RIFIFÍ (1955)

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    Titulo original: Du rififi chez les hommes
    Año: 1955
    País: Francia - Italia
    Duración: 120 min.
    Dirección: Jules Dassin.
    Guión: Jules Dassin, René Wheeler y Auguste Le Breton, basado en una novela de Auguste Le Breton.
    Música: Georges Auric. Temas musicales: "Rififi", interpretado por Magali Nöel.

    Intérpretes

    Jean Servais, Carl Möhner, Robert Manuel, Jules Dassin, Marie Sabouret, Janine Darcey, Claude Sylvain, Marcel Lupovici, Pierre Grasset, Robert Hossein, Magali Noël, Dominique Maurin, André Dalibert, Marcel Lesieur, Huguette Montreal, Lita Recio, Armandel, Jacques Besnard, Teddy Bilis, Alain Bouvette, Jacques David, Jenny Doria, Alice Garan y Émile Genevois.

    Sinopsis

    Después de salir de prisión tras cinco años de condena y de que su mujer Mado (Marie Subouret) le abandone, Tony le Stéphanois (Jean Dervais), un delincuente habitual, prepara un robo en la joyería Mappin & Webb Ltd., de París, para recuperar el prestigio perdido ante sus colegas del mundo del hampa. Para ello, con la ayuda de sus colegas Jo (Carl Möhner) y los italianos Mario (Robert Manuel) y Cesar (Pedro Vita), planea minuciosamente el atraco. Pese a la gran profesionalidad desarrollada en la elaboración del golpe, una indiscreción de Cesar, que regala una sortija robada a su amante Viviane (Magali Noël), hace que su rival Pierre Gruter (Pierre Grasser) secuentre al hijo de Jo para averiguar dónde están las joyas, se enfrenten para conseguirlas y mueran, mientras la policía se las lleva.

    Comentario

    Tras cuatro años de errante paro profesional, el realizador norteamericano Jules Dassin, exiliado en Europa para no tener que declarar ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas, reinicia en Francia su interrumpida carrera cinematográfica con este filme. A partir de una novela de Auguste Le Breton, autor del guión junto con el director y René Wheeler, Dassin supo convertir a la película, obra cumbre de su filmografía, en una minuciosa y atmosférica descripción de los personajes que la protagonizan. Sus gángsteres, a los que muestra en una humanizada y desmitificadora faceta, son concienzudos profesionales que, a pesar de ejecutar su trabajo de forma rigurosa y eficazmente, se verán atrapados por la fatalidad y la tragedia. Para la historia han quedado los asombrosos 27 minutos que Dassin invierte en la pormenorizada secuencia del robo, totalmente muda, sin diálogos ni música. Una pieza maestra de tempo, precisión y suspense. El gran éxito internacional obtenido por la película sirve para renovar el género policiaco francés, para que Dassin prosiga la segunda e irregular etapa de su carrera en Europa y para que los italianos realicen una serie de parodias como "Rufufú", de Mario Monicelli en 1958.