PETER BOGDANOVICH

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    Peter Bogdanovich (Kingston, Nueva York, 30 de julio de 1939 – Los Ángeles, 6 de enero de 2022)1​ fue un director de cine, guionista, historiador, actor, productor y crítico de cine estadounidense. Formó parte de la oleada del Nuevo Hollywood junto a William Friedkin, Brian De Palma, George Lucas, Martin Scorsese, Michael Cimino y Francis Ford Coppola.

    Nació en Kingston, Nueva York, en 1939. Concebido en Europa, era hijo de inmigrantes que huyeron de los nazis. Su padre era un pintor y pianista serbio siendo cristiano ortodoxo,​ mientras que su madre descendía de una rica familia judía austriaca.

    En los años cincuenta, fue actor. Estudió el método interpretativo con la legendaria profesora Stella Adler y solía aparecer como actor en televisión y en obras de teatro veraniegas. A principios de los años sesenta adquirió notoriedad al programar diversas películas en el museo MOMA de Nueva York.

    Cinéfilo obsesivo —llegó a ver 400 películas al año, en su juventud—, analizó principalmente obras de directores estadounidenses como John Ford —de quien escribiría un libro tras las retrospectivas de ese museo— y del entonces minusvalorado Howard Hawks. Bogdanovich también recuperó a olvidados pioneros del cine estadounidense tales como Allan Dwan, a quien entrevistó.

    Empapado en la tradición estadounidense, estuvo parcialmente influido por la crítica francesa de los años 50 de Cahiers du Cinéma, especialmente por François Truffaut. Antes de convertirse él mismo en director, Bogdanovich labró su reputación con sus artículos en la revista Esquire. En 1968, siguiendo el ejemplo de sus admirados colaboradores de Cahiers du Cinéma —Truffaut, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol y Jacques Rivette, quienes habían creado la Nouvelle Vague en sus propias películas—, Bogdanovich se hizo director.

    Junto con su esposa, se trasladó a Los Ángeles donde, gracias a su insistencia con los publicistas, conseguía invitaciones para fiestas y estrenos. En el pase de una película, Roger Corman —que estaba sentado detrás de él— mencionó que le había gustado un artículo de cine suyo en Esquire. De resultas de la consiguiente conversación, Corman le propuso un trabajo como director, que aceptó sin parpadear. Trabajaron en la aclamada «Targets» («El héroe anda suelto»), se debut como director, que tuvo que rodar en 20 días, tiempo al que Corman seguia teniendo como protagonista a Boris Karloff, protagonista del filme) y como ayudante en «Voyage to the Planet of Prehistoric Women». Tiempo después Bogdanovich se referiría a Corman y su compañía como la mejor escuela de cine posible, cuando hizo su primera película en tres semanas.

    De vuelta al periodismo, entabló una larga amistad de por vida con Orson Welles desde que lo entrevistó al inicio en el set de la adaptación por Mike Nichols de «Catch-22», de Joseph Heller. Bogdanovich, con sus escritos, tuvo finalmente un gran papel en divulgar a Welles.

    En 1971, Bogdanovich, de 32 años, fue aclamado por la crítica como un «wellesiano» niño prodigio cuando se estrenó su filme más célebre, «The Last Picture Show» («La última película»). Recibió ocho candidaturas a los Óscar, entre ellas la de mejor director. Cloris Leachman y el veterano actor de las películas de John Ford Ben Johnson obtuvieron los premios como mejores intérpretes de reparto. Bogdanovich, que había contado con la modelo Cybill Shepherd para un papel protagonista, se enamoró de la joven belleza, asunto que condujo a su divorcio de la diseñadora de decorados Polly Platt, su esposa y colaboradora artística durante muchos años y madre de sus dos hijos.

    A «La última película» le siguió el gran éxito «¿Qué me pasa, doctor» (1972), una alocada comedia deudora de «La fiera de mi niña», (1937) y «Luna nueva», (1941) de Hawks, con Barbra Streisand y Ryan O’Neal. A pesar de sus homenajes al cine clásico, Bogdanovich se labró su categoría de director estrella al lado de otros como Francis Ford Coppola o William Friedkin, con quienes formó The Directors Company, un generoso acuerdo de producción con Paramount Pictures que daba a los directores carta blanca mientras se ciñeran al presupuesto. Bajo esta entidad se produjo el siguiente éxito de Bogdanovich, la aclamada «Luna de papel» (1973).

    «Luna de papel», una comedia de tiempos de la Depresión con Ryan O’Neal, que consiguió que la hija de 10 años de este, Tatum O’Neal, ganara el Óscar a la mejor actriz secundaria, marcaría el punto culminante de la carrera de Bogdanovich. Forzado a compartir los beneficios con sus colegas directores, Bogdanovich quedó insatisfecho con el trato. Así pues The Directors Company sólo produciría dos películas más, la aclamada «La conversación» de Coppola, candidata al Óscar de 1974 y que le dio el premio al mejor director, y «Una señorita rebelde» («Daisy Miller», 1974), del propio Bogdanovich, película que obtuvo unas críticas muy diferentes. La película era una adaptación de la novela homónima de Henry James Daisy Miller y supuso el principio del fin de la carrera de Bogdanovich como un director popular y aclamado. La película, protagonizada por Shepherd, la novia de Bogdanovich en ese momento, fue vapuleada por la crítica y fue un fiasco en taquilla.

    La siguiente película de Bogdanovich, «At Long Last Love», un musical de Cole Porter protagonizado por Shepherd, fue calificada por los críticos injustamente como una de las peores películas de la historia. El filme fue, además, un fracaso en taquilla, a pesar de contar con Burt Reynolds, una superestrella de finales de los 70. De nuevo mirando hacia el pasado, insistió en rodar los números musicales de «At Long Last Love» en directo, un método no usado desde los primeros tiempos del cine sonoro, cuando el ingeniero de sonido Douglas Shearer desarrolló la sincronización de labios en Metro-Goldwyn-Mayer. La decisión fue criticada ya que ninguno de los protagonistas era célebre por sus habilidades como cantante, aunque el mismo Bogdanovich produjo el álbum de Shepperd cantando temas de Porter en 1974.

    Intentando retomar el fulgor inicial, de nuevo se centró en el pasado y en su propio cine, con «Nickelodeon» («Así se formó Hollywood»), de 1976, comedia que hacía recuento de los primeros tiempos de la industria cinematográfica, juntando a Ryan y Tatum O’Neal, de su último éxito «Luna de papel», con Reynolds. Aconsejado acerca de no emplear a la impopular entre los críticos Shepperd, usó en su lugar a la debutante Jane Hitchcock como la cándida de la película. Desgraciadamente la magia de «Luna de papel» era irrepetible, y Jane Hitchcok solo haría una película más en su carrera.

    Tras una pausa de tres años, volvió con la interesante «Saint Jack» (1979), pero de éxito crítico y comercial limitado, producida por Playboy Productions de Hugh Hefner. Su largo romance con Shepherd había acabado en 1978, aunque el trato hecho con el productor Hefner era parte de un acuerdo judicial sobre unas fotos de desnudos de «La última película», pirateadas en Playboy.

    Estrenó después la película que hundiría aun más su carrera, «Todos rieron», una estimable comedia de bajo presupuesto con Audrey Hepburn y Dorothy Stratten, Miss Playboy en 1980. En el rodaje, se enamoró de Dorothy Stratten, que estaba casada con el buscavidas Paul Snider, quien dependía financieramente de ella. Stratten quiso vivir con Bogdanovich, y cuando le contó a Snider que lo abandonaba, este la mató y luego se suicidó. Su depresión le duró tres años. La mala publicidad debida al asesinato, provocó que no se encontrase distribución, a pesar de ser una de las pocas películas hechas por Audrey Hepburn tras su provisional retiro de 1967 (la película sería la última que Hepburn estrenaría como protagonista). Bogdanovich compró los derechos del negativo para difundir la película, pero tuvo un estreno limitado con flojas críticas, y le hizo perder millones de dólares, hasta llevarle a la bancarrota.

    Entonces retomó su primera vocación, la escritura, para escribir sobre su fallecido amor en «The Killing of the Unicorn, Dorothy Stratten 1960-1980», publicado en 1984. El libro era una respuesta al artículo de Teresa Carpenter «Death of a Playmate», que cargaba contra Bogdanovich y Hefner, afirmando que Stratten era casi tan víctima de ellos dos como de su asesino Snider. El artículo sirvió de base a la película «Star 80» (1983) de Bob Fosse, en la que Bogdanovich era reflejado como el ficticio director Aram Nicholas. La carrera de Bogdanovich como director importante estaba acabada, aunque obtuvo un éxito modesto con «Máscara», que supuso el relanzamiento de Cher, en 1985.

    Se había especulado ya que su quiebra como director era segura cuando abandonó a su mujer y colaboradora artística Polly Platt, después de «Luna de papel», para unirse con Shephard. Platt trabajó con él en todos sus iniciales éxitos, y críticos oportunistas sugirieron que el control creativo de «La última película» lo llevó ella. Además su reputación personal sufrió por rumores maliciosos tras su matrimonio con Louse Hoogstraten, la hermana menor de Dorothy Stratten, tres años después de su fallecimiento. La idea de que procuró modelar a Louse Hoogstraten a imagen de su hermana fue desmentida por Bogdanovich.​ El matrimonio, que duró trece años, acabó en divorcio en 2001.

    Su magnífica «Texasville» (1990), secuela de «La última película» 20 años después, retomando el mismo reparto, supuso cierta decepción para la crítica y el público, no sin matices. Pero con los años se revalorizó como una película de gran hondura psicológica y con una gran inteligencia a la hora de abordar a los mismos actores. En 1992 dirigió dos nuevas películas de cine, «¡Qué ruina de función!», genial comedia pero de moderado éxito, y «199», pero su fracaso lo apartó de la gran pantalla hasta el año 2001, dedicándose a trabajar en producciones televisivas

    En 2001 estrenó «El maullido del gato». De nuevo volvía al tema del pasado, esta vez al supuesto asesinato del director Thomas Ince por el magnate William Randolph Hearst (el auténtico «Ciudadano Kane», punto de mira de su amigo Orson Welles). «El maullido del gato» fue un modesto éxito de crítica pero un fracaso en taquilla, y una lección de cine. El Festival de Venecia de 2014, después de años inactivos para el cine, acogió bien su regreso con la comedia «She’s Funny That Way», su último trabajo para la gran pantalla, trabajando mientras tanto para la televisión, incluso como actor. Peter Bogdanovich Falleció de muerte natural en su hogar en Los Angeles a los 82 años el 5 de enero de 2002.