En 1999 «El proyecto de la Bruja de Blair», una película de terror prácticamente amateur y realizada con un presupuesto irrisorio se convirtió en uno de los grandes fenómeno de taquilla. Dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez obtuvo una enorme acogida y puso además de moda el subgénero de found footage (metraje encontrado) con la historia de tres jóvenes estudiantes de cine que desaparecen misteriosamente tras adentrarse en un bosque de Maryland para filmar un documental sobre la leyenda local de una bruja. De ellos nunca más se supo y lo único que encontraron fue el material rodado. No era la primera película «found footage» (películas rodadas como un documental de hechos veridicos), pero si en una de las películas más rentables de la historia, pues había apenas había costado unos 35.000 dólares, que subieron hasta 750.000 una vez encontró distribuidora por arreglos en postproducción, y recaudó más de 248,6 millones de dólares en todo el mundo. El relato era ficticio, pero lo que contribuyó a su excepcional taquillazo fue que, sobre todo al principio, cuando casi ni había información sobre la película, muchos espectadores creyeran que lo que estaban viendo era real.
Además de varios cortos, filmes de animación y documentales, oficialmente dio lugar a dos secuelas más, al año siguiente con «El libro de las sombras: Blair Witch» dirigida también por Myrick y Sánchez y una secuela directa de la primera, titulada simplemente «Blair Witch» estrenada en 2016 y dirigida por Adam Wingard, quien luego se enfrascaría en las superproducciones de «Godzilla Vs. Kong» y «Godzilla y Kong: El nuevo imperio».
Sin embargo, ninguna llegó a tener ni de lejos el impacto de la original. El recurso del found footage fue sobreexplotado en demasiadas otras películas, y el efecto de que aquello eran hechos reales había ya desaparecido. Ni la secuela de sus dos creadores originales ni el intento de proseguir con la saga hace una década contaron tan siquiera con el visto bueno de la mayoría de los fans.
Ahora Lionsgate y Blumhouse que habían llegado a un acuerdo para seguir con la franquicia de «La bruja de Blair» acaban de poner en marcha la primera de las posibles películas da un paso decisivo con la contratación de un director, Dylan Clark, en la que sería una nueva versión, un remake o reinicio del filme original de hace 27 años.
La película significará también el debut de Clark en el largometraje después de haber llamado la atención por sus cortos. Incluso uno de ellos, «Portrait of God» de 2022, será adaptado en formato largo a través de Ghost House Pictures, la productora de Sam Raimi, y Monkey Paw, la compañía de Jordan Peele, para Universal Pictures. En apenas siete minutos, el escalofriante corto del cineasta narra la historia de una joven religiosa que prepara una presentación sobre una obra llamada «Retrato de Dios» que, para casi todos, parece completamente negro, pero en la que algunos afirman ver a una persona en la oscuridad, una entidad que no es precisamente amistosa.











