La compañía Yllana ha hecho con la leyenda del Perro Paco una función entrañable y, sobre todo, muy madriles. “No todo son pulgas: memorias y desmemorias de un perro famoso” narra la historia del Perro Paco, “un chucho” que fue adoptado por el pueblo de Madrid, asistía a tertulias y comía en los mejores restaurantes, porque cayó en gracia de un aristócrata. Y de todo el mundo. Además, el Perro Paco, orejón y paticorto, iba y venía por el Madrid de finales del siglo XIX a ritmo de chotis, caminaba hasta Carabanchel, visitaba las verbenas siempre acompañado de alguna chucha coqueta, y finalmente dormía en la cochera de los tranvías en Cuatro Caminos. La obra está llena de melancolía, de música, de humor, de poesía. De Madrid, mucho y delicioso Madrid. Se estrenó en los Veranos de la Villa y se ha representado en el Teatro Alfil, el templo de Yllana.

Edu Ferrer e Inés León cuajan una notable interpretación. Ella (Concepción Madrid, la señá Concha) pasa de la timidez inicial de su personaje a soltarse el melenón rubio al redescubrir un maravilloso amor teñido de madriles y organillo castizo, porque prefiere como acompañante en la vida “un perro que un jarrón”. Edu Ferrés está sensacional entre su personaje apocado y miedica y el desatadamente chulo y divertido en versión canina. Inés León, además, canta estupendamente. El texto de Joe O’Curneen y Rafael Boeta mezcla acertadamente los datos históricos con la gracia.

Esta historia del Perro Paco en versión chulapa debe tener larga vida, porque es teatro entrañable, con carisma, e hinca su esencia en las señas de identidad de una ciudad, Madrid, cosmopolita, tertuliana, tradicional y moderna, e históricamente abierta al mestizaje.