MONTGOMERY CLIFF

    Montgomery Clift nació en Omaha, Nebraska, el 17 de octubre de 1920, hijo de Ethel Fogg y de William Brooks, un banquero proveniente del Sur. Tenía una hermana gemela, llamada primero Roberta pero a la que después le cambiaron el nombre para llamarse Ethel, y un hermano mayor, Brooks, ex marido de Eleanor Clift, la columnista y comentarista política. La historia de su madre, a la que llamaban «Sunny» marcó su infancia. Sunny había sido adoptada por los Fogg y supo a los 18 años por el doctor Edward E. Montgomery que sus verdaderos padres eran Woodbury Blair y Maria Anderson. Los Blair y los Anderson eran acaudaladas familias entre los que se encontraban políticos y generales de la Guerra de Secesión. Sunny luchó toda su vida para que la reconocieran y educó a sus hijos para que fueran reconocidos. En 1928, Monty, como era conocido, embarcó con sus hermanos y su madre en viajes a Europa. Su infancia, entre estos viajes y profesores particulares, transcurrió desconectada de la realidad. Según se ha sabido después, cuando Jimmy tenía 11 años y su madre murió, comenzó a sufrir abusos por parte del pastor de su iglesia. Aquello le persiguió durante el resto de su vida.

    Con su aparición en Broadway a los trece años gracias a uno de sus tutores que había sido actor, Clift obtuvo su primer gran éxito en los escenarios y actuó allí durante diez años antes de viajar a Hollywood, debutando en «Río rojo» (1948), junto a John Wayne. También en 1948, Clift fue nominado a un premio Óscar al mejor actor por su interpretación en «Los ángeles perdidos». Desde entonces, marcaría un nuevo modelo de actor protagonista: sensible, emocional y con una belleza melancólica, el tipo de hombre que una mujer querría cuidar. Su carrera estuvo repleta de éxitos, interpretando muchos papeles nominados al Óscar y convirtiéndose en un ídolo por su presencia y atractivo. Tras «La heredera» («The Heiress», 1949) y «Sitiados» («The Big Lift», 1950), sus escenas de amor con Elizabeth Taylor en «Un lugar en el sol» (1951), película por la que fue nuevamente nominado al Oscar, establecieron un nuevo estándar para el romance en el cine. Sus papeles en «Yo confieso», a las órdenes de Alfred Hitchcock, «Estación Termini» y «De aquí a la eternidad”, (su tercera nominación, donde interpreta al soldado de infantería Robert E. Lee Prewitt), las tres de 1953, y en «El baile de los malditos» (1958) son considerados los más característicos de su carrera. Según se ha dicho, Clift rechazó los papeles protagonistas en «El crepúsculo de los dioses» (1950) y «Al este del Edén» (1955).

    Clift y su rival en la pantalla, Marlon Brando, que casualmente nació en la misma ciudad – Omaha, Nebraska – fueron conocidos popularmente en Hollywood como «Los gemelos de oro”, por su rápido ascenso al estrellato. De los tres míticos rebeldes que el cine americano alumbró en la década de los 50 (James Dean sería el tercero), Montgomery Cliff fue tal vez el más intransigente, pero también el más vulnerable. Reservado, individualista, hipersensible, atormentado…
    El 12 de mayo de 1956, mientras filmaba «El árbol de la vida», su coche se empotró contra un poste de teléfono tras salir de una fiesta en casa de Elizabeth Taylor, co-protagonista de la película y una de sus mejores amigas desde que rodaron juntos «Un lugar en el sol». Avisada por su amigo Kevin McCarthy, que había presenciado el accidente, Taylor corrió hasta el lugar y salvó a Clift de morir ahogado extrayéndole dos dientes que se le habían clavado en la garganta. Clift fue sometido a cirugía plástica y fue Elizabeth Taylor quien evitó que la prensa molestara al actor durante su estancia en el hospital y evitó que se le fotografiase hasta que su cara fue correctamente tratada y reconstruida. Volvió tras unas semanas para terminar la película. Ambas caras de Clift, antes y después, aparecen claramente en la película. Desde antes del accidente, Clift abusaba del alcohol y los calmantes. Después del accidente siguió en una espiral de autodestrucción que se considera el «suicidio más largo vivido en Hollywood». Él y Liz Taylor, a quien llamaba Bessie Mae, fueron grandes amigos hasta su muerte.

    Su tragedia personal, similar a la que acabó con la vida de James Dean, pulverizó sus halagueños comienzos. Su defensa casi obsesiva de su independencia y su intimidad, y el sistemático ocultamiento de sus iclinaciones homosexuales, en aquella época inconfesables para cualquier figura pública, terminaron por desquiciar una naturaleza débil y precaria, minada además por el alcohol y los fármacos.
    El accidente de coche aceleró el camino hacia su autodestrucción con el abuso de sustancias ilegales. En su primera película desde el accidente, Clift protagonizó «Río salvaje» (1960), junto con Lee Remick, un film incluido en el Registro Nacional de los Estados Unidos. También coprotagonizaría «Vidas rebeldes» en 1961, que resultaría ser la última película de Marilyn Monroe y Clark Gable. Su estilo de vida autodestructivo estaba arruinando su salud. La Universal lo demandó en 1962, durante la grabación de «Freud (Pasión secreta)» por sus frecuentes ausencias. El caso se resolvió fuera de los juzgados y el éxito de taquilla de la película resultó beneficioso para ambas partes.

    Clift recibiría una última nominación a los Óscar como mejor actor de reparto en «¿Vencedores o vencidos?» (1961), una reconstrucción de los Juicios de Nuremberg, en un papel de siete minutos. También participaron Spencer Tracy, Marlene Dietrich, Maximilian Schell, Burt Lancaster y Judy Garland. El director, Stanley Kramer, escribiría en sus memorias cómo Clift no conseguía recordar sus líneas, a pesar de que sólo salía en una escena: «Al final le dije ‘Mira, Monty, olvídate de las líneas. Tú estás en el estrado. El fiscal te dice algo, y luego el abogado de la defensa te ataca con dureza, y tú echas un vistazo al guión y sueltas una palabra. Eso estará bien. Di lo que sea, en realidad no importa. Simplemente vuélvete hacia Tracy cuando quieras e improvisa algo. Estará bien porque eso mostrará la confusión de tu personaje.’ Él pareció calmarse. Nunca seguía el guión al pie de la letra, lo que dijera siempre encajaba perfectamente, y finalmente lo hizo tan bien como yo esperaba».
    Montgomery Clift murió el 23 de julio de 1966 en Nueva York a los 45 años por complicaciones de salud debidas a su adicción al alcohol y a las drogas. Se encontraba en su apartamento de la calle 61, situado en el Upper east side neoyorquino (conocido como el brownstone). Supuestamente, su asistente le oyó decir sus últimas palabras cuando lo llamó para que saliese de su habitación, preguntándole si quizá le gustaría ver «Vidas rebeldes» en la televisión, a lo que Clift contestó con rotundidad: «No, en absoluto». Fue enterrado en el Cementerio Quaker, Prospect Park, Brooklyn.