MICKEY ROONEY

    Eterno niño prodigio, atravesó junto a Judy Garland la era dorada de Hollywood en una carrera desigual con casi 200 películas y un Oscar honorífico. Su carrera se extendió por más de ochenta años, en comedias del cine mudo, musicales con Judy Garland, obras de Shakespeare, televisión y musicales de Broadway. Joseph Yule, Mickey Rooney en su futura vida de artista, nació en Brooklyn, Nueva York, el 23 de septiembre de 1920. Sus padres, el escocés Joe Yule y la estadounidense Nell Carter, eran actores ambulantes de vodevil y se separarían pronto. Su hijo los acompañó en escena a los 17 meses, ataviado con un smoking en miniatura y mordiendo un puro de goma. Tenía tres años cuando sus padres se divorciaron y el crío se fue a Kansas a vivir con una tía. Su madre, muy consciente de su talento y sus dotes para el claqué y la canción, le rescataría para llevarlo de la mano la naciente Meca del cine.
    Su carrera comenzó con seis años con un pequeño papel en el filme mudo «Not to be trusted» en 1926. Un año después se convirtió en toda una estrella en la piel de Mickey McGuire, travieso y muy popular personaje infantil de tebeo cuyo nombre de pila adoptaría el actor y del que rodó más de 50 episodios. «Somos los dos Mickey más célebres del mundo», acostumbraba a decir Rooney, un dechado de simpatía cuando quería, que juraba y perjuraba que Walt Disney bautizó a su universal ratón animado en su honor, y que tomó su apellido artístico de un antepasado también comediante. Su gran popularidad le llegó en su adolescencia interpretando a Andy Hardy en una quincena de entregas rodadas entre 1937 y 1944, la que se convirtió en ídolo de masas de Estados Unidos.

    Rooney había conocido a Judy Garland en una clase de interpretación y su fortuna profesional quedó ligada a la de la protagonista de «El Mago de Oz», de modo que el dúo hizo fortuna en un sinfín de películas, incluyendo, por supuesto, la serie «Andy Hardy». «No éramos un equipos, éramos magia» dijo Rooney de una pareja que hizo historia con musicales como «Los hijos de la farándula» (1939), «Armonías de juventud» (1940) «Chicas de Broadway» (1941) y «Girl Crzy» (1943). Ligado por contrato con la Metro-Goldwin-Mayer entre 1934 y 1958, Rooney se emparejó también ante la cámara con Ann Rutherford y Lana Turner, con la que presumía de haber tenido un romance, cosa que la actriz negó siempre provocando que aborreciese a Rooney.

    En la trayectoria juvenil de Mickey Rooney se cuentan memorables apariciones como Puck en «El sueño de un anoche de verano» (1935), «Capitanes intrépidos» (1937) «Forja de Hombres» (1938) o «La ciudad de los Muchachos» (1941), ambas junto a Spencer Tracy. Tras reventar la taquilla en los primeros cuarenta, con una jovencísima Elizabeth Taylor en «Fuego de juventud» (1944), fue el actor más taquillero de la industria, lo que se interrumpió mientras se unió al ejército durante la Segunda Guerra Mundial. En el pináculo de su carrera, fue la encarnación del hombre espectáculo que podía cantar, bailar y hacer bromas, cautivando a millones con su gran sonrisa y su cabellera rubia.
    Pero para Mickey Rooney fue difícil relanzar su carrera cuando regresó a Hollywood tras tomar en la Segunda Guerra Mundial. El mito juvenil había caído. Entre cine y televisión, Rooney trabajó en 326 títulos. Siempre dijo: «no te retires, es mejor que inspires»; y en 2008, dijo a The Associated Press «hay mucho por hacer». Fue candidato al Oscar en cuatro ocasiones por «Los hijos de la farándula» (1939), «La comedia humana» (1943), «Amanecer sangriento» (1956) y «El corcel negro» (1979), aunque sus únicas estatuillas fueron honoríficas.

    En 1939 la Academia de Hollywood le concedía el Juvenil Award, por su aportación a la fábrica de sueños como actor adolescente. En 1983 recibía el Oscar honorífico en reconocimiento a sus 50 años de carrera. Más tarde ganó un premio Tony y un Emmy por sus actuaciones en Broadway y un programa de televisión, respectivamente. Fue ganador de los premios Globo de Oro y Emmy. «El público y yo somos amigos», dijo. «Me permitieron crecer con ellos. Les decepcioné muchas veces, ellos me decepcionaron a mí muchas veces. Pero somos todos familia» ironizaba.
    Refugiado en la televisión, en los 80 y 90 se le pudo ver en populares series como «Vacaciones en el mar» (1982), «Las chicas de oro» (1988), «Se ha escrito un crimen» (1993) o «Urgencias» (1998). Su trabajo en el telefilme «Bill» le dio un Emmy y un Globo de Oro en 1982 y también triunfo en Broadway con «Sugar babies». En España rodó una rareza, «La vida láctea», a las órdenes de Juan Esterlich en 1992, y participó en sus último años en películas de éxito masivo como «Babe: el cerdito en la ciudad» (1998), «Noche en el museo» (2006), con Ben Stiler. La última película que estrenó en la gran pantalla fue el thriller, «The woods» (2012).
    Rooney contrajo matrimonio en ocho ocasiones. Una jovencísima Ava Gardner de 19 años fue su primera esposa en 1942. El matrimonio duró apenas un año y Rooney ligó después su vida a Betty Jane Rase en 1944, Martha Vickers en 1949, Elaine Mahnken en 1952, Barbara Ann Thomson en 1958, Marge Lane en 1967, Carolyn Hockett en 1969 y Jan Chamberlin en 1978.

    «Tuve mala suerte en el matrimonio», aseguraba en una entrevista de 2003. «Pero estoy agradecido que me hayan dejado siete hijos, cuatro hijas y siete nietos» explicaba quien fuera marido del animal más bello del mundo. «Cuando digo «sí quiero», el juez de paz responde «lo se, lo se». Soy el único hombre en el mundo en cuya libreta de matrimonio dice A quien corresponda» aseguró jocoso en una entrevista en la que repasó sus múltiples matrimonios, de los que solo uno no acabó en divorcio. «No quería casarme con él por su historial, pero realmente me enamoré. Hemos estado casados durante 30 años, y son las cosas buenas las que cuentan» llego a declaras su última esposa, Jan Chamberlin Rooney de quien se separó en 2012.
    Arruinado varias veces con negocios muy variados, de la restauración a la moda, pasando por los laboratorios farmacéuticos o los seguros para mascotas, jugador y de carácter atrabiliario e imprevisible, muy activo en sus último años en el combate a los abusos contra los ancianos, Rooney testificó en 2011 ante un comité del Senado en Washington. Poco después presentó cargos por abuso y fraude contra su hijastro Christopher Aber y su última esposa, acusándoles de negarle dinero, alimentos y medicinas y retener su pasaporte. Un tribunal emitió una orden de alejamiento contra los Aber, y el juez falló en favor de Rooney en 2013, dejando sus bienes en manos de un administrador.

    El actor falleció el 6 de abril de 2014 en Los Ángeles, California, por causas naturales. Rooney se encontraba con su familia al momento de su deceso en su casa de North Hollywood, Un mes antes había acudido a una fiesta la noche de entrega de los premios Óscar.
    Rooney dejó todo su patrimonio a su hijastro, Mark Aber, el cual había estado viviendo con el actor y se habría encargado de cuidarle durante sus últimos años de vida. Aunque Rooney murió sin dinero y con deudas con la Hacienda estadounidense, su verdadera herencia fueron los royalties y remanentes.