MARÍA ASQUERINO

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    María Asquerino, una de las actrices más destacadas del teatro y cine español de la segunda mitad del siglo XX, fallecía en Madrid víctima de una enfermedad pulmonar el martes 26 de febrero de 2013. Será recordada por quienes la conocieron como una mujer activa, independiente, amante de las tertulias, sus amigos de la farándula y de la noche. Alejada del estereotipo de la estrella del cine, tuvo mucho más éxito en el teatro, donde deslumbró con sus interpretaciones de personajes fuertes y temperamentales.
    María Asquerino había nacido en Madrid el 25 de noviembre de 1925 y pasó siete décadas de su vida sobre los escenarios, aunque su verdadero nombre era María Serrano Muro. Fue hija de los actores Mariano Asquerino (cuyo verdadero nombre era Esteban Serrano) y Eloísa Muro, que jamás llegaron a casarse. Eloísa Muro, que por aquel entonces era primera actriz en los mejores teatros de Madrid, cuando salía de gira dejaba a la pequeña María bajo la tutela de su padre y abuelo de la pequeña María: César Muro, también actor.
    No es de extrañar, que la pequeña María, que creció entre bambalinas, realizara su hizo su debut teatral a los 12 años en el teatro de la Comedia con la obra «Campo de Armiño». Pasó después a formar parte de la Compañía del Teatro de la Comedia de Madrid, y en 1941 hace su primera aparición cinematográfica de la mano de Juan de Orduña en «Porque te vi llorar», apareciendo acreditada como Maruja Asquerino, nombre artístico que adoptaría durante la primera etapa de su carrera. De firmes creencias políticas, se declaró toda la vida «roja» y aunque sus recuerdos sobre la Guerra Civil eran lejanos, pasó la guerra junto a su madre, en Madrid, bajo los bombardeos, algo que contó posteriormente en sus memorias.

    Actriz con fuerte presencia en pantalla, sus interpretaciones salpican con regularidad el cine español de los años 40 a los 60. No tuvo mucha suerte en el cine, donde no tuvo el reconocimiento del público, aunque destacó en títulos como «Reina santa», «Don Quijote de la Mancha», «Pequeñeces», «Agustina de Aragón» o «A tiro limpio». Sin duda, su éxito más importante en el cine español fue su papel en «Surcos» (1951) de José Antonio Nieves Conde. La película tenía guión de Gonzalo Torrente Ballester y abordaba las dificultades de adaptación de los campesinos a la vida urbana. A pesar del éxito cosechado, estuvo un año sin trabajar, esperando que alguien la contratara.

    A partir de los años 60, se aleja del cine, realizando sólo papeles secundarios, y se vuelca más en el teatro, donde consigue sus mayores éxitos. Las dos siguientes décadas transcurren entre trabajos televisivos de muy diversa índole y nuevas intervenciones teatrales. Su gran éxito en el teatro fue el papel de Doña Jimena en «Anillos para una dama» (1973), de Antonio Gala, que permaneció dos años en escena. Paradójicamente tras este gran éxito, volvió a sufrir un importante un parón en su carrera profesional.

    En 1977 Luis Buñuel la llama para participar en «Ese oscuro objeto de deseo» y posteriormente trabaja para Fernando Fernán Gómez le ofreció un maravilloso papel en «Mambrú se fue a la guerra» (1986) y «El mar y el tiempo» (1989). Posteriormente, intervino en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Agustín Díaz Yanes, 1995), La comunidad (Álex de la Iglesia, 2000) y Tiovivo c. 1950 (José Luis Garci, 2004). Su última película fue «Pagafantas», a las órdenes de Borja Cobeaga en 2009.
    María Asquerino anunció su retiro a finales de 2008 tras representar «Tío Vania» en el teatro María Guerrero. La pérdida de vista y oído unidos a problemas de memoria propios de la edad hicieron que lo pasara mal en los montajes teatrales en los que trabajó. La popular actriz estaba en posesión de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Goya por «El mar y el tiempo».

    La vida de María fue de todo, menos convencional, tal y como lo recogiera su autobiografía «Memorias» que publicó en 1987. Sólo se casó una vez, a los 17 años, con un galán de la época: Alfonso Estela. Fue un auténtico calvario de maltratos, amenazas y sufrimientos que duró relativamente poco, dos años, tras los que se separó y no volvió a casarse nunca más. Tras este penoso matrimonio mantuvo célebres romances con Fernando Fernán Gómez, Carlos Larrañaga, Arturo Fernández, Paco Rabal o Adolfo Marsillach. También hubo muchos a los que rechazó, como al mismísimo Orson Welles, al que conoció en Cannes el año en que fue a presentar «Surcos». Tal y como reconocería más adelante a su gran amigo Paco Umbral: «Yo hubiera preferido un hombre maravilloso, mejor que todo ese jaleo sexual (que va parando, afortunadamente). Claro, que ha habido hombres maravillosos, pero pocos, y lo que es peor, no han durado».

    Fue una de las primeras mujeres en España en llevar pantalones, algo muy mal visto en la España de la postguerra, y posteriormente fue una presencia indiscutible en las tertulias del Bocaccio de Madrid.

    La actriz no tenía descendencia y pasó pasó los últimos años de su vida en una residencia, con su fiel perro y «leyendo la prensa y saliendo con amigos, porque desde niña siempre fui muy callejera». Su último adiós fue en el Teatro Español, tal y como era su deseo. Incluso para su despedida fue atípica: durante dos día nadie reclamó su cuerpo, al no tener ni descendientes ni familia cercana. Fue entonces cuando la asociación de Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión (AISGE), de la que Asquerino era socia y Bardem presidenta, asumirá todas las gestiones para hacerle una digna despedida. Y es que los actores y actrices fueron su auténtica familia.