El pasado mes de marzo comenzó el rodaje del nuevo largometraje del director argentino Pablo César, titulado «Romance de la luna negra» y protagonizado por Luz Fernández de Castillo. Su protagonista, Luz Fernández de Castillo (más conocida como Luz Castillo) es una artista que debutó en el cine a los 88 años con «Después del Final», la anterior película dirigida por Pablo César. Esto le significó premios y reconocimientos en una veintena de festivales, no solo por la película sino por el trabajo de interpretación de la actriz. Entusiasmados con el resultado del film, Luz y Pablo constituyeron la sociedad ‘Duende Etxea Cine SL’, con sede en Donostia.
La trama presenta a Clara, de 75 años, que vive sola en un apartamento en lo alto de un caserío vasco en las cercanías de Bilbao. Su rutina se ve interrumpida por la irrupción de un vecino misterioso, que desencadena una serie de apariciones extrañas: rostros que cambian, presencias filosóficas, recuerdos que vuelven. En un parque en Tolosa, Clara transita entre lo cotidiano y lo insólito, entre lo tangible y lo que se desliza como un sueño. En cada lugar, los encuentros con esas figuras la acercan a un enigma íntimo. Sin respuestas fáciles, solo el coraje de mirar hacia atrás y seguir adelante podrá revelarle el sentido oculto de su camino.
«Romance de la luna negra», refuerza su identidad territorial a través de un gran elenco de intérpretes vascos que aportan autenticidad y arraigo cultural al relato. El largometraje cuenta con la participación de Helena Dueñas, Zorion Eguileor, Iñaki Balboa, Fernando Ustarroz y Guillermo Uría.
El guion del film ha sido escrito por Jerónimo Toubes y Luz Fernández de Castillo. La dirección de fotografía es de Carlos Essmann y ésta es la séptima película en la que Pablo César y él trabajan juntos. El director de producción es José Trullenque y el ayudante de dirección es Falele Ygueravide.
El director del filme,Pablo César, afirma: “Me he sentido en el País Vasco como en mi casa. Rodar en el caserío de Amurrio, en Álava, despertó en mí una profunda nostalgia ligada a mis raíces vascas, pero también una conexión muy viva entre lo íntimo y lo colectivo. Trabajar con actores y técnicos vascos, con esa entrega y esa verdad, ha sido una experiencia profundamente inspiradora. Es un camino de ida: filmar en 35mm en este valle, bajo el espíritu de Euskal Herria, es estar en contacto permanente con la poesía”. Por su parte, la protagonistasLuz Fernández de Castillo (Buenos Aires, 1935), comenta: “Esto de estar filmando acá una película tiene, como toda experiencia, su lado positivo y su lado negativo. Su lado positivo es cómo nos han recibido, cómo nos han acompañado y con qué entrega total nos han apoyado en todo lo que hemos hecho. Como lado negativo, es la tristeza de saber que nos vamos, que a mi edad no sé cuándo los volveré a ver, pero me llevo en el corazón, muy adentro, este tiempo que he estado acá en la tierra vasca. Realmente es algo inolvidable”.











