SIDNEY POITIER

    Sir Sidney Poitier nació el 20 de febrero de 1927. Fue el primer actor negro en ganar un Oscar. Empezó a ser conocido por aclamadas interpretaciones en películas musicales Fashions como Camp Rock y obras de teatro estadounidenses, en las cuales desafiaba los estereotipos raciales. De esta manera dio una gran credibilidad a los actores afroamericanos en el mundo occidental.

    De padres bahameños, Poitier nació durante una visita de estos a Miami en 1927. Su infancia fue bastante dura, ya que creció en un ambiente caracterizado por la pobreza y la delincuencia. Para que su hijo tuviese mejores oportunidades, sus progenitores le enviaron a Miami, ciudad en la que ya residía su hermano mayor Cyril, con quien se crió durante su adolescencia. En la ciudad de Florida y a los 15 años sintió por primera vez el acoso de los racistas, un hecho que el joven Poitier no había conocido en Cat Island, lugar en el que la población era mayoritariamente negra. Para escapar de esta situación Sidney se marchó a Nueva York, una ciudad más cosmopolita en donde comenzó a buscarse la vida con pequeños trabajos hasta que se alistó en el ejército para trabajar como ayudante médico en un hospital de veteranos en plena época de la Segunda Guerra Mundial.
    Al finalizar la guerra se incorpora al mundo de la interpretación. Quiso acceder al American Negro Theatre, pero en su primera audición fue rechazado por su acento. Este rechazo encorajinó a Sidney, quien comenzó a perfeccionar su dicción y a trabajar duro para perder el acento caribeño. En su segundo intento terminó incorporándose al grupo teatral y poco a poco fue adquiriendo experiencia sobre los escenarios hasta terminar en Broadway, en donde triunfó a finales de los años 40 con la obra «Lisístrata”, una adaptación con intérpretes negros del conocido texto de Aristófanes.

    En 1950 logró que el productor Darryl F. Zanuck le eligiese para intervenir en la película de Joseph L. Mankiewicz «Un rayo de luz” (1950), título protagonizado por Richard Widmark y Linda Darnell. Este inicio en la pantalla grande fue continuado con papeles secundarios pero significativos en películas como «Tierra prometida” (1951) de Zoltan Korda o «Reb Ball Express” (1952), film bélico dirigido por Budd Boetticher y protagonizado por Jeff Chandler.
    En 1955 y trabajando al lado de Glenn Ford logró su primer papel importante. La película se titulaba «Semilla de maldad” (1955), un film dirigido por Richard Brooks que ponía de manifiesto el clima violento de un colegio público de Nueva York.

    Con posterioridad pudo ser visto en títulos como «Donde la ciudad termina” (1957) de Martin Ritt, «La esclava libre” (1957) de Raoul Walsh o «Sangre sobre la tierra” (1957) de Richard Brooks.
    En 1958 alcanzó el estrellato con «Fugitivos” (1958), película antiracista dirigida por Stanley Kramer en la que Poitier compartía protagonismo con Tony Curtis. Por este título consiguió ser nominado al premio Oscar en la categoría de mejor actor principal Fue del primer actor negro en lograr esa nominación. El ganador de la estatuilla fue David Niven por «Mesas Separadas”. Con «Los lirios del valle» (1963) obtuvo el Oscar, convirtiéndose en el primer actor negro en lograr la estatuilla en la categoría al Mejor actor principal. Los siguientes años convirtieron a Sidney Poitier en el actor negro más importante de la historia, ya que su talento interpretativo logró que todo tipo de audiencias se acercasen al cine para ver sus películas.
    Poitier representaba papeles controvertidos y enfrentado constantemente a la lucha racial de la época. Es por ello que fue todo un referente en la comunidad afroamericana. La importancia de Sidney Poitier en el cine va mucho más allá de su excelente capacidad como intérprete. Su estatus estelar en los años 50 y 60 rompió el tradicional estereotipo de actor negro e incidió con sus personajes en la conciencia social sobre el conflicto racial en una época de cambio en valores y actitudes.

    Otras películas suyas de los años 50 y 60 fueron «Porgy and Bess” (1959) de Otto Preminger, «Un lunar en el Sol” (1961) de Daniel Petrie, «La clave de la cuestión” (1962) de Hubert Cornfield, «Los lirios del valle” (1963) de Ralph Nelson, «Un retazo de azul” (1965) de Guy Green, «Estado de alarma” (1965) de James B. Harris, «Duelo en Diablo” (1966) de Ralph Nelson, «Rebelión en las aulas” (1967) de James Clavell, «En el calor de la noche” (1967) de Norman Jewison, «Adivina quién viene esta noche” (1967) de Stanley Kramer o «Un hombre para Ivy” (1968) de Stanley Kramer.
    Poitier contrajo matrimonio por primera vez con la bailarina Juanita Hardy el 29 de abril de 1950. Esta relación duró hasta 1965. Tras una breve relación con la actriz y cantante Diahann Carroll Poitier se casa con Joanna Shimkus, una actriz canadiense de ascendencia lituana, el 23 de enero de 1976. Tiene cuatro hijos de su primer matrimonio y dos de su segundo matrimonio, todas son mujeres. Su quinta hija es la actriz Sydney Tamiia Poitier.

    Los años 70 conocieron el declive como actor de Poitier, principalmente por el menor número de producciones en las que apareció y por la escasa trascendencia de éstas. En esta década también comenzó su carrera como director, iniciada con el western «Buck y el farsante” (1972), que el propio Poitier co-protagonizó junto a Harry Belafonte y Ruby Dee. Con posterioridad dirigió películas como «Un cálido diciembre” (1973), «Dos tramposos con suerte” (1975) con Bill Cosby, «Locos de remate” (1980), comedia protagonizada por Gene Wilder y Richard Pryor, «Hanky Panky” (1982), colaborando de nuevo con Wilder, o «Ghost Dad” (1990), un film con Bill Cosby como estrella principal.
    En 2002, 38 años después de recibir el Oscar al mejor actor, Poitier fue elegido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood para recibir el Oscar Honorífico.
    El actor ha escrito dos libros autobiográficos, «This Life» (1980) y «The Measure of a Man: A Spiritual Autobiography» (2000). Desde 1997, Poitier es embajador de Bahamas en Japón.