MANUEL ALEXANDRE

    EL SECUNDARIO IMPRESCINDIBLE

    Nacido en Madrid el 11 de noviembre de 1917, su verdadero nombre es Manuel Alejandre Abarca. Hijo de un fontanero, vivió la infancia madrileña que forjó su peculiar acento y que luego él mismo elaboraría hasta lograr una singularidad (trémolo recitativo) verdaderamente inimitable. Comienza a estudiar Derecho y a colaborar con el TEU (Teatro Español Universitario) de la facultad, lo que le anima a abandonar los estudios e ingresar en la escuela de Arte Dramático. Durante aquella época también conocerá a Fernando Fernán Gómez, con quien a partir de entonces le unirá una estrecha amistad y gracias al que conoció las tertulias del Café Gijón. Alexandre siempre ha dicho que es actor por Fernando Fernán Gómez.
    Su debut profesional sobre el escenario tendrá lugar en 1940, con la Compañía de Guillermo Marín y Mercedes Prendes. Siete años después interviene en su primera película, «Dos cuentos para dos», donde su participación no pasa de lo anécdótico, circunstancia que se repetiría en sus siguientes largometrajes. A partir de entonces nunca ha dejado de trabajar en teatro, cine o televisión en segundos papeles, de una gran eficacia, especialmente en los cómicos, en los que consigue desenvolverse muy bien. Durante algún tiempo compagina su carrera cinematográfica con diversos trabajos teatrales. En los últimos años 40 combina sus papeles minúsculos en películas con trabajos en el taller de saneamientos de su padre y con intervenciones teatrales en el seno de las compañías de Valeriano León y Aurora Redondo, Tina Gascó y Fernando Granada e Ismael Merlo.

    A partir de los años 50, Manuel Alexandre comienza a afianzarse como uno de los secundarios más eficaces y populares del cine español, haciéndose un muy particular hueco en todo film en el que participa, gracias a su pequeña estatura, su voz inconfundiblemente nerviosa y su característica y simpática gestualidad. «Bienvenido Mr. Marshall», «Cómicos», «Muerte de un ciclista», «Calbuch», «Los jueves milagro», «La vida por delante» o «Sonatas» son algunas de las películas en las que interviene durante esta década.
    Demasiado lastrado a partir de los años 60 en papeles humorísticos por debajo de sus posibilidades dramáticas, brilla no obstante su personalidad en las repetidas ocasiones en que colabora con cineastas como Luis García Berlanga «Plácido», «¡Vivan los novios!», «Tamano natural», o incluso «El verdugo», aunque en este filme su personaje fue suprimido por la censura franquista), José María Forqué («Atraco a las tres», «La becerrada», «El juego de la verdad», «Estudio amueblado 2P»), Pedro Lazaga («Operación Plus Ultra»), Jesús Franco («La muerte silba un blues»), José Luis Sáenz de Heredia («Historias de la televisión», «Relaciones casi públcas», «Don erre que erre», «Se armó el belén»), Mario Camus («La cólera del viento») o su amigo Fernando Fernán Gómez («Mayores con reparos»)

    En los años 70 y 80 es uno de los rostros imprescindibles de títulos como «Tocata y fuga de Lolita» (1974), «El puente» (1976), «Los días del pasado» (1977), «La mano negra» (1980), «El cabezota» (1982), «El caso Almería» (1983), «Extramuros» (1985), «El año de las luces» (1986), «El bosque animado» (1987), «Amanece, que no es poco» (1988), o «El mar y el tiempo» (1989).
    Entre sus más memorables trabajos en el teatro destacan «El patio» y «Con derecho a fantasma», con la Compañía de Fernán Gómez y Analía Gadé, y «Vamos a contar mentiras».
    Sin dejar nunca totalmente el teatro, también ha sido intérprete habitual en numerosas producciones para la pequeña pantalla, desde «Doce hombres sin piedad» y «Fortunata y Jacinta» hasta la serie «Los ladrones van a la oficina».
    En los 90 sigue con su ritmo frenético de trabajo interviniendo en títulos como «Fuera de juego (1991), «La marrana» (1992), «Madregilda» (1993), «Tocando fondo» (1993), «Todos a a cárcel» (1993), «Así en el cielo como en la tierra» (1995), «Adiós, Tiburón» (1996), «Los porretas» (1996), «Pesadilla para un rico» (1996), «La duquesa roja» (1996), «El ángel de la guarda» (1996), «Siempre hay un camino a la derecha» (1997), «La vuelta del Coyote» (1998) o «Pídele cuentas al rey» (1999).

    Pese a su avanzada edad, el siglo XXI lo recibe trabajando. Entre sus últimas películas destacan «Maestros» (2000), «Lázaro de Tormes» (2001), «El caballero Don Quijote» (2002), «Dos tipos duros» (2003), «Franky Banderas» (2004), «Incautos» (2004), «Elsa y Fred» (2005, donde era el protagonista masculino), «¿Y tú quién eres?» (2007), «El prado de las estrellas» (2007) y «Pretextos» (2008). Manuel Alexandre moriría en Madrid a los 92 años el 12 de octubre de 2010, sin haber dejado de trabajar ni un día.
    Entre los premios logrados a lo largo de su trayectoria destacan la Gran Cruz del Orden Civil de Alfonso X, en reconocimiento a su dilatada trayectoria, (2009), el Goya de Honor (2003), el TP de Oro, premio especial a toda una vida, (2008), la nominación al Premio Goya a la mejor interpretación masculina protagonista por «Elsa y Fred» (2006), el Premio de la Unión de Actores como mejor actor protagonista por «Elsa y Fred» (2006); Premio Sant Jordi al mejor actor por «Elsa y Fred» (2006), el Premio Honorífico de la Unión de Actores, el Premio al mejor actor en el Festival de Cine de Gijón por «El Ángel de la guarda» (1996), el Homenaje tributado en Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) en 1994, el Premio Pepe Isbert (1993), el Premio de la Crítica Cinematográfica, (1980), el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos en 1979 como mejor actor secundario por «Tamaño natural», el Premio del Sindicato Nacional del Espectáculo como mejor actor secundario por su trabajo en «Plácido» de 1962, y el Premio de la revista Film Ideal.