DIEZ FUSILES ESPERAN (1959)

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    Titulo original: Diez fusiles esperan
    Año: 1959
    País: España - Italia
    Duración: 100 min.
    Dirección: José Luis Sáenz de Heredia
    Guión: Carlos Blanco
    Música: Tomás Garbizu y Francisco Escudero

    Intérpretes

    Francisco Rabal, Ettore Manni, Rosita Arenas, Berta Riaza, Memmo Carotenuto, Milly Vitale, Félix de Pomés, Santiago Rivero, Xan das Bolas, María Jesús Lara, Juan Calvo, Jesús Puente, José María Lado, Juan Cazalilla, Carola Fernán Gómez, Pilar Clemens, Carlos Martínez Campos, Beni Deus, María Jesús Neville y José Luis Sáenz de Heredia.

    Premios

    Seleccionada para la Sección Oficial a concurso del Festival Internacional de Cine de Berlín.

    Sinopsis

    Leiza, 1835. Durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), José Iribarren (José Iribarren), un teniente del Ejército del pretendiente Don Carlos, es hecho prisionero por sus enemigos y condenado a muerte en Consejo de guerra. Se le acusa de espionaje porque ha sido sorprendido en las cercanías del cuartel general de los isabelinos. El teniente acepta la condena, pero se declara inocente: alega que iba camino de su pueblo, Lesaca, para conocer a su primer hijo, que acaba de nacer. El coronel que ha presidido el Tribunal se entrevista con él a solas y le dice que está dispuesto a dejarle ir a conocer a su hijo si le da su palabra de honor de volver antes del alba para ser fusilado. El teniente, desconcertado, vacila, y las cosas se complican en el camino debido a resquemores del pasado con un viejo amigo suyo, Miguel (Ettore Manni), que sirve a la misma causa.

    Comentario

    Un cruce entre drama, romance y cine bélico, ambientado en la Primera Guerra Carlista del siglo XIX, protagonizado por Francisco Rabal, escrito por Carlos Blanco y dirigido por José Luis Sáenz de Heredia, inspirada en un hecho real. Cuenta como un teniente del ejército del pretendiente al trono resulta sorprendido en las afueras de un pueblo. Apresado por el bando enemigo y acusado de espionaje, se le condena a muerte tras un consejo de guerra. Aunque acepta la condena, el teniente niega las acusaciones alegando que se dirigía a conocer a su hijo recién nacido.