Saizar como la Abuela y Javier Canales como Lurch, el mayordomo de pocas palabras. También participan Pepa Lucas, Javier Enguix y Juan Antonio Plazas como Alicia, Mal y Lucas Beineke, respectivamente, la familia que pondrá a prueba la peculiar hospitalidad de los Addams.
La producción es una coproducción de beon. Entertainment y LETSGO, con un equipo creativo encabezado por Bellone y la dirección musical de Julio Awad. El libreto original es obra de Marshall Brickman y Rick Elice, con música y letras de Andrew Lippa, a partir de los personajes creados por Charles Addams.
La Familia Addams nació a finales de los años treinta en las viñetas del dibujante Charles Addams, publicadas en The New Yorker. Su particular visión de una familia que encuentra diversión en lo macabro saltó a la televisión en 1964 y, con el paso de las décadas, inspiró películas, series y numerosas adaptaciones. El teatro musical también llevó a estos personajes a los grandes escenarios: la producción debutó en Chicago en 2009 y llegó a Broadway en 2010. Más recientemente, el interés por este universo se ha renovado con Miércoles, la serie de Netflix protagonizada por Jenna Ortega.
Esta nueva producción recupera el espíritu irreverente de los personajes y lo traslada a un espectáculo de gran formato, con una mirada que combina nostalgia, comedia y una puesta en escena pensada para sorprender.














