Mientras continúa deshojando la margarita sobre cual será su décimo largometraje con el que, según sus propias palabraa, se despedirá deinitivamente de la dirección cinematográfica, Quentin Tarantino ha decidido debutar como director y autor teatral. Estos días busca en Londres una sala que cumpla sus requisitos de puesta en escena (al parecer bastante ambiciosos, implicando el uso de cables para sus intérpretes), y su idea es que todo esté listo para un gran estreno londinense ya en 2027, o a finales de 2026. Tarantino quiere asimismo que la obra esté protagonizada por figuras de Hollywood, aunque esto no ha cuajado aún.

Nada se sabe ni del título ni del argumento de la iobra con la que quiere debutar en la escena, aunque todo apunta a que será una historia muy distinta a lo que suele hacer en la gran pantalla. Nada de violencia o criminalidad: lo que Tarantino ha montado es una comedia de enredo al estilo británico. Con confusiones de identidad, slapstick y diálogos espídicos, un cambio radical de tono con lo que venía siendo su cine.

Una fuente cercana a la producción desvela más detalles: “La ha escrito él mismo. No está basada en ninguna de sus películas. Es una farsa, en la tradición británica de «¡Qué ruina de función!»- una conocida obra teatral que Michael Frayn escribió en 1982, centrada en un equipo que trata de poner en pie un espectáculo teatral- en la que todo lo que puede salir mal sale mal”.

Aquella obra ha tenido muchísimo recorrido y fue llevada al cine diez años después con Peter Bogdanovich, con el protagonismo de Michael Caine. Siendo este el referente central de Tarantino (y aunque ya hubiera retazos teatrales en un film como «Los odiosos ocho»), estamos en un punto de inflexión en la carrera de Tarantino, que busca reinventarse,