La película, que protagoniza Javier Bardem, recibe un gran pateo en el pase matinal del Festival de Cannes

Comenzó su carrera como cineasta en 1991 con «Extraño vínculo de sangre», seleccionada en la Quincena de realizadores. Tras una selección en Competición en 2001 con «El juramento», la historia del Sean Penn director ha proseguido este 20 de mayo en Cannes con la presentación en Competición de su última película, «The Last Face», recibida en su pase matinal con un gran pateo.

A lo largo de su carrera, Sean Penn ha desarrollado una increíble paleta de interpretaciones. Para los directores más importantes, desde Louis Malle hasta Dennis Hopper, pasando por Clint Eastwood y Alejandro González Iñárritu, ha encarnado todo tipo de papeles, sin dejar nunca de representar la contracultura de la América post-Vietnam. Detrás de la cámara, Sean Penn conserva esta fuerza de convicción.

Porque el compromiso y la libertad forman parte del espíritu de Sean Penn. A través de sus cinco largometrajes de ficción, no ha dejado de explorar los conflictos éticos y morales de la búsqueda de la justicia y el ideal. Tanto mediante la descripción del malestar de un joven soldado de regreso de Vietnam en «Extraño vínculo de sangre» («The Indian Runner») o siguiendo paso a paso la búsqueda de libertad del héroe de «Hacia rutas salvajes» («Into the Wild»), la cámara de Sean Penn escruta las historias íntimas para explorar en profundidad el discurso político actual.

En «The Last Face», Sean Penn reúne a Charlize Theron y Javier Bardem para encarnar la historia de amor de dos médicos humanitarios en misión en Liberia. Para conservar su amor naciente, deberán hallar un punto medio en su desencuentro sobre las políticas que hay que adoptar sobre el terreno frente al conflicto que les rodea. Para esta película, el director también ha recurrido a la actriz francesa Adèle Exarchopoulos, protagonista de «La vida de Adèle» junto a Léa Seydoux y Abdellatif Kechiche.

Sin embargo en esta ocasión, Penn no ha conectado con el público. La película se centra en la historia de amor de los protagonistas dejando la labor de los cooperantes como anecdótica y casi ridícula, que es lo que ha enfadado a los espectadores.