SILVANA PAMPANINI

    La actriz y directora Silvana Pampanini, de larga trayectoria en cine, teatro y televisión, nació en Roma el 25 de septiembre de 1925 y era sobrina de la soprano Rosetta Pampanini. Perteneció a una genaración importante de actrices italianas de la posguerra, con películas basadas en bellezas exuberantes como Gina Lollobrigida, Claudia Cardinale, Silvana Mangano y Sophia Loren. Silvana Pampanini fue una de las más populares actrices italianas de las décadas de los 50 y de los 60 del pasado siglo, donde encarnó a decenas de personajes desde los albores del cine de Italia. También hizo cine en Francia, España, Japón, México y Argentina, siendo considerada como una sex simbol en los años 50.
    Silvana Pampanini estudió brevemente canto en el Conservatorio de Santa Cecilia en Roma. Con 26 años fue descubierta en un concurso convirtiéndose en Miss Italia. Los productores que por aquel entonces estaban a la busca de nuevos rostros para el cine la ficharon rápidamente. Debutó en «L’apocalisse» (1946), de Giuseppe María Scotese. A partir de este año, y de manera muy intensa, apareció en películas de desigual fortuna en las que, básicamente se buscó aprovechar la imagen que requería cierta comedia costumbrista de la época.

    Su primer éxito internacional llegaría con «O.K. Nerón» (1951), a las órdenes de Mario Soldati, una parodia de «Quo vadis?» escrita por Mario Monicelli, gracias a la que alcanzaría el reconocimiento popular tanto en Europa como en Norteamérica. Además de su registro más ligero y de varietés, la actriz demostró sus habilidades dramáticas en películas neorrealistas.

    Su atractivo y encanto comenzó a quedar plasmado en películas de Giacomo Gentilomo («Biancaneve e i sette ladri», 1949), Carlo Ludovico Bragaglia («El fantasma es un vivo», 1950; Giuseppe De Santis («Un marito per Anna Zaccheo» (1953), «Oriente Express», 1954), Mario Soldati («Caballero sin ley», 1951), Luigi Zampa («Proceso a la ciudad», 1952), de Rafaello Matarazzo («Odio, amor y castigo», 1953; «Esclava del pecado», 1954), Luigi Comencini («La bella de Roma», 1955)
    Fue apreciada en Francia, en donde se la llamaba Nini Pampan. Allí se mostró desnuda encarnando a la disipada reina Margarita de Borgoña en «La tour de Nesle» («La torre de Nesle») de Abel Gance.

    En España, en 1954 protagonizó el filme «Tirma», rodado en Gran Canaria. Carlos Serrano de Osma fue el responsable del 70 % del metraje del filme, pero la necesidad de ayuda económica provocó que los productores se pusieran en contacto con Italia que impuso al director Pablo Moffa, que filmó el 30 % restante. La acompañaba en el reparto Marcello Mastroianni como primer actor. El tema era la conquista castellana de las Canarias. En México, protagonizó, con Pedro Armendáriz, la película «Sed de amor» (1958) un drama muy crudo y violento, así como en Egipto.

    Su atractivo y encanto comenzó a quedar plasmado en películas de Giacomo Gentilomo, Carlo Ludovico Bragaglia, Mario Soldati, Luigi Zampa, Rafaello Matarazzo, Luigi Comencini o Dino Risi. Trabajó con otros importantes actores como Buster Keaton, Vittorio Gasman, Marcello Mastroianni, Alberto Sordi, Totó, Jean Gabin, Henry Vidal, Abel Gance, Vittorio De Sica. Aunque no brilló tanto como Silvana Mangano, Claudia Cardinale, Sofía Loren o Gina Lollobrigida, tuvo su parcela de éxito popular debido a sus formas opulentas y sugerentes que contrastaron eficazmente con su manera de interpretar cada uno de sus personajes.
    En 1955 visitó Nueva York, Denver y Hollywood pero rechazó ofertas de trabajo porque no hablaba bien el inglés y porque tenía algunos problemas con la oficina de impuestos. En Argentina, país al que llegó a inicios de los 60, filmó en 1965 «Un italiano en la Argentina», junto a Vittorio Gassman. También incursionó en el teatro al hacer una función en Santiago de Chile junto a Estela Raval y Los Cinco Latinos.
    En los últimos años de su vida se había refugiado en la televisión, pero dejó a sus espaldas una filmografía de más de 60 títulos que configuran el testamento inigualable de toda una época, manteniendo siempre intacta su corona de excelsa «maggiorata».

    Silvana Pampanini nunca se casó ni tuvo hijos, aunque siempre tuvo fama de auténtica rompecorazones. Se asegura que cayeron a sus pies desde el rey afgano Ahmad Shah Kan a Faruq I de Egipto pasando por los sex symbols internacionales Tyrone Power u Omar Sharif, hasta desembocar en admiradores confesos como Orson Welles. Ella siempre desmintió cualquier affaire. Sin embargo, en su biografía la actriz dijo que su verdadero amor fue un millonario mayor que ella, cuya identidad nunca reveló y que murió un mes antes de que contrajeran matrimonio. Su fama se extendía a medio mundo y hasta el emperador Hiro Hito se saltaba todos los protocolos para agasajarla.

    La actriz falleció en un hospital de Roma el 6 de enero de 2016 a la edad de 90 años, por complicaciones de una operación abdominal realizada meses antes.