EL CABALLO DE HIERRO (1924)

    124
    Titulo original: The iron horse
    Año: 1924
    País: EE.UU.
    Duración: 133 min.
    Dirección: John Ford
    Guión: Charles Kenyon, según un argumento de Charles Kenyon y John Russell, con rótulos de Charles Darnton.
    Música:

    William P. Perry (1974) y John Lanchbery (1994)


    Intérpretes

    George O'Brien, Madge Bellamy, Charles Edward Bull, Cyril Chadwick, Will Walling, Francis Powers, J. Farrell MacDonald, James Welch, George Waggner, Fred Kohler, James Marcus, Gladys Hulette, Chief John Big Tree, Milton Brown, Peggy Cartwright, Colin Chase, Thomas Durant, Bob Fleming, Jack Ganzhorn, James Gordon, Ed Jones, Tiny Jones, Sid Jordan, Dick La Reno, Delbert Mann, Winston Miller, Charles Newton, Herman Nowlin, John B. O'Brien, Charles O'Malley, Jack Padjan, Edward Peil Sr., Vinegar Roan, Walter Rodgers, Harold D. Schuster, Tom Smith, Chief White Spear, Charles Stevens, Frances Teague, Stanhope Wheatcroft, Leo Willis y Chief Eagle Wing.

    Sinopsis

    El presidente Abraham Lincoln (Charles Edward Bull), durante los días de la Guerra de Secesión, proclamó que la Unión no solamente estaba dividida en Norte y Sur, sino también por las barreras naturales infranqueables que impedían el acercamiento entre los Estados del Este y del Oeste. De esta manera nació la idea de un ferrocarril transcontinental, que uniese los estados atlánticos con los del Pacífico, cuyo primer impulsor fue un topógrafo de Spingfield (Illinois) llamado David Brandon (James Gordon), que soportaba como su colega Thomas Marsh (Will Walling) se burla de sus sueños mientras sus respectivos hijos Davy (Winston Miller) y Miriam (Peggy Cartwright) juegan felices. Animado por el respaldo a sus teorías dado por el presidente Lincoln, Brandon parte con su hijo Davy en busca de un paso por el que poder trazar la línea del ferrocarril a través de las montañas. Aunque su empeño tiene éxito, Brandon es asesinado ante su hijo por unos indios conducidos por un hombre con dos dedos. En junio de 1862 Lincoln firma el decreto de creación de dos ramas de este ferrocarril, el Union Pacific que irá desde Omaha en dirección Oeste, y el Central Pacific, que arrancará de Sacramento, en California, hacia el Este. Thomas Marsh es el encargado de llevar a cabo el proyecto. En 1865 el asesinato de Lincoln no impide que la empresa siga adelante. Huyendo de los indios, Davy (George O’Brien), pasajero del Pony Express, debe saltar a un tren en movimiento. Esto provoca que vuelva a encontrarse con Miriam (Madge Bellamy), la hija de Marsh, a la que inicialmente no reconoce, aunque se siente atraído por ella. Davy informa a Marsh de la existencia de un desfiladero, un paso entre las montañas, que años atrás descubriera su padre, pero Deroux (Fred Kohler), un rico terrateniente, discute su propuesta, ya que está interesado que el ferrocarril atraviese sus terrenos, aunque para ello tenga que efectuar un enorme rodeo. Para verificar el hecho, Marsh manda a Davy y a Jesson, uno de sus hombres, el cual, tras encontrar el desfiladero, intenta asesinar a Davy a instancias de Deroux, pero fracasa en su empeño. La animadversión entre ambos hombres provoca que Miriam decida no volver a ver a Davy, a pesar que le ama, lo que lleva a Davy a marcharse a trabajar al otro extremo de la vía férrea. Empeñado en su propósito, Deroux incita a la guerra a los cheyennes y, vestido como uno de ellos, dirige un ataque contra el ferrocarril. Davy consigue la ayuda de los hombres del pueblo y en la sangrienta batalla descubre que Deroux tiene dos dedos y fue el hombre que asesinó a su padre. La revuelta es sofocada. Cuando en 1869 las dos líneas se encuentran, Davy y Mirian vuelven a reunirse

    Comentario

    John Ford reconstruyó con gran fidelidad la epopeya de la construcción del ferrocarril que unía las costas del Atlántico y del Pacífico de los Estados Unidos sin reparar en medios. La película sigue diferentes líneas temáticas con el ferrocarril como eje central, habiendo romance, aventuras y venganzas. Ford se esforzó en que las imágenes tuviesen la mayor verosimilitud posible, y muchas de ellas, como la de la estampida o el encuentro final de las dos locomotoras, resultan aún hoy inolvidables. Fue la película de Ford más famosa de la época muda y para su estreno se colorearon con tinta algunas de las escenas.