El libro «Sagitario Films. Oro nazi para el cine español», editado por Shangrila, ha sido reconocido con el Premio Muñoz Suay 2021 de la Academia de Cine, según el acuerdo unánime de la Junta Directiva de la institución. En su decimoctava edición, este premio creado en 1997 para reconocer los mejores trabajos de investigación histórica sobre nuestro cine, ha recaído en esta obra de Santiago Aguilar “por el rigor en la investigación de una empresa y de un productor hasta ahora no suficientemente estudiado y que, en cambio, es muy significativo del contexto histórico de una época y de las relaciones entre el franquismo y la Alemania nazi”, ha argumentado el jurado creado para la concesión del galardón, compuesto por Fernando Méndez-Leite, Lola Salvador, Fernando Lara, Esteve Riambau y Luis Moser.

«Sagitario Films. Oro nazi» para el cine español analiza el modo en que el general honorario de las SS Johannes Bernhardt hizo una fortuna en España durante la Guerra Civil, actuando de intermediario de Franco ante Hitler, y aprovechó la deuda por la ayuda militar germana para mediar en todas las exportaciones de materias primas –incluido el wolframio, preciado mineral conocido como oro negro del que nuestras minas eran ricas– durante la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar esta contienda, este miembro del partido nazi era uno de los alemanes más buscados por los aliados en la no-beligerante España, aislada diplomática y económicamente. Antes de partir hacia Argentina con su familia en 1951, Bernhardt creó, mediante testaferros, la productora cinematográfica Sagitario Films, la distribuidora Europa Films y financió la compra de los estudios Cinearte, en el centro de Madrid.

“Este premio es inesperado. Como francotirador, es algo que ni siquiera piensas que pueda ocurrir. Si hubiera sido por alguna de las investigaciones que he llevado a cabo con la complicidad de Felipe Cabrerizo, me habría llevado menos susto —alegría la misma— porque la colaboración hace más llevadera la responsabilidad”, destaca Aguilar. El escritor, guionista, director, documentalista e investigador desentraña la extraña y apasionante historia de Sagitario Films, productora a la que se acercó por Edgar Neville, sobre el que escribió una monografía para Filmoteca Española hace dos décadas.

“Neville hizo dos películas que se estrenaron bajo esta marca y una de ellas, «Cuento de hadas», sigue desaparecida hoy en día. También la segunda y última película dirigida por el berlanguiano Luis Escobar, «La canción de la Malibrán», se encuentra en precario estado de conservación, como casi todo el legado de Sagitario Films. Así que saber todo lo posible sobre ellas fue el punto de partida”, cuenta este cinéfilo y lector empedernido, que también apunta que en el diccionario de productores españoles de Julio Pérez Perucha, Esteve Riambau y Mirito Torreiro, estos apuntaban a la figura que estaba detrás de un entramado empresarial que, además de la productora, incluía los estudios Cinearte y la distribuidora Europa Films: el financiero nazi Johannes Bernhardt. “A partir de ahí, decidí seguir la pista del dinero y ver cómo casaba con el fichaje de algunas de las personalidades más inquietas del cine español de la segunda mitad de los años cuarenta”.

“Bernhardt debe su celebridad a que consiguió directamente de Hitler la ayuda militar para que Franco pudiera cruzar el Estrecho de Gibraltar en los primeros días de la insurrección militar. Ganó una fortuna porque a través de los dos consorcios que presidió se canalizaron todos los intercambios comerciales entre ambos países hasta el final de la II Guerra Mundial: manejaba buena parte de la minería española, compañías de transportes, navieras, químicas e, incluso, una editorial. El emporio se fue al traste cuando los aliados ganaron la guerra, pero Bernhardt tenía contactos en España al más alto nivel y una mujer nacida en Argentina, donde terminaron ambos, su fortuna y al menos uno de los Grecos que les había regalado Franco”, relata Aguilar.

Además de las dos historias de Neville, Sagitario Films también respaldó tres películas dirigidas por Antonio del Amo. “Antonio del Amo era comunista, había hecho cine de propaganda durante la Guerra Civil y fue condenado a muerte por ello. Manuel Mur Oti, que se arrogaba el haber convencido a Bernhardt de que invirtiera en cine, estuvo también en el bando republicano y fue a parar a un campo de prisioneros después de la guerra. En cambio, Luis Escobar dirigía por aquella misma época el Teatro de Falange y el diplomático Edgar Neville, que se había pasado desde la embajada de Londres a los organismos de propaganda de los sublevados, terminó haciendo lo que le vino en gana, que fue lo que mejor hizo siempre. Un cóctel irresistible bajo el paraguas de una productora que amparó películas tan insólitas en la cinematografía española de los años cuarenta como «El huésped de las tinieblas», «Un hombre va por el camino», «La fiesta sigue» o «El señor Esteve»”, apostilla Aguilar, que tanto en solitario, como en esta ocasión, como cuando trabaja con su habitual pareja profesional, Felipe Cabrerizo, escribe aspectos en la historia cinematográfica española que aún son completamente desconocidos por el público, lo que, en su opinión, hace que muchas veces no se valore nuestro cine como se merece.

“Por eso son tan importantes las iniciativas editoriales, institucionales, académicas o lúdicas que ponen a los ciudadanos en contacto con nuestro patrimonio cinematográfico. Y luego está, claro, el factor curiosidad. Hay temas más pintones sobre los que ya suele estar casi todo dicho. En cambio, hay asuntos a los que no se presta atención y que ofrecen perspectivas inéditas no sólo sobre el cine español, sino también sobre nuestra propia historia”, asegura el premiado.

En abril del próximo año, en la sede de la Academia, se entregará este galardón que lleva el nombre de Ricardo Muñoz Suay (Valencia, 1917-1997), uno de los intelectuales, críticos, cineastas e investigadores más importantes de España.