RITA HAYWORTH

    Margarita Cansino nació el 17 de Octubre de 1918, en Brooklyn, Nueva York. Sus padres y el azar determinaron que llevara por nombre el de Margarita Carmen Cansino; los requerimientos de Hollywood la obligaron a cambiarlo por uno más glamouroso: Rita Hayworth.

    Hija de una pareja bailarines, Eduardo Cansino y Volga Haworth, él español por nacimiento, inició su carrera del modo en que lo hacen los predestinados, es decir, a muy corta edad. Contaba con 12 años cuando realizó su debut como bailarina en un centro nocturno en el que alternaba con su padre, llegando a presentarse con este mismo show en algunos clubes de Tijuana. Con frecuencia forma parte de la troupe familiar, «The dancing Cansinos”, que realiza giras por diversos estados representando vodeviles o que aparece en el prólogo de las premieres de «Don Juan” (1926), de alan Cosland en Nueva York y de «Back Steet” (1931), de J. M. Stahl, en el Cathy Circle Theatre de Hollywood, ciudad en la que su padre abre una academia de danza.

    Para 1935, cuando sus 17 años y la belleza que poseía la habían vuelto en exceso notable, participó en varias películas en las que apareció como la bailarina española Rita Cansino, siendo la primera de ellas «La nave de Satán”, de 1935, en la que su padre era el coreógrafo.

    A Rita no le faltaban propuestas matrimoniales y pronto aceptó una de ellas. El afortunado llevaba por nombre Edward Judson y fue quien le sugirió que cambiase su nombre y a la postre el primero de sus representantes. Las sugerencias de Judson no sólo apuntaron a su nombre, sino también a su apariencia física: Rita tiñó su cabello de color caoba, lo que la dotó de un glamour que haría sonrojar a Hollywood y que habría ser patente en las películas «Sólo los ángeles tienen alas” (1939), «The strawberry blonde” (1941) y «Sangre y arena” (1941).

    DIOSA DEL AMOR

    Sofisticada, desenfadada, inocente en ocasiones y siempre fulgurante y elegantemente vestida, Rita Hayworth pronto añadió a su nombre el puntual y certero título de la «Diosa del amor». Su carrera despuntó a partir de los musicales «Desde aquel beso” (1941), «Bailando nace el amor” (1942) y «Las modelos” (1944), los dos primeros protagonizados al lado de Fred Astaire y el último con Gene Kelly, que la convirtieron en una estrella en toda la extensión de lo que el Hollywood de entonces entendía como tal, además de convertirla el icono predilecto de los soldados norteamericanos que se hallaban de servicio o peleando en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

    Rita Hayworth encarnaba el glamour a la perfección, pero esto era posible sólo a partir del candor que verdaderamente le era natural. Es decir, la reunión de inocencia y sofisticación devino en una variable de la belleza femenina en tanto símbolo, que poco o nada había sido explotada en Hollywood. Sensualidad, le dicen, pero en Rita Hayworth adquirió otra dimensión, acaso una muy cercana al más egregio de los erotismos.

    La evidencia más imponente fue la simulación de un striptease, quitándose un largo guante, que realizó en «Gilda” (1946), lo que le ocasionó ciertos problemas de censura aunque es mucho más memorable en virtud de que aparece cantando «Put the Blame on Mame» (su voz, en realidad, fue doblada por Anita Ellis). Otro inolvidable botón de muestra es su interpretación de «Salomé” en la película del mismo nombre, especialmente en la escena en la que baila la llamada danza de los siete velos.

    LA VENGANZA DE ORSON WELLES

    Dominadora de las cámaras, pero emocionalmente inestable, Rita Hayworth se casó en cinco ocasiones: además del ya mencionado Judson, del que se divorció en 1943; con el director y actor Orson Welles (1943 – 1947), quien la dirigió en «La dama de Shanghai”, (1948), que significó el principio de su ocaso, pues, ya divorciada de Welles, éste se vengó haciendo añicos su imagen de diosa de la pantalla; con el príncipe Aly Khan (1949 – 1953), el cantante Dick Haymes (1953 – 1955) y finalmente el productor James Hill entre 1958 y 1961.

    La mayoría de sus últimos filmes los realizó durante la década de 1950: «La dama de Trinidad” (1952), «Salome” (1953), «La bella del Pacífico” (1953), «Pal Joey” (1957) y «Mesas separadas” (1958).

    ALCOHOLISMO Y ALZHEIMER