«Es un premio precioso para nosotros, los cineastas”, afirma el director en San Sebastián

El cineasta francés de origen griego Costa-Gavras (Loutra-Iraias, 1933) ha recibido el primer Premio Donostia de la 67 edición del Festival de San Sebastián, que con su máxima distinción honorífica ha rendido homenaje a uno de los máximos exponentes del cine político y de denuncia social de toda la historia.

El Teatro Victoria Eugenia ha acogido la noche de este sábado 21 la ceremonia de entrega del galardón, tras la que se ha proyectado la última película del realizador, «Adults in the Room» («Comportarse como adultos»). Se trata de la adaptación cinematográfica del libro de memorias del exministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis. El encargado de entregarle el Premio Donostia al realizador, cuando Varoufakis ha excusado su presencia en Donisti, ha sido el director del Festival, José Luis Rebordinos.

Como ha recordado Rebordinos, Costa-Gavras siempre ha defendido que todo el cine es político. De él ha destacado su «precisión cinematográfica” y su «preocupación por contar lo que sucede en la sociedad de su tiempo”. «Analiza el poder y habla de la gente a la que el poder oprime e invisibiliza. Este es un premio político para Costa-Gavras”, afirmó.

«Es un honor enorme recibir este galardón precioso para nosotros, los cineastas”, declaró Costa-Gavras. Christos Loulis, Alexandros Bourdoumis y Valeria Golino, protagonistas de su último filme, coincidieron en señalar que trabajar con él es un sueño hecho realidad. «Le hemos necesitado, le necesitamos y seguiremos necesitándole. Gracias, Costa-Gavras”, señaló Loulis, que encarna a Varoufakis en la gran pantalla.

La periodista Vanessa Rodríguez ha presentado la gala y ha glosado la carrera de un director que «con especial crudeza y absoluta libertad” ha acercado su cámara a las dictaduras totalitarias, las purgas políticas, el racismo o los abusos del capitalismo. También se ha proyectado un vídeo con imágenes de «una filmografía valiente y muy personal que lanza una mirada ácida y crítica sobre el poder y la sociedad actual”.

Tras debutar con «Compartiment tueurs» («Los raíles del crimen», 1965), Costa-Gavras dirigió títulos como «Z» (1969), que ganó el Premio Especial del Jurado y el premio al mejor actor para Jean-Louis Trintignant en el Festival de Cannes, además de un Oscar al mejor filme extranjero y otro al montaje. «Missing» («Desaparecido», 1981), su primer gran éxito rodado en inglés, le granjeó el Oscar al mejor guión y la Palma de Oro en Cannes, donde Jack Lemmon también fue premiado por su actuación. Entre sus filmes más recientes destacan «Amén» (2001), «Le couperet» («Arcadia», 2004) y «Le capital» («El capital», 2012), que concursó en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.

Estrenada en la reciente Mostra de Venecia, su último largometraje se basa en el libro «Adults in the Room: My Battle With Europe’s Deep Establishment», escrito por Varoufakis tras su efímero mandato como ministro durante los primeros seis meses de 2015, en plena crisis financiera de Grecia. La película es una «tragedia” en el sentido clásico del término y retrata a un grupo de personas «atrapadas en una inhumana red de poder” y en el «círculo brutal de las reuniones del Eurogrupo, que impone a Grecia la dictadura de la austeridad”.

Esta es la crítica de «Comportarse como adultos» publicada en La Butaca, la web de cine y series de los diarios regionales de Vocento:

Se trata de una historia realista, incluso aterradora, ya que explica en manos de quien está Europa. Está basada en el libro de memorias de Yanis Varoufakis, el que fue ministro de finanzas griego durante los peores años de la crisis, en que la Comisión Europea estaba empeñada en expulsar a Grecia del Euro y en imponer un plan de austeridad que iba a empobrecer aún más a la población helena. La película sigue a Varoufakis desde que es designado como ministro hasta el día que dimitió. La película no se calla nada, aquí nos muestra los consejos de ministros de la Unión Europea, el funcionamiento de la Troika, la imposiciones de si o si, que se intentaban imponer a la maltrecha población griega y las maniobras, estratagemas más bien, con que Varoufakis contraatacaba para impedir que cerrasen los bancos y que los castigos económicos que desde la poderosa Europa se intentaba imponer al pueblo griego, no se pudiesen implantar. Una historia tremendamente realista que también muestra la dictadura de los opulentos países ricos, con Alemania a la cabeza, contra los pobres del sur.

Costa-Gavras da la película un ritmo casi frenético, que va a más conforme avanza el filme. El cineasta es un maestro del montaje y el ritmo en todas sus películas, pero aquí casi no da tiempo a pensar quien es cada uno de los personajes, y esto es un problema, porque la visión del filme exige conocer al dedillo cada uno de los dirigentes europeos de aquellos años, como funcionaban las reuniones del eurogrupo, las leyes con las que funcionaban, que es la Comisión Europea, la Troika… Conviene, antes de ver la película, refrescar un poco la memoria. Pero sobre todo lo que se saca del filme es que los voraces dirigentes de las instituciones europeas ignoran cualquier sentido de compasión o humanidad, y que se mueven como personajes de una tragedia griega. El tono realista desaparece en la última escena para mostrar, como una danza macabra en una habitación, como se acorrala al Primer Ministro griego impidiéndole cualquier salida.

Como casi todas las películas de Costa-Gavras, esta es también una tremenda denuncia política. Esta denuncia, que ha rodado con 83 años, es la mayor de todas las que ha contado, porque habla de cómo los países grandes pretender anular y hundir al pequeño. Y no hay solución a esto. Bravo por un cineasta que sigue en plena forma.