POLA NEGRI

    LA MUJER MÁS DESEADA DEL MUNDO

    Lanzada como «la mujer más deseada del mundo», Pola Negri se hizo mundialmente famosa en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial gracias a una serie de películas, dirigidas por el maestro Ernst Lubitsch, en las que encarnaba a famosas vampiresas de la historia (madame Du Barry, Ana Bolena, Carmen de Bizet), en una línea nueva que las humanizaba a la vez que las dotaba de un erotismo inusitado en la época.
    Nacida en la ciudad polaca de Janowa (por entonces perteneciente a Rusia) el 31 de diciembre de 1894 como Bárbara Apolonia Mathis-Chalupiec, hija de una aristócrata venida a menos y de un político deportado a Siberia por sus actuaciones revolucionarias lo que hizo que la familia Chalupiec (Barbara y su madre Eleonora) pasara por momentos difíciles económicamente, viviendo en un suburbio de Varsovia. Sin embargo, Negri fue admitida en el Ballet Imperial ruso, para el que trabajó hasta que a causa de la tuberculosis (según otras fuentes, una lesión), tuvo que abandonar la compañía; así, Negri centró su atención en el teatro, y estudió interpretación en la Escuela de Arte Dramático de Varsovia, debutando en el cine en 1913, en un corto papel de una modesta producción polaca titulada «Amor y pasión».

    Aun en Polonia, Negri (rebautizada así por la poetisa italiana Ada Negri) trabaja en películas como «Zona» («La esposa»), «Bestia» («La bestia») o «Studenci» («Estudiantes»). Poco después viajaría a Berlín, donde su belleza extraordinaria y sus dotes interpretativas llamaron la atención del director alemán Max Reinhardt, que la contrató para actuar en Alemania. También trabajó allí con el director austriaco Ernst Lubitsch, que le encomendó el papel principal de su película «Los ojos de la momia». Tras esta película, «Carmen» y «Madame Du Barry» fueron las producciones que le abrieron las puertas de Hollywood e hicieron su nombre famoso en todo el mundo.

    En 1923 firma un contrato con los estudios Paramount con un sueldo de 3.000 dólares semanales, convirtiéndose así­ en la primera estrella importada por Hollywood. Paramount Pictures invirtió una fortuna para promoverla, con anuncios como «la mujer que paga y que hace a los hombres pagar”. Los espectadores disfrutaban con sus papeles de vampiresa y en corto tiempo, su sueldo subió a 10.000 dólares por semana. Algunas de sus películas hollywoodienses más reconocidas son: «La frivolidad de una dama», dirigida por Lubitsch, «Hotel Imperial», «La bailarina española», «Una noche en Arabia», «El gato montés» o «Confesión», entre más de 20 producciones que despertaron una gran expectación.

    En esta época, Negri dio mucho que hablar no sólo por su romance con el mítico Charles Chaplin, quién según la actriz, lloró cuando ella interrumpió sus relaciones sino, sobre todo, por sus supuestos planes de boda con Rodolfo Valentino, que Pola se encargó de airear a la prensa tras la muerte de éste. Incluso, durante el funeral de Valentino, Negri siguió el féretro desde Los Ángeles a Nueva York, posando para la prensa como si fuera su viuda. De él dijo: «Lamento haberle encontrado tan tarde. Sólo tuvimos un año de felicidad». La leyenda de Hollywood dice que Valentino susurró el nombre de Pola Negri en el momento de su muerte. Su gran amigo Gilbert Denman comentó que Valentino «fue el gran amor de su vida». Muchos actores, como Tallulah Bankhead, Mary Pickford o Alberto Valentino, hermano de Rodolfo, criticaron esto y la acusaron de mentir a la prensa.

    La llegada del cine sonoro puso fin a su carrera. La actriz polaca no pudo sobreponerse a las nuevas formas de producción y a su marcado acento polaco. Además, en los primeros años 30 aparece el «Código Hays» de censura, que persiguió y censuró las actuaciones de Pola Negri por considerarlas inmorales (cabe recordar que sus interpretaciones se caracterizaban por el descaro y la fuerza de unos personajes femeninos siempre con la intención de engañar y manipular a los hombres). Desilusionada, regresó a Alemania, donde aún intervino en dos películas, «Madame Bovary» y «Mazurca». De esa época se dice que Adolf Hitler quedó prendado de ella.

    Al estallar la Segunda Guerra Mundial Pola Negri regresó a Estados Unidos, donde actuó esporádicamente en algunas galas y espectáculos, e incluso en una serie de televisión. En 1943 realizó un último intento de regresar al mundo del cine, interpretando un pequeño papel en «Casados sin casa». Su última actuación fue en la película «La bahía de las esmeraldas», de Producciones Walt Disney, rodada en 1984. Decepcionada por sus actuaciones en estas películas, Pola Negri se retiró a su finca en San Antonio.
    La apasionada y tormentosa vida de Pola Negri está recogida en su autobiografía «Memorias de una Estrella», publicada en 1970. Pola Negri contrajo matrimonio con el conde polaco Eugene Domiski, en 1919, y se divorció un año más tarde. En 1927 se casó con el príncipe ruso Serge Mdivani, que murió en un partido de polo en 1936. En 1979 dijo haberse enamorado de Lenin -al que conoció en 1914, en Ginebra-, por el «fulgor de su mirada».
    Pola Negri murió el 1 de agosto de 1987, en el hospital Bautista del Noreste, en San Antonio (Texas, EE.UU.), a los 93 años de edad, víctima de una neumonía.