MARLENE DIETRICH

    Marie Magdalene Dietrich nació en barrio berlinés de Schöneberg el 27 de diciembre, 1901. Era hija de Louis Erich Otto Dietrich y Wilhelmina Elisabeth Josephine Felsing. Tenía una hermana dos años mayor que ella llamada Elisabeth.
    Sus primeros estudios fueron de música. Marlene Dietrich tocaba el violín antes de entrar en la escuela de interpretación de Max Reinhardt en 1921. Hizo su debut en el cine dos años después, ya con el nombre de Marlene (aunque algunas biografías dicen que la actriz había aparecido como extra en un filme alemán de 1919). Tras empezar su carrera en películas alemanas mudas de los años 20, trabajo que compaginaba como corista en los numerosos cabarets berlineses de la época, y con algunas obras menores, obtuvo un papel en la primera película europea sonora, «El ángel azul» (1930), dirigida por Josef Von Sternberg.
    Josef von Sternberg fue quién construyó en torno a Marlene Dietrich el mito de la diva, ya que le rindió pública devoción. En «El ángel azul» daba vida a la primera mujer fatal de las muchas que interpretaría a lo largo de su trayectoria, una jovencita artista de un cabaret berlinés que seduce a un maduro profesor que se casa con ella para después despreciarle. Tras esta película, Dietrich viajó a Hollywood para rodar «Marruecos» (1930), por la cual recibió su única nominación al Oscar.
    Junto a Josef Von Sternberg se instala en Hollywood a principios de los años 30, siendo una de las primeras estrellas del cine sonoro. Su contribución a la historia del cine más recordada es como estrella en varios filmes dirigidos por von Sternberg, tales como «Capricho imperial» y «El expreso de Shanghai», especializándose en interpretar a femmes fatales. En «El diablo era mujer», basada en un relato de Pierre Louys, encarnó a una española muy temperamental con múltiples tópicos, que motivaron las protestas del gobierno de la II República española; la película fue prohibida en España.
    EN LOS FRENTES DE GUERRA
    En 1937, a la vez que su carrera cinematográfica se detenía, Dietrich se nacionalizó norteamericana. La actriz, que había cantado en «El ángel azul» y en otras películas de preguerra, inicia pronto una trayectoria paralela como cantante, actuando en numerosos locales de Estados Unidos. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, uno de los temas de su repertortio, «Lili Marleen», se populariza entre los combatientes de ambos bandos.
    Fue una de las primeras intérpretes en acudir al frente para cantar para los ejércitos aliados. cantó para los aliados en Argelia, Francia y en Alemania, con los generales James M. Gavin y George S. Patton. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho a pesar del evidente peligro, contestó su ya famosa frase: «aus Anstand» («por decencia»).
    Poco a poco Marlene amplía su repertorio con películas como «Arizona», «Berlín Occidente» y «Testigo de cargo» (bajo la dirección de Billy Wilder), «Sed de mal» de Orson Welles y «Vencedores o vencidos», sobre los Juicios de Núremberg. En esta última película, tiene una hermosa escena en la que pasea por la calle con el actor Spencer Tracy y escuchan como música de fondo de una taberna alemana la famosa canción Lili Marleen que ella popularizó y que ella misma traduce al inglés en la película.
    LAS PIERNAS PERFECTAS
    Marlene Dietrich estuvo considerada como la mujer de «las piernas perfectas», tanto que fueron aseguradas por un millón de dólares. Fue la única estrella capaz de hacer sombra al colosal destello de Greta Garbo, con la que vivió una relación lésbica en su juventud. Su deslumbrante presencia e innegable glamour hicieron de Marlene una de las auténticas divas en la historia del cine.
    A diferencia de su vida profesional, cuidadosamente manejada por sus publicistas, mantuvo su vida personal alejada del público. Marlene era famosa por su pulcra apariencia, su buen vestir (impuso la moda del pantalón femenino) y su imagen de femme fatale. Fue siempre un icono de la elegancia y el glamour, siempre apareció como parte del jet set hollywodense.
    Se casó con el asistente de director Rudolf Sieber, un católico que más tarde se convirtió en director de Paramount Pictures en Francia. Su única hija, Maria Elisabeth Sieber (su nombre de casada sería Maria Riva), nació el 13 de diciembre, de 1924. Cuando Maria Riva dio a luz a un hijo en 1948, Dietrich recibió el apodo de «la abuela más glamourosa del mundo». El gran amor de la actriz, sin embargo, fue el actor y héroe militar francés Jean Gabin.
    Maria Sieber, escribiría con los años una controvertida e impactante biografía de su madre, «Marlene Dietrich por su hija, Maria Riva», donde destaca varias intimidades sexuales de la actriz, facetas desconocidas de ella y del ambiente hollywoodiense de la época.
    Dietrich demostró ser bisexual y tuvo romances con diferentes mujeres: Mercedes de Acosta, Claudette Colbert y, supuestamente, la mítica Greta Garbo y María Félix, además de muchos hombres, como Yul Brynner. Incluso se dijo de ella que nunca le gustó el sexo realmente, lo que quedó confirmado cuando se publicó el libro de su hija, en el que habla de los gustos sexuales de su madre. A pesar de tener numerosos amantes, el sexo nunca le gustó del todo a Dietrich.
    TEATRO Y CABARET
    Desde principios de los años 1950 a mediados de los años 1970, Dietrich hizo giras internacionales como gran actriz de cabaret. Su repertorio incluía canciones de sus películas, así como canciones populares de aquel entonces. Hasta la mitad de los años 1960, su director musical fue el famoso compositor Burt Bacharach. Sus arreglos ayudaron a disfrazar su limitado rango de voz y le permitieron interpretar sus canciones al máximo grado de efectos dramáticos.
    Espectaculares vestuarios (de Jean Louis), trajes de látex, luces cuidadosamente utilizadas, y, según rumores, leves estiramientos faciales improvisados, la ayudaron a conservar su glamorosa imagen aún a cierta edad. En 1968, recibió un Premio Tony por su espectáculo de teatro, y éste fue transmitido por televisión en 1973.
    Su carrera en el espectáculo terminó en 1974, cuando se rompió una pierna en el escenario. Posteriormente aparecería brevemente en la película «Gigoló» («Just A Gigolo»), en 1979, junto a Kim Novak y David Bowie. Además, escribió y contribuyó a varios libros en los años 1980.
    Sus últimos años los pasó en reposo en su apartamento en la avenida Montaigne de París, tiempo en el que no fue vista en público, pero con una intensa actividad escribiendo cartas y efectuando llamadas por teléfono.
    POLÍTICAMENTE ACTIVA
    En una entrevista para la revista alemana Der Spiegel en noviembre de 2005, su hija y nieto afirmaron que Marlene Dietrich estuvo políticamente «activa» durante esos años; mantuvo contacto telefónico con prominentes gobernantes, gastando más de 3.000 dólares mensuales en llamadas telefónicas. Sus contactos incluían Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, aunque su influencia sobre ellos se desconoce.
    Maximilian Schell la persuadió para ser entrevistada para su documental de 1984 «Marlene», pero no apareció en pantalla. No estuvo mucho en contacto con su hija, Maria Riva, quien competía con ella en los mismos ámbitos, pero sí con su nieto, Peter Riva. Su esposo, Rudolf Sieber, había muerto de cáncer el 24 de junio de 1976.
    Marlene DietrichDietrich murió tranquilamente el 6 de mayo de 1992, a los 90 años, en París, una semana antes de que el Festival de Cannes, que le rendía tributo con su rostro en edl cartel del Festival, le rindiese un previsto homenaje. Su cortejo fúnebre fue realizado en la iglesia de La Madeleine de París ante 3.500 dolientes y una multitud fuera del templo. Su cuerpo, cubierto con una bandera norteamericana, fue enviado a Berlín donde fue enterrada en el cementerio municipal de Berlin-Schöneberg, su lugar de nacimiento. Marlene Dietrich dijo al amigo que le acompañaba en el dormitorio de su lujosa vivienda en París, justo antes de morir: «Lo quisimos todo, y lo conseguimos, ¿no es verdad?»