El Café Gijón de Madrid siempre ha tenido una extraordinaria relación con el teatro. La actriz María Asquerino fue musa de los contertulios del local en los años 70 y 80, “La Trasnochatriz”, que la llamaba Francisco Umbral. O aquel dramaturgo de éxito, que después de otra noche triunfal de estreno de alguna de sus obras entraba en el café cojeando, lamentando su imaginario deficiente estado de salud, para evitar en lo posible algo tan español como la envidia. Había otro autor de teatro de los 60 que evitaba cenar en el café, para que no lo vieran los críticos, que la mayoría no cenaban, y huir así de alguna mala crítica provocada, ya está dicho, por la envidia.

Pero dramaturgos, poetas, novelistas, y periodistas, encabezados por César González Ruano, pidieron en el Café durante décadas “recado de escribir” –pluma, tinta y cuartillas- para escribir en medio del murmullo de las tertulias, el olor a café, el tiempo detenido, y esa sensación de invierno permanente que existe dentro del Gijón. Alguien escribió hace muchos años que “al café se iba huyendo de un hogar mediocre”.

Ahora, y por segunda vez en poco tiempo, el actor Carlos Bugallal convierte el Gijón en un escenario teatral. El miércoles dos de junio estrena en el Café la obra “La Lista”, escrita por María Inés González y Miguel Ángel Cárcamo, que se representará los miércoles y jueves a las 20 horas. Se trata, según fuentes de la compañía, de un monólogo con cuatro personajes, todos interpretados por Carlos Bugallal. “Vicente, Javier, Rober y Álex “mirarán hacia el pasado para dar sentido a su futuro. Mucho de lo que soñamos forma parte de nuestra identidad. No hay que dejar las ilusiones atrás”, según dichas fuentes. “Vicente narra lo que pasó hace diez años, cuando compartía piso con otros tres chicos más jóvenes que él y encuentran una lista de cosas que uno de ellos desea hacer antes de morir. Aunque es una lista que ha elaborado cuando aún era un adolescente, no ha cumplido ninguno de esos propósitos… Y todos deciden ayudarlo a realizar cada uno de sus objetivos”.

Carlos Bugallal interpreta, pues, una obra sobre la esperanza. Y lo hace entre las paredes del Café Gijón, donde han habitado el éxito y el fracaso. Aunque ya lo advirtió el mencionado Umbral: “La gloria literaria no existe”. Y Umbral lo supo a partir de la noche que llegó al Café Gijón.