LOS ÚLTIMOS DÍAS DE POMPEYA

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    El herrero Marcus (Preston Foster) rechaza ofertas lucrativas para luchar en la arena… hasta que su esposa muere por falta de asistencia médica. Acepta entonces convertirse en gladiador, gozando del favor de Poncio Pilatos (Basil Rathbone) que le convierte en un hombre rico. En un viaje a Jerusalén encuentra a su hijo adoptivo, Flavio (John Wood), gravemente enfermo y lo lleva ante Jesús de Nazareth. El niño consigue sobrevir milagrosamente y la vida de Marcus cambia para siempre. Los cristianos son perseguidos y Marcus se ve obligado a luchar en la arena del circo de Pompeya cuando el Vesubio entra en erupción.