PAUL MUNI

    Paul Muni, de auténtico nombre Meshilem Meier Weisenfreund, nació en la localidad de Lemberg, que entonces pertenecía a Galitzia, una provincia autónoma del Imperio austrohúngaro (en la actualidad en Ucrania), el 22 de septiembre de 1895. Fue un actor muy versátil de la época dorada de Hollywood, ganador de un Óscar.
    Su familia emigró a los Estados Unidos en 1902. Tanto su padre como su madre eran actores de teatro en yidis, por lo que resultó bastante natural que Muni se uniera a ellos en la escena, sobre la que ya debutó a los doce años. Ya en ese momento fue reconocido y descubierto por Maurice Schwartz, propietario del Yiddish Art Theater. En su primer papel teatral, Muni interpretó a un hombre de ochenta años, lo que es un inicio consecuente con un actor que a lo largo de toda su carrera se especializó en papeles en los que tuviera que llevar a cabo un sofisticado trabajo de caracterización y vestuario.
    A los 29 años Muni empezó a trabajar en los teatros de Broadway. Su primer papel en lengua inglesa, fue el de un anciano hebreo en la función «Nosotros los americanos» («We Americans») de Sam Harris. Tres años después, en 1929, fue contratado por la Fox y recibió su primera nominación a los Óscar como mejor actor por su primera película «El valiente», aunque no contento con los papeles que se le ofrecían decidó regresar a Broadway.
    En 1932 vuelve a Hollywood para actuar en las películas «Scarface, el terror del hampa», en la que protagonizó el papel del gángster Tony Camonte y «Soy un fugitivo», por la que volvió a ser nominado al Óscar de mejor actor. La Warner Bros reconoció su indudable talento y le ofrecieron un contrato a largo plazo. En los años siguientes, ganó finalmente el Óscar en 1936 por su interpretación en la película «La tragedia de Louis Pasteur», y volvió a ser nominado por su papel en «La vida de Emile Zola», (1937).

    otras películas destacadas de los años 30 fueron «El mundo cambia» («The World Changes», 1933), «¿Qué hay, Nelly?» («Hi, Nellie!», 1934), «Barreras infranqueables» («Bordertown», 1935), «Infierno negro» («Black Fury», 1936), «Juárez» («Juárez», 1939), O «No estamos solos» («We are not alone», 1939), destacando por sus precisas caracterizaciones de personajes históricos. Aunque se había pensado en otros personajes dignos de llevarse a la pantalla, Paul Muni y los hermanos Warner rompieron el contrato de mutuo acuerdo, lo que llevó al actor a alternar los escenarios de Broadway con el cine, como era su deseo.

    Hasta el momento en el que decidió retirarse, Muni siguió actuando tanto en el cine como en el teatro, y fue tan valorado por su talento como criticado por sus excentricidades. Se sabía que le sacaba de sus casillas descubrir que alguien se había vestido de rojo, y también se le podía encontrar tocando su violín para relajarse en momentos de pausa. Pasó a ser demasiado dependiente de su esposa, Bella, que era una pesadilla para los directores, a los que obligaba a volver a rodar las escenas cuando no estaba satisfecha.
    En los años 40 sus trabahos se dueron espaciando. De estos años destacan «El renegado» («Hudson’s Bay», 1941). «Canción inolvidable» («A Song to Remember», 1945), «Contraataque» («Counter Attack», 1945) o «El diablo y yo» («Angel on My Shoulder», 1946)
    Tras varios proyectos fallidos, en 1955, Muni fue nominado para un Tony, por su papel de Henry Drummond en la obra «La herencia del viento», papel que interpretaría en el cine Spencer Tracy en la película del mismo nombre. Sin embargo, su salud iba empeorando, y en 1959, poco después de haber sido nominado de nuevo al Óscar como mejor actor, por su película «The last angry man», de Daniel Mann, Desde entonces, su deteriorada salud y una avanzada ceguera le mantuvieron prácticamente apartado de la interpretación. Muni murió en 1967 en California, en la localidad de Montecito el 25 de agosto de 1967.