Silvia Munt ha cerrado la cuarta jornada de la Sección Oficial del Festival de Málaga con la presentación de «Las buenas compañías», su nueva película como directora, a la que ha definido como un homenaje a las mujeres de una generación. La película está protagonizada por Alicia Falcó, Itziar Ituño y Elena Tarrats.

Munt ha confesado que se vio con la necesidad de explicar lo que significó para ella esa explosión de libertad que experimentó en el 77, a la edad de 17 años. Cuando empezó a escribir el guión construyó un personaje protagónico donde se resumían también sus vivencias personales. «Hija de padres separados, una chica de barrio que se encuentra en una etapa donde quieres rebelarte frente a todo lo que te quieren imponer». Y para interpretar a este personaje ha elegido a la joven actriz Alicia Falcó: «El personaje principal –Bea- se construye desde ese grito y esa rabia frente a lo que pretenden enseñarte. Se encuentra viviendo un verano que para ella va a ser definitivo. Va a ser un verano muy social, pero también se va a enfrentar al dolor de la realidad de las mujeres. Por otro lado, se enamora a pesar suyo. Y por otro, pasa de ver a su madre como una víctima, a verla como una mujer». La acción se desarrolla en el 77 en un pueblo de Guipúzcoa, pero no se afronta el terrorismo, aunque sí la confrontación social. La cineasta se ha mostrado visiblemente emocionada en la presentación. «Habéis sido los primeros en verla», ha afirmado con tono enorgullecedor. «Desde el primer momento en el que te peleas con un guión vas intentando interiorizarlo para que no sea discursivo o panfletario. Lo tienes que someter a tu propia persona para que tenga contradicciones, humanidad y hasta momentos en blanco porque hay muchas cosas ambiguas en esta cinta», ha manifestado. «Esa ambigüedad era necesaria porque las relaciones entre madre e hija, las relaciones eróticas y de amor son muy ambiguas. El comportamiento de la sociedad con las mujeres también era muy ambiguo. Y todo eso tenía que plasmarse».

Refiriéndose al mismo proceso de creación del guion, Munt ha proseguido explicando que todos esos elementos los ha ido colocando para que la gente vaya tirando del hilo sin caer en poner ni demasiada información ni demasiado poca, inspirándose en un grupo de chicas jóvenes que entonces se manifestaron a favor del aborto y que, aparecen una escena del filme. Respecto al casting ha reconocido que le ha costado mucho esfuerzo encontrar a las personas adecuadas para defender a cada uno de sus personajes. El casting fue exhaustivo y no había forma de encontrarlas. Sus actrices tenían que ser «muy especiales, muy jóvenes y capaces de transmitir la ternura y la rabia necesaria». Munt también ha indicado que ha apostado por los planos secuencia porque –aunque complica mucho las cosas-, también garantiza una autenticidad.

A la actriz Itziar Ituño le supuso un reto considerable porque la relación real con su madre no es tan fría como la de su personaje, pero poco a poco consiguió entender lo que le ocurría a esa mujer, educada en unos valores tan tradicionales, donde las mujeres habían nacido prácticamente solo para cuidar de los demás. En esa época también era muy común esa frialdad en el vínculo maternal. Había dificultad para expresar sentimientos y muestras de cariño. Su personaje representa una mujer de una generación que estaba saliendo del franquismo, acostumbrada a resolver los problemas desde el silencio, pero a la vez respaldada por una especie de red de solidaridad con otras mujeres para ayudarse entre ellas ante cualquier vicisitud.

Falcó interpreta a Bea, una chica de 16 años que se suma a los aires de cambio que recorren el país. Colabora con un grupo de mujeres para visibilizar la causa feminista y ayudar a abortar en condiciones dignas. La rebeldía que siente en la sangre se mezclará con un sentimiento inesperado: se enamora de una chica algo mayor que ella y de buena familia. Lo que no sospecha es que esta chica, Miren, guarda un secreto que obligará a Bea a adentrarse sin tapujos en el doloroso mundo de los adultos.