MARIO MORENO «CANTINFLAS»

    Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, conocido en todo el mundo como Cantinflas, nació en Ciudad de México el 12 de agosto de 1911. Fue el sexto de doce hijos del matrimonio de Pedro Moreno Esquivel, un humilde cartero, y Soledad Guízar Reyes. Cuatro de ellos murieron debido a malos partos. Ocho sobrevivieron, José «Pepe», Eduardo, Mario, Esperanza, Catalina, Enrique y Roberto. Fortino Mario Alfonso nació en el barrio de Santa María la Redonda en la Ciudad de México, y creció en el barrio de Tepito. Fue un niño de la calle que pudo salir adelante de situaciones difíciles usando la audacia y trucos callejeros que después aplicaría en sus películas. A principios de 1928 se alistó en el Ejército Mexicano como soldado de infantería con estudios de mecanógrafo. El 23 de mayo de ese mismo año, su padre envió una carta solicitando su baja, comprobando que su hijo tenía 16 años y no 21 como lo había señalado. Mario Moreno había falseado información para alistarse en el ejército. Después de un intento fallido de entrar a los Estados Unidos por California, se convirtió en boxeador para ganarse la vida. Posteriormente fue torero profesionsal, trabajó en el circo, y de ahí pasó al teatro y después al cine.

    En 1930, ya se había unido al circuito de carpas de la Ciudad de México, donde conoció a su futura esposa Valentina Ivanova, originaria de Moscú, permaneciendo unido a ella hasta la muerte de la misma en 1966. En las carpas, al principio trataba de imitar a Al Jolson pintándose la cara con pintura negra, pero después se separó para formar su propia identidad como un habitante de un barrio pobre con pantalones holgados, una soga como cinto y un bigote muy particular. Allí cailaba, realizaba acrobacias y otros varios oficios. Según la leyenda fue en aquellos escensarios populares donde sería rebautizado como Cantinflas, compartiendo créditos con su inseparable socio artístico de sus primeros años, Manuel Medel, con el que además filmó tres películas entre 1937 y 1939.
    A mediados de la década de 1930, Cantinflas conoció al productor ruso Jacques Gelman y posteriormente se asoció con él para formar su propia compañía productora cinematográfica. Gelman, producía, dirigía y distribuía, mientras Cantinflas actuaba.

    Cantinflas hizo su debut en 1936 en la película «No te engañes corazón» que pasó desapercibida. En 1939 crea Posa Films, produciendo películas cortas que le permitieron desarrollar el personaje de Cantinflas, pero fue en 1940 cuando finalmente se convirtió en una estrella después de rodar «Ahí está el detalle». La frase que le dio su nombre a la película se convirtió en su principal frase por el resto de su carrera. La película fue un éxito en Latinoamérica y fue reconocido por la revista Somos como una de las 10 más grandes producciones de México.

    En 1941 interpreta a un oficial de policía en la película «El gendarme desconocido». Para entonces ya se había distinguido bastante del típico «peladito» de la década de 1920 y su personaje pasaba cómodamente de ser el hombre marginado de clase baja a poderoso servidor público. La naturaleza política de la retórica del cantinflismo, que se denominaba la peculiar forma de hablar de sus personajes, facilitó esta fluidez. Pronto se populariza el término «cantinflear», actuar o hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada, según el diccionario de la Real Academia Española, que lo incluyó en 1992. Volvería a tomar el papel del agente en «El patrullero 777» en 1977 y sería homenajeado por las fuerzas policíacas en toda América Latina por su imagen positiva de la aplicación de la ley.
    «Ni sangre ni arena», una película satírica acerca del toreo en 1941, fue un enorme éxito en varios países de América. En 1942 se une con el director Miguel M. Delgado y Jaime Salvador para producir una serie de parodias, incluyendo una de «El circo» de Chaplin.

    Las décadas de 1940 y 1950 fueron las mejores para Cantinflas. En 1946 dejó de trabajar con las compañías mexicanas y firmó contratos con Columbia Pictures. Para entonces, su popularidad era tal, que pudo prestar su prestigio a la causa de los trabajadores mexicanos, representando a la Asociación Nacional de Actores en conversaciones, pero tras un escándalo, decidió dimitir y regresar al teatro.
    El 30 de agosto de 1953, Cantinflas inició la presentación de su obra teatral «Yo Colón» en el Teatro de los Insurgentes, el mismo teatro que se había visto envuelto en una polémica sobre un mural de Diego Rivera que incorporaba imágenes de Cantinflas y de la Virgen de Guadalupe. Los críticos, incluyendo ciertos grupos conservadores y el arzobispo Luis María Martínez, tildaron la obra como «blasfemia» y eventualmente fue pintada sin la imagen de la Virgen.
    «Yo Colón» colocaba a Cantinflas en el personaje de Cristóbal Colón quien, mientras continuaba «descubriendo América» hacía observaciones cómicas, históricas y contemporáneas desde diferentes perspectivas. Las bromas cambiaban cada noche y Mario Moreno continuó empleando su juego de palabras y doble sentido para atacar a los políticos.

    Tras enormes éxitos como «El siete machos» o «El bombero atómico», en 1956 es llamado por Hollywood para trabajar en «La vuelta al mundo en 80 días» supone el debut estadounidense de Cantinflas, ganando el Globo de Oro en la categoría de mejor actor de musical o comedia. La revista Variety dijo en 1956 que su calidad chaplinesca contribuyó al éxito de la película. «La vuelta al mundo en 80 días» convirtió a Cantinflas en el actor mejor pagado del mundo.
    La segunda película estadounidense de Cantinflas, «Pepe», intentó replicar el éxito de la primera. Incluída cameos de Frank Sinatra, Judy Garland, y otras estrellas. Su humor, profundamente arraigado en la lengua española, no se pudo traducir bien para las audiencias estadounidenses y la película fue un fracaso en la taquilla. A pesar de eso, recibió otra nominación al Globo de Oro por su actuación.

    A lo largo de sus películas, Cantinflas interpretó a todo tipo de personajes populares: bombero en «El bombero atómico», peluquero en «Si yo fuera diputado», fotógrafo en «El señor fotógrafo», sastre en «Caballero a la medida», ascensorista en «Sube y baja», limpiaventanas en «Abajo el telón», cartero en «Entrega inmediata», sacerdote en «El padrecito», médico en «El señor doctor», embajador en «Su excelencia», boticario en «Por mis pistolas», maestro en «El profe», conserje en «Conserje en Condominio», burócrata en «El ministro y yo», policía en «El patrllero 777», o barrendero en «El barrendero», que fue su última película, realizada en 1981.
    Como Charlie Chaplin, Cantinflas era un satírico social. Hacía el papel de el peladito, un don nadie, con esperanzas de tener éxito. Con admiración mutua, Cantiflas fue influenciado por las primeras películas de Chaplin así como por su ideología. «El Circo» era una «sombra» del cine mudo de Chaplin. «El Circo» y «Si yo fuera diputado» tenían muchas cosas en común con la película de Chaplin de 1940, «El Gran Dictador». Fue el mayor icono mexicano que haya traspasado fronteras y culturas a través del cine, llenando de risas las salas de cine de toda América y de España.

    Después de retirarse, Mario Moreno dedicó su vida a ayudar a los demás a través de la caridad y de organizaciones humanitarias, sobre todo las que se dedicaban a ayudar a los niños. Sus contribuciones a los orfanatos lo hicieron un héroe del pueblo en México. Su personaje dio paso a una serie de televisión en dibujos animados y su vida se va a llevar a la pantalla.
    Cantinflas murió a causa de cáncer de pulmón el 20 de abril de 1993. Miles de personas se reunieron en un día lluvioso para su funeral. La ceremonia fue un evento nacional que duró tres días. Sus cenizas yacen en la cripta familiar de la familia Moreno Reyes, en el Panteón Español de la Ciudad de México. Fue homenajeado por muchos jefes de Estado y por el Congreso de los Estados Unidos, que mantuvo un minuto de silencio por él.
    Tras su muerte, empezó un litigio judicial por los derechos de su obra entre su hijo, que reclama la titularidad de sus películas como heredero legítimo universal, y su sobrino, Eduardo Moreno Laparade, quien posee un documento firmado por el actor en su lecho de muerte, en el que le cede los derechos de 39 de sus cintas.