Val Kilmer, fallecido en abril de 2025 a los 65 años a causa de un cáncer de garganta, vuelve a la vida gracias a la inteligencia artificial protagonizando «As Deep as the Grave», encarnando al padre Fintan, una figura espiritual transversal que atraviesa distintas etapas vitales dentro de la historia. Su interpretación se ha construido a base de material de archivo, imágenes cedidas por su familia y tecnologías de IA generativa capaces de reconstruir tanto su rostro como su voz.
El director y guionista Coerte Voorhees es quien firma la película en la que llevaba años trabajando con Kilmer en mente. Lo había elegido cinco años antes de su muerte, pero la enfermedad impidió al actor que participara. «Todo estaba pensado para él», ha dicho. Durante un tiempo, incluso eliminó el personaje del guion. Hasta que la historia dejó de sostenerse sin esa figura.
La familia del actor, con su hija Mercedes Kilmer al frente, no solo ha autorizado el proceso, sino que lo ha impulsado. Defiende que él quería formar parte de la película y que veía la innovación como una herramienta narrativa, no como una amenaza. De hecho, Kilmer ya había experimentado con la reconstrucción de su voz tras la traqueotomía, en colaboración con empresas especializadas.
«As Deep as the Grave», basada en la historia real de los arqueólogos Ann y Earl Morris en el Cañón de Chelly (Arizona), cuenta con un reparto encabezado por Wes Studi y Abigail Breslin. En ese contexto, el personaje de Kilmer tendrá un peso relevante en la trama y aparecerá en varios momentos clave.
Esta no va a ser la primera vez que Hollywood recurre a actores fallecidos mediante efectos digitales (recordemos a Carrie Fisher o Peter Cushing en el universo Star Wars), pero sí marca un punto de inflexión. En esta ocasión, no se trata de un cameo ni de una recreación puntual ya que es una interpretación completa construida sin la participación directa del actor. La`película está en archa pese a la oposición de los sindicatos de actores para que estos puedan ser sustituidos por una IA.











