Este martes Pedro Almodóvar ha presentado en Cannes «Amarga Navidad», su nueva película que se estrenó en los cines de España el pasado marzo, y que es el sundo título español en pos de a codiciada Palma de Oro el cdrtamen. Es la séptima ocasión en la que Almodóvar compite por la Palma de Oro en el festival de cine más importante del mundo, y lo hace en una edición histórica para el cine español, pues entre los contendientes también se encuentran compatriotas como Rodrigo Sorogoyen con «El ser querido» y los Javis con «La bola negra», que se proyectará el próximo jueves.

La expectación hacia «Amarga Navidad» en el certamen era máxima y su pase de gala en el Grand Théâtre Lumière ha sido precedido por un desfile de estrellas y celebridades internacionales por la alfombra roja de la Croisette. Además del equipo de la película, que ha venido acompañada por su director e intérpretes protagonistas como Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón, Leonardo Sbaraglia, Victoria Luengo, Patrick Criado, Quim Gutiérrez, Rossy De Palma, Milena Smit o la cantante Amaia Romero también han acudido estrellas internacionales como Juliette Binoche, la bailarina Dita Von Teese o cineastas que no se han querido perder el pase, como Ken Loach, Abel Ferrara o Darren Aronofsky. Durante una de las proyecciones previas ha surgido la anécdota: la película de Pedro Almodóvar, se ha parado por una emergencia médica al tener que evacuar a un espectador de la sala. «La proyección se interrumpió de inmediato y se evacuó la sala para que los servicios de emergencia pudieran atenderla». La persona estaba «consciente y receptiva» antes de ser trasladada al hospital para recibir atención médica. «Una vez finalizada la intervención, la proyección se reanudó desde el principio de la película», concluye el comunicado difundido por el Festival.

El director, que en la rueda de prensa matinal denunció el «silencio activo» de Hollywood frente a la compleja situación política en Estados Unidos y la crisis humanitaria por el fuego cruzado entre Israel y Palestina ha hablado de esta «tragicomedia» que difumina de forma brillante las fronteras entre el duelo, la crisis existencial y la creación artística.

La trama sigue los pasos de un escritor y cineasta maduro atrapado en un asfixiante bloqueo creativo y personal. Buscando una vía de escape, decide aislarse en un entorno volcánico y solitario para escribir su próximo largometraje. Sin embargo, la paz dura poco: la realidad del protagonista comienza a fusionarse peligrosamente con las ficciones que plasma en su cuaderno. En un arrebato de desesperación artística, el creador empieza a canibalizar las vivencias secretas de sus seres queridos para usarlas como material literario, desatando una red de tensiones familiares, amores inconclusos y el peso aplastante del éxito pasado.

«Yo creo que el hecho de que tengamos una tribuna y un altavoz hace que estemos más obligados que el resto de la gente a hablar de qué pensamos de lo que nos está ocurriendo, especialmente en un momento como ahora, que el mundo da la impresión de que va a estallar, que cada día nos levantamos con una noticia peor que el día anterior», destacó el cineasta. «Tenemos que seguir sorprendiéndonos, desesperándonos, protestando y, desde luego, hablando de ello».