SEAN PENN

    EL ÚLTIMO REBELDE

    Se puede decir que es el último rebelde del cine americano. Rebelde con causa y con motivos. Es sin duda uno de los actores más consecuentes con sus ideas tanto en su vida como en su trabajo. Sean Penn ha demostrado en pocos años que es un digno heredero de una estirpe de actores que se remonta al James Cagney de los años treinta, el Bogart de los cuarenta, o el Pacino de los setenta.
    Nacido en California el 17 de agosto de 1960, en una familia dedicada al show business (sus padres son el director de cine Leo Penn y la actriz Eileen Ryan), Sean Penn es el mediano de tres hijos dedicados al arte: Michael, su hermano mayor es músico, Chris, su hermano menor es actor. Unos y otros han coincidido más de una vez ante las cámaras, como en la película Hombres frente a frente (1986), de James Foley, que reunió a Sean, Chris y Eileen, su abuela en la ficción.
    En 1970 la familia fijó su residencia en Malibú, donde Sean se convirtió en un apasionado del surf. Por lo demás, parecía interesado en seguir los pasos de su hermano mayor, si es que antes no formaba algún grupo de rock. Pero cuando acabó sus estudios secundarios en la Santa Monica High School, disgustó a los suyos con su deseo de no ir a la universidad y en cambio especializarse en mecánica del automóvil. No obstante, pronto desistió de tal propósito y tomó la decisión de dedicarse a la actuación.
    Estudió interpretación dos años en el Group Repertory Theater de Los Ángeles y con la legendaria profesora de arte dramático Peggy Feury. Con veinte años se mudó a Nueva York y pronto consiguió debutar en el off-Broadway con «Heartland» (1981), de Kevin Heeland, que sólo se mantuvo un mes en cartel. No volvería a subir a un escenario hasta la primavera de 1983, con «The slab boys», de John Byrne.
    Sus primeros filmes fueron «Taps. Más allá del honor» (1981), de Harold Becker, junto a Timothy Hutton y Tom Cruise, que le catapultó a la primera línea de los jóvenes actores del momento, «Aquel excitante curso» (1982), de Amy Heckerling, y ya como protagonista, «Bad boys» (1983), un drama carcelario de Rick Rosenthal en el que ya se intuía el gran actor que había en él, y aunque poco recuerde el Penn de hoy a aquel joven de larga melena y brazos tatuados, una publicación de la época lo incluía entre los doce jóvenes con más futuro de Hollywood.
    Cuatro años después volvió a coincidir con Hutton en «The Falcon and the Snowman» («El juego del halcón») de John Schlesinger. En el año 1988, cuando trabajó con Dennis Hopper «en Colors» («Colores de guerra»), su vida comenzó a cambiar. Tras mantener una breve relación con la actriz Elizabeth McGovern, compañera en alguna de sus primeras películas, en los años 1980, su tormentosa relación con la cantante pop Madonna, con la que estuvo casado entre 1985 y 1989 y con la que protagonizó el filme «Shanghai Surprise» (1986), le hizo ganar una reputación de hombre violento.
    En 1991 conoce a Robin Wright con la que ha tenido dos hijos, y debuta en la dirección con «Indian Runner» («Extraño vínculo de sangre»). Carrera que ha continuado con «The Crossing Guard» («Cruzando la oscuridad») y «The Pledge» («El juramento»), ambas con Jack Nicholson, y con su personal visión de los atentados del 11 de septiembre en el segmento USA del film colectivo «11’09»01-September 11″.
    Paralelamente, su figura como actor no ha hecho más que crecer en papeles tan duros como el de «Dead Man Walking» («Pena de muerte»), que además le permitió consolidar su amistad con Susan Sarandon y Tim Robbins, «Nunca fuimos ángeles» (1990) junto a Robert De Niro, «El clan de los irlandeses» (1990), «Atrapado por su pasado» (1993), «The Thin Red Line» («La delgada línea roja», 1998), de Terrence Malick, «Acordes y desacuerdos» (1999), a las órdenes de Woody Allen, «Antes que anochezca» (2000), de Julian Schnabel, «I am Sam» («Yo soy Sam»), de Jessie Nelson, «Mystic River», dirigida por Clint Eastwood, por la que gana el Óscar al mejor actor, «21 grams» («21 gramos»), de Alejandro González Iñárritu por la que fue galardonado con la Copa Volpi al Mejor Actor en el Festival de Venecia, What Just Happened (2008), «Todos los hombres del rey» (2006), «La intérprete» (2005) o «El asesinato de Richard Nixon» (2004).
    El año 2008 marca un punto y aparte en la trayectoria del actor. En enero de 2008 renuncia a su trabajo como periodista en el periódico San Francisco Chronicle en el que era colaborador. El motivo de la renuncia fue que no le gustó que el periódico calificara al presidente venezolano Hugo Chávez como dictador ya que había sido elegido democráticamente. Meses después gana por segunda vez el Oscar al mejor actor de 2008 por «Milk» («Mi nombre es Harvey Milk»), de Gus Van Sant, por la que también es nominado al Globo de Oro y recibe innumerables premios por todo el mundo. «Fair Game», junto a Naomi Watts, interpretando de nuevo a un personaje real, y «The Tree of Life», a las órdenes de Terrence Malick marcan para el actor el inicio de la segunda década del siglo XXI, prosiguiendo con una trayectoria profesional ejemplar.