ROLAND EMMERICH

    Emmerich nació en Stuttgart, Baden-Wurtemberg, Alemania, el 10 de noviembre de 1955, y creció en el barrio residencial de Sindelfingen. Durante su juventud, se recorrió Europa y América del Norte en vacaciones costeadas por su padre Hans, adinerado fundador de una compañía productora de maquinaria agrícola.Estudia Cine y Televisión en la Universidad de Múnich desde 1977 hasta 1981 con la intención de convertirse en diseñador de producción, pero después de ver «La guerra de las galaxias», decidió matricularse en un programa de dirección cinematográfica. Tuvo que crear una película corta para su tesis doctoral de 1981: «Das Arche Noah Prinzip» que escribió y cuyo largometraje, «El principio del Arca de Noé», dirigió él mismo, siendo elegido como apertura del Festival Internacional de Cine de Berlín de 1984.

    En 1985, fundó Centropolis Film Productions (ahora conocida como Centropolis Entertainment) junto con su hermana la productora Ute Emmerich, y dirigió su mayor película como debutante, un filme de fantasía llamada «Joey». Posteriormente dirigió en 1987 la comedia «Holly-Monster» y en 1990 una película de ciencia ficción «Moon 44». Aunque Emmerich las rodó en inglés para ir en contra de los estilos convencionales alemanes en un intento de atraer un mercado más grande, sólo fueron proyectadas en cines de su país de origen y sus países fronterizos.Tras el lanzamiento de «Moon 44» directamente en video en los Estados Unidos a principios de 1990, camino que siguieron también «Joey» y «Hollywood-Monster», es invitado por el productor Mario Kassar a los Estados Unidos para dirigir una película futurista de acción titulada «Isobar». Dean Devlin, que había aparecido en «Moon 44», se unió a Emmerich como socio de producción y guion, ejerciendo este papel hasta el 2000. Sin embargo, Emmerich rechazó el rodaje de «Isobar» después de que los productores no aceptaran el nuevo guion escrito por Devlin, y el proyecto fue descartado.

    Pero Emmerich permaneció en Estados Unidos ya que fue contratado para reemplazar al director Andrew Davis para la película «Soldado Universal». Esta película se estrenó en 1992, y le siguieron dos secuelas directamente para video: una para ser proyectada en cines y otra secuela programada para 2010. En 1994, Emmerich tomó las riendas de la película de ciencia ficción «Stargate». El filme estableció un récord como el estreno más taquillero en un fin de semana para una película lanzada en el mes de octubre y llegó a ser comercialmente más exitosa de lo que la industria del cine había previsto, produciéndose una franquicia mediática muy popular.

    Es entonces cuando Emmerich dirigió «Independence Day», sobre una invasión alienígena, estrenada en 1996, que llegó a ser el primer filme en recaudar 100 millones de dólares en menos de una semana y continuó siendo, económicamente hablando, una de las más exitosas de todos los tiempos, hasta tal punto que ha sido la segunda película más taquillera del mundo. Emmerich y Devlin crearon la serie de televisión «The Visitor», entre 1997 hasta 1998, siendo cancelada después de la primera temporada. Su siguiente película, «Godzilla», se estrenó en 1998, y contó con un extenso despliegue publicitario. Sin embargo, la película no llegó a conocer el éxito pronosticado y fue rechazada por gran parte de la crítica.

    Emmerich decide tomarse un pequeño descanso en sus historias de ciencia ficción, dirigiendo la superproducción sobre Guerra de la Independencia de los Estados Unidos «El Patriota». Fue la segunda película (la primera, «Soldado Universal») en la que Emmerich no había contribuido al guion; en general la película recibió una respuesta comercial y críticas favorables, y ha sido su trabajo mejor acogido hasta la fecha. Después de asociarse con su nuevo compañero de guion Harald Kloser, Emmerich volvió una vez más a dirigir otro éxito de taquilla en el 2004, una aventura cargada de efectos visuales, «El día después», otra película de catástrofes sobre una nueva glaciación como la consecuencia del calentamiento global. Tras este filme, Emmerich fundó Reelmachine, otra compañía de producción cinematográfica con base en Alemania.

    En el 2008, Emmerich dirigió «10.000 a. C.», una película sobre los viajes de una tribu prehistórica de cazadores de mamuts. Fue un total éxito de taquilla, pero fue considerada por la crítica como una de las peores películas del año. Es elegido para dirigir una nueva versión de la película de ciencia ficción de 1966 «Viaje alucinante», pero al final el proyecto se cancela, por loque el cineasta rueda «2012», una película de desastre apocalíptico inspirado en la antigua teoría maya que vaticinaba el fin del mundo para el 21 de diciembre del 2012.

    Roland Emmerich suele acabar la producción de una película a gran escala tanto en un marco de tiempo más corto como con un presupuesto más bajo al que normalmente necesitan otros directores por lo logra encadenar una película tras otra.

    En 2011 dirige «Anonymous», que cuenta el caso de Edward de Vere, el 17 Conde de Oxford, como el verdadero autor de las obras de teatro y sonetos normalmente atribuidos a William Shakespeare. En 2013, se estrena «Asalto al poder» («White House Down») en donde descarta una nueva destrucción del mundo para centrarse en la destrucción de la Casa Blanca por un ataque paramilitar y una conspiración en contra del presidente de Estados Unidos de América.

    Es una opinión general entre los críticos que las películas de Emmerich confían en exceso en los efectos visuales, y padecen del cliché del díalogo, de la pobre y formulaica narración, de imprecisiones científicas y anacronismos, del desarrollo ilógico del argumento, y de la falta de profundidad en sus personajes. Emmerich sostiene que no se desanima por críticas tan negativas, y que se propone ofrecer entretenimiento agradable para el público «de la gran pantalla». Afirmando que es «un director, no un científico», crea su propia ficción basada en la ciencia o la historia reales para que el mensaje que lanza sea «más emocionante».

    Como respuesta a las acusaciones de falta de sensibilidad por incluir escenas de Nueva York destruida en «El día de mañana», en menos de tres años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Emmerich alega que era necesario representar el evento como medio para exhibir la creciente unidad que ahora la gente tiene a la hora de afrontar un desastre, gracias al 11S. Al ser acusado de recrear muy a menudo escenas de ciudades sometidas a desastres a gran escala, Emmrech asegura que es un camino justificado para incrementar la concienciación tanto sobre el calentamiento global y la falta de un plan de preparación del gobierno para las posibles circunstacias más catastróficas en cuanto a «El día después de mañana» y «2012», respectivamente.
    Reconociendo los errores de «Godzilla», Emmerich se ha arrepentido con posterioridad de haberla dirigido, sosteniendo que su falta de interés en las anteriores películas de «Godzilla», el corto plazo en que prometió terminar el filme, y la negativa de su estudio a proyectarla para probar al público, fueron todos los factores que pudieron afectar negativamente a la calidad del producto final.

    Emmerich, que con el tiempo ha adquirido la nacionalidad americana, posee casas en Los Ángeles, Manhattan, Londres y Stuttgart, a las que le gusta decorar con un estilo, descrito por el mismo, como «estrafalario», adornarlas con extraños objetos de interés hollywoodiense, murales y retratos de dictadores y figuras del comunismo, y reliquias de la Segunda Guerra Mundial.

    La extensa colección de obras de arte de Emmerich incluye una pintura de Jesucristo en su crucifixión vestido con una camiseta al estilo de Katharine Hamnett, grabados de Lady Di obras de Alison Jackson haciendo gestos obscenos y en posturas sexuales, una escultura en cera del Papa Juan Pablo II riéndose mientras lee su propia nota necrológica, y una imagen retocada con Photoshop del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad en una postura homoerótica. Emmerich, que es abiertamente gay y un liberal activo, afirma que tales adornos no son la declaración de ninguna creencia, sino más bien reflexiones de su «predilección por el arte con fines políticos».

    Emmerich ha declarado que presenció el racismo cuando los productores y los ejecutivos del estudio se opusieron a dejarle seleccionar a Will Smith para protagonizar «Independence Day», y a permitirle mostrar un pareja interracial en «El día de mañana». También ha declarado que se tropezó con la homofobia por parte de los mismos grupos, y que se hace oír en su oposicón ante tal comportamiento. Ha expuesto que a veces «no le gusta trabajar en la industria cinematográfica», describiéndola como un «negocio a veces muy frío y cruel», pero la motivación que le hace dirigir es que realmente «le gusta crear películas».

    En el 2006, prometió 150.000 dólares para el Legacy Project, una campaña dedicada a la preservación del cine gay y lésbico en EE.UU. Emmerich hizo su donación a favor del Outfest, la mayor donación de la historia del festival.38 En el 2007, en defensa de la comunidad LGBT, celebró una recaudación de fondos en su casa de Los Ángeles para la candidatura presidencial de Hilary Clinton al Partido Demócrata de los Estados Unidos.

    Emmerich está a favor de la campaña para que los dobles tengan reconocimiento en los Premios Óscar, y ha trabajado en aumentar la concienciación sobre el calentamiento global. Se lo conoce como un fumador que puede llegar a fumar cuatro paquetes al día y suele incluir en sus filmes personajes que intentan dejar de fumar o que advierten de los peligros del tabaco. Junto con varias celebridades, es productor de «The 1 Second Film», un proyecto sin fines lucrativos pro los derechos de la mujer en los países en vías de desarrollo. En 2014 ha sido premiado con el Premio Honorífico del Festival de Cine Fantástico de Sitges.