“La función que sale mal” es una delirante, divertidísima, imaginativa y brillante comedia que, en medio del caos escénico que padece la compañía teatral amateur de la ficción, viene a transmitir al público la dificultad de hacer teatro, el trabajo enorme existente para que todo funcione cada tarde sobre el escenario como un reloj, la exigencia que requiere que cada cosa esté en su sitio durante la obra, cualquier detalle, ya sea una libreta, unas llaves, un reloj, algo que en algún momento deba recoger un actor, o el contratiempo que puede desencadenar la accidental indisposición de una/un intérprete. “La función que sale mal”, donde cada desastre está medido al milímetro, con una colosal interpretación del amplio elenco, supone, por ello, un monumental y silencioso homenaje al teatro, que discurre por el subsuelo de la obra, un homenaje que se dilucida a carcajada limpia en la platea. Y de ahí los inmensos datos que arroja este título en España: tercera temporada en cartel y más de 500 representaciones, que ya han visto unos 300.000 espectadores.

La obra que representan los desafortunados cómicos de la ficción/ficción lleva por título “Asesinato en la mansión de los Havelson”, y es una comedia policíaca al estilo de “La Ratonera”, de Agatha Christie. Pero todo sale mal. La escenografía es espléndida, con varias puertas y a doble piso, pero el caos empieza con una puerta que no cierra bien, que se abre, y a partir de ahí todo se complica, entre imprevistos y torpezas, hasta llegar al derrumbamiento total. Los actores caminan sobre el desastre. Pero en realidad todo es perfecto, aunque el suelo del primer piso en el escenario se haya hundido.

Sensacional César Camino en su papel de director y protagonista de la ficción policíaca, que observa con la cara desencajada el despropósito de la función en la que tanto prestigio se juega. César Camino encarna con maestría un personaje muy distinto al del crítico cinematográfico devorado por la timidez de “Sueños de seductor”, o del hijo despistado de “Familia Camino”, o del pretendiente vividor de “Carlota”, sus últimos trabajos teatrales. Carla Postigo hizo una deslumbrante Petra en la obra de Carlos Arniches “La venganza de la Petra”, estrenada en 2019 en el Teatro Amaya de Madrid, y aquí se desenvuelve magnífica entre la sensualidad y el histerismo de su personaje.

En cada función teatral todo está en orden. Y los actores, claro, se saben el libreto. Nada de eso ocurre en “La función que sale mal”, que se representa en el Teatro Marquina de Madrid. A la salida, por el Paseo de Recoletos, el público seguía recordando entre risas algún pasaje de la obra. Porque todo ha salido bien. El teatro siempre será un maravilloso pacto entre el público y el actor.

(Publicado en Andalucía Información)