ROMY SCHNEIDER

    Llamada realmente Rosemarie Albach-Retty, Romy Schneider, una de las actrices más populares de la segunda mitad del siglo XX, nació el 23 de septiembre de 1938 en Viena, Austria. Hija de actores, su madre, Magda Schneider, fue la protagonista de «Liebelei” de Max Ophuls, 1933. Su dedicación al cine fue, al principio, puramente casual. A los 15 años su madre la presenta al casting de una de sus películas, «Lilas blancas” (1953), porque necesitaban una joven con cara angelical, dejando así sus estudios de dibujo y pintura en Colonia por la interpretación.

    Su gran popularidad le llegó cuando da vida en una serie de películas a la emperatriz Elizabeth de Baviera, la popular Sissí, dirigidas por Ernest Harischka, historias dulzonas, románticas y empalagosas que la consagran como una heroína romántica en todo el mundo: «Los jóvenes años de una reina”, «La panadera y el emperador”, «Sissí”, «Sissí emperatriz” y «El destino de Sissí”. Muchos años después volvería a retomar el personaje, ya desde otra perspectiva, en «Luis II de Baviera”, de la mano de Luchino Visconti.
    En 1960 intenta desmarcarse de estos papeles dulzones dando un giro a su carrera con «A pleno sol”, dirigida por René Clément, en la que conoce y se enamora del galán francés de la época, Alain Delon. En el mismo año también trabaja a las órdenes de Luchino Visconti en uno de los tres episodios que componen la película «Bocaccio 70”.

    Por entonces, Romy Schneider ya había formado su personalidad para la pantalla, la de una mujer de talento y liberada, aunque algo ingenua, con un erotismo latente muy del momento, lo que le permitió protagonizar un gran número de películas, sobre todo en Francia, con directores de la talla de Claude Sautet, Clive Donner, Bertrand Tavernier, Jules Dassin u Orson Welles. Entre sus películas destacan «El cardenal”, «El proceso”, «¿Qué tal Pussycat?”, «La piscina”, «Las cosas de la vida”, «El ídolo caído”, «Max y los chatarreros” o «Un amor de lluvia”

    PRESTIGIO PROFESIONAL, TURBULENCIA PERSONAL

    En los 70 busca trabajar con directores de prestigio, como Joseph Losey, con el que hace «El asesinato de Trosky”. Con «Lo importante es amar” (1974), de Andrej Zulawski y «Una vida de mujer” (1978), de Claude Sautet, obtiene dos premios César de la Academia Francesa a la mejor actriz.

    A la vez que su trayectoria como actriz es reconocida mundialmente y está en gran parte de las películas claves del cine europeo de los 60 y 70, su vida privada es turbulenta y desgraciada. Dos matrimonios, además del sonado romance con Alain Delón, el suicidio de su primer marido, una grave operación, y más tarde la terrible muerte de su primer hijo, fueron los acontecimientos determinantes que, sin duda, la condujeron a suicidarse, el 29 de mayo de 1982 en París, cuando acababa de rodar «Testimonio de mujer”, con Jacques Rouffio.