Ha concluido en Tenerife el rodaje de la película «Los Silenciados», qu ha convertido enclaves como el caserío de Icor, en el municipio sureño de Arico, Tenerife, en escenario de una historia marcada por la mitología y el misterio de la Isla. Se trata de una producción de terror dirigida por Flavio Pedota y con un elenco que reúne talento local e internacional. La cinta fue filmada íntegramente en la isla durante cinco semanas consecutivas.

Esta producción de Carmen Aguado, Malena González y Victoria Masellis, sigue a una pareja americana arruinada que compra una casa increiblemente barata en un remoto pueblo del sur de Tenerife. Lo que parece un nuevo comienzo despertará una presencia ancestral que llevaba siglos esperando bajo la isla. El director Flavio Pedota, que cuenta con una trayectoria cinematográfica internacional, llegó a Tenerife, la tierra de sus abuelos, para este proyecto. El cineasta es el creador de «Infection», su opera prima, una película que se estrenó en festivales como Sitges, Raindance y Transilvania y que posteriormente fue distribuida en más de 34 países.

El elenco de «Los Silenciados» combina artistas nacionales e internacionales. Alex Essoe, conocida por películas como «Exorcismo del papa», «Doctor Sleep» y la serie «Misa de medianoche», encabeza un reparto en el que también figuran Costas Mandylor, de la saga «Saw»; Jesse Moss, de «Final Destination 3» y «Tucker and Dale vs. Evil»; Malena González, de «La distancia más larga»; y los canarios Toni Acosta, de «Padre no hay más que uno», y Luisfer Rodríguez, de «Hierro».

El equipo técnico del rodaje fue íntegramente local, lo que refleja el desarrollo que la industria audiovisual ha experimentado en Canarias en los últimos años. Sobre este regreso a sus raíces, Pedota explicó: «Esto fue un sueño para mí desde hace muchos años: poder venir a la tierra de mi familia, no de visita como lo he hecho durante toda mi vida, sino a crear una historia que nos hiciera sentir orgullosos a todos. Tenerife tiene una riqueza mitológica increíble que nunca se ha llevado al cine, y sentí que era el momento de hacerlo. Después de rodar mi primera película, sabía que quería que mi siguiente proyecto tuviera raíces aquí».

El pequeño caserío de Icor, en el municipio de Arico, no es un mero decorado en la película. Pedota lo explica así: «Icor es el corazón de la historia. Es el pueblo donde esta pareja llega buscando empezar de cero, y donde descubren que hay cosas que llevan ahí mucho más tiempo que cualquiera de nosotros. No fue un decorado que elegimos por capricho. Icor tiene una presencia, una atmósfera, que no se puede fabricar en un estudio. Cuando lo visitamos por primera vez, supimos que la película tenía que suceder ahí».

El equipo de «Los Silenciados» se encuentra ahora en labores de postproducción. Sobre la experiencia de rodar en el Archipiélago, el director destacó varios factores. «Supone una ventaja competitiva real. Los incentivos fiscales son de los más atractivos de Europa, la infraestructura ha crecido muchísimo y hay una generación de profesionales canarios preparados para trabajar a nivel internacional. A eso le sumas la ubicación geográfica, el clima, la variedad de paisajes… es difícil encontrar un lugar que ofrezca tanto». También quiso agradecer la acogida recibida: «La gente nos abrió las puertas de sus casas, literalmente. Hubo una generosidad y una curiosidad genuina por lo que estábamos haciendo. Eso es algo que no se encuentra en todas partes y que marca una diferencia enorme cuando estás rodando. Los vecinos se convirtieron en parte del proyecto».

Flavio Pedota es guionista, director y productor de efectos visuales nacido en Venezuela. Su primera película, «Infection», una coproducción venezolano-mexicana, consiguió el hito de convertirse en la primera cinta venezolana seleccionada por el Festival de Sitges. «Los Silenciados» cuenta con el apoyo institucional de Tenerife Film Commission, el Clúster Audiovisual de Canarias, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Arico.

Según su director, en el corazón de la película hay una «verdad sencilla»: nos convertimos en aquello de lo que intentamos escapar. «Esta no es una película sobre monstruos, trata sobre esa parte de nosotros que susurra cuando estamos solos, la parte moldeada por el miedo, por la necesidad, por el mundo que nos rompió». Pedota explicó que la historia partió de una pregunta que no se le iba de la cabeza: qué le hace la deuda al espíritu humano. «La vergüenza, la desesperación silenciosa, la forma en la que reprograma lo que creemos que somos y lo que creemos merecer». Sus personajes, según explica, huyen de un sistema «roto» pero llevan su «sombra dentro». «Esta no es una película sobre el miedo, es una película sobre la verdad, sobre en qué nos convertimos cuando nos empujan al límite».