UNA INTRIGA en torno al paso del tiempo sobre un hombre al que un rayo le descubre un pasado que desconocía

Se prepara «Los ojos del relojero», un proyecto de largometraje en vías de construcción, concebido por Aitor Zabaleta Alberdi, y destinado a ofrecer una interesante visión acerca de la repercusión que tiene en nosotros el tiempo. Esta visión va envuelta en una historia de intriga y suspense, tan trascendental como misteriosa.

La trama seguirá a Paul, un escéptico bibliotecario de treinta y siete años cuya vocación por el sacerdocio se desvaneció hace unos años debido a su falta de fe. Ahora su equilibrio vital se apoya en su esposa y su pequeño hijo. Un día, de regreso a casa con su familia tras celebrar la Navidad, un rayo cae sobre ellos en una estación de tren. Paúl pierde a su familia y, tras tres meses en coma, despierta con sus facultades físicas y sensoriales seriamente afectadas debido a una lesión neurológica.
Después de ocho meses de rehabilitación y control médico, se debate entre la no asunción y la resignación ante su nueva vida. La imposibilidad de asumir lo sucedido se ve alimentada por una serie de fenómenos inexplicables que lo desconciertan. Mientras Raquel, la psiquiatra que lleva su caso, augura una posible esquizofrenia, el anciano al que vio en el andén de la estación el día en que todo cambió drásticamente, reaparece en su vida con una historia personal que le abre las puertas de otra realidad capaz de devolverle lo que perdió. Cuando el viejo tenía dieciocho años, le fue revelado que sus padres no eran los que él había conocido, y sólo llevaba consigo, cuando fue encontrado, un papel en el que figuraban un lugar, una fecha y una hora, setenta años por delante en el tiempo.
Aitor Zabaleta (Eibar, 1969) es director de diferentes documentales, cortometrajes y videoclips. «Los ojos del relojero» supondrá su debut en el largo. El prpyecto, aun sin reparto asignada está en proceso de búsqueda de la financiación. Según dice, la película, «no va a ser una historia de acción. No será tampoco, al uso, un relato de terror. Pero no por ello pretende dejar indiferente en este sentido al espectador. Alentar sus miedos latentes y despertarlos implica también el uso de elementos que fomenten la tensión e incluso, en ocasiones, el sobresalto»