MADONNA ESTRENA SU EXPEROMENTO «W.E,», a historia de amor del rey inglés Eduardo VIII y la estadounidense Wallis Simpson

La segunda película en competición en la Mostra de Venecia, «Un dios salvaje», de Román Polanski, ha gustado tanto como la primera, «Los Idus de Marzo», de George Clooney. Con la ausencia de Polanski, que prefiere no salir de Francia, la película de estado defendida por sus intérpretes, Kate Winslet, Christoph Waltz, y John C. Reilly. La también protagonista Jodie Foster tampoco acudió al encuentro con la prensa

«Un dios salvaje» (coproducción franco española) es la adaptación de la obra teatral de Yasmina Reza cuya adaptación la escribió el cineasta franco-polaco mientras estaba bajo arresto domiciliario en Suiza el año pasado. Polanski, de 78 años, fue liberado después de que las autoridades suizas decidieran no extraditarle a Estados Unidos, donde se le busca por haber tenido relaciones sexuales con una menor de 13 años en 1977.
«Un dios salvaje» es una comedia situada en Nueva York (aunque la rodó en París): Dos niños de unos once años se enfrentan con violencia en un parque. Labios hinchados y algún diente roto…. Los padres de la «víctima» han invitado a su casa a los padres del «matón» para resolver el conflicto. Lo que comienza siendo una charla con bromas y frases cordiales adquiere un tinte más violento a medida que los padres van revelando sus ridículas contradicciones y grotescos prejuicios sociales. Ninguno de ellos escapará del brutal juicio final ante un dios salvaje.
Winslet, que interpreta a la broker Nancy Cowan, consiguió la mayor ovación por su vómito sobre la pantalla, una experiencia que después describió como «hilarante»: «Fue totalmente hilarante rodar la secuencia del vómito», declaró la actriz a los periodistas. «Todos estábamos completamente fuera de sí con la risa. Tenía que contener un montón de vómito en la boca, lo cual no es posible para una persona. Así que sin entrar en demasiados detalles, era un mecanismo bastante complejo y había implicadas unas imágenes generadas por ordenador extremadamente ingeniosas».
Rodada en un apartamento en tiempo real, «Un dios salvaje» Polanski se las ingenia para que el peso teatral no se note en absoluto, logrando una comedia liviana y llena de gracia. Winslet ha dicho que su experiencia como madre la ayudó a entender la situación de las familias. «Siendo madre estoy familiarizada con la política de las zonas de recreo y de lo complejo que puede ser, y a veces lo ridículo y divertido». Sobre protagonizar una película de Polanski, contestó: «Cuando Roman Polanski te invita a unirte a él en cualquier proyecto, realmente no dices no».
La segunda película del jueves ha sido la dirigida por Madonna, «W.E», presentada fuera de concurso y basada en la historia de amor del rey inglés Eduardo VIII y la estadounidense Wallis Simpson. La historia verdadera del rey que renunció al trono por el amor de una mujer, acogida con tímidos aplausos durante la proyección a la prensa, está entrelazada con una historia moderna de amor y dolor. El lujo, la decadencia, los trajes, joyas y fiestas, «no garantizan la felicidad», reconoció Madonna. «Me documenté sobre el tema durante tres años», ha contado la cantante, quien tiene una particular atracción por la relación entre la mujer y el poder. «Sí, hay algo de mí en Wally Simpson, me identifico con ella porque fue reducida a un estereotipo», ha desvelado.
La célebre reina del pop, disponible y elegante, también habló de su vida espiritual, ya que es una estudiosa de la Cábala, y ha reconocido que «sin amor no se puede vivir. El amor jamás es banal, entender el amor es entender la esencia de Dios», ha dicho en Venecia.