LUIS GARCÍA BERLANGA

    EL INVENTOR DE UN GENERO

    Luis García Berlanga es uno de los directores imprescindibles del cine español, y ha pasado a la historia por haber hecho un retrato de la sociedad española de su tiempo, y por dejar un testimonio que iba más allá de la historia política y social, en condiciones muy difíciles, en pleno franquismo que ahogaba cualquier soplo de libertad en el cine. Es la obra «berlanguiana”, un término que aparece en los diccionarios para referirse al particular universo de este cineasta que todos los días, en las noticias, ve siempre el embrión de una película.
    Luis García-Berlanga Martí nació en Valencia el 12 de junio de 1921. Estudió en los jesuitas y en un internado de Suiza, para matricularse después en Filosofía y Letras y sin acabar la carrera se enroló en la División Azul tropa que el franquismo creo para luchar al lado de Hitler contra los rusos, para ganarse los favores de una chica de la que estaba enamorado, aunque en realidad lo hizo para evitar represiones políticas contra su padre, que había sido durante la Segunda República gobernador de Valencia. Según confesión propia, en los años de la guerra civil, que pasó en su Valencia natal, fue «un muchacho más o menos republicano, de tendencias anarquistas y amistades falangistas, que se habría dejado matar antes de ser el quien matara”.
    Su verdadera vocación lo condujo, tras su experiencia en la División Azul, en la que coincidió e hizo amistad con otro grande del cine español, el actor, ya desaparecido, Luis Ciges, a trabajar como crítico cinematográfico en la radio y en varias revistas de Valencia. En 1947 llega a Madrid e ingresa en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC), y durante sus estudios realiza los cortos «Paseo por una guerra antigua» y «El circo», éste último le sirve de trabajo final para diplomarse como director.
    CINEASTA POPULAR
    Debutó como director en 1951 con la película «Esa pareja feliz”, codirigida con Juan Antonio Bardem, compañero suyo en el IIEC. Junto a éste, se le considera uno de los renovadores del cine español de la posguerra. Su filmografía está repleta de títulos inolvidables e imprescindibles en la historia del cine español. Con «Bienvenido Mr Marshall” (que no ganó la Palma de Oro de Cannes porque Edward G. Robinson, miembro del jurado, puso el grito en el cielo cuando una banderita norteamericana era arrastrada por el agua a una alcantarilla) definió su cine, con la sátira, la farsa, el humor negro y una visión crítica y esperpéntica de la realidad sociocultural y política española, siempre presentes.
    En la década de los 50 Luis García Berlanga realiza algunas de sus obras más populares como «Esa pareja feliz” (1953), «Novio a la vista” (1954), «Calabuch” (1956), «Los jueves, milagro” (1957), pero será en la década de los 60 cuando realiza sus grandes obras maestras, como «Plácido” (1961) y «El verdugo” (1963), comedia negra que obtuvo gran repercusión internacional. Estas dos películas marcan también un cambio en su estilo cinematográfico, caracterizado por el empleo de sus famosos y largos planos secuencias que le permiten contar mejor sus posteriores historias, cada vez más

    corales.
    Posteriormente firma «La boutique” (1967), que rueda en argentina con el título de «Las pirañas”, «Vivan los novios” (1970) y «Tamaño natural” (1974), rodada en Francia, ya que la censura franquista le prohibió hacerla en su país. Tras la muerte del dictador firma la trilogía «nacional”, compuesta por «La escopeta nacional”, «Patrimonio Nacional” y ”Nacional III”, «La vaquilla”, «Moros y cristianos”, «Todos a la cárcel” y «París – Tombuctú” (1999), el recorrido de un hombre en el crepúsculo de su vida, que ha sido su última película entre otros títulos.
    IRONÍA Y HUMOR NEGRO
    Su cine se caracteriza por su mordaz ironía y sus ácidas sátiras sobre diferentes situaciones sociales y políticas. En la etapa de la dictadura franquista despuntó su habilidad para burlar la censura de la época con situaciones y diálogos no excesivamente explícitos pero de inteligente contra-lectura y de llevar a cabo proyectos tan atrevidos como «Los jueves, milagro” o «El verdugo”. Además de la censura oficial, Berlanga se encontraba además con la propia del general Franco, que se hacía proyectar en El Pardo todos sus filmes.
    Berlanga ha trabajado en siete ocasiones con el guionista Rafael Azcona. «Ha sido el tiempo más fructífero de mi cine. Rafael y yo tuvimos el mejor sistema de trabajo, o sea, ninguno», ha dicho en alguna ocasión veterano director. Durante su etapa en activo se le consideraba un «vago vocacional”, leyenda propiciada por él mismo, pero en realidad fue la censura, que continuamente le prohibía sus guiones, lo que le ha impedido rodar con más frecuencia.
    Convencido de que en el cine no se había hecho la transición «y por eso ahora la Guerra Civil no sale en las películas como algo cotidiano”, el director tardó más de 30 años en poder hacer «La vaquilla”, una de sus historias prohibidas durante el franquismo, película en la que muestra «que los dos bandos habíamos perdido. Trataba de decir que nos habíamos cargado la economía y la alegría”, asegura Berlanga, que confía mucho en los jóvenes directores españoles: «por fin hay una generación que ha descubierto los géneros que nosotros nos habíamos cargado”. Berlanga siempre ha manifestado que el cine nació como industria y debía morir como tal, por lo que entiende que es «mucho más positivo recibir promociones gratuitas por parte del Ministerio de Industria que subvenciones que se diluyen en la película y uno nunca sabe donde acaban». PREMIOS Y DESENCUENTROS
    Reconocido por la crítica y los premios, Berlanga, que también ha tenido problemas con las productoras, no ha olvidado nunca sus desencuentro con Luis Buñuel, de quien se distanció porque no le gustó ‘Tamaño natural”, y tampoco que, en la transición política, «nadie nos agradeció a Bardem y a mí el haber abierto caminos en años difíciles. Se ayudó a gente que no se merecía y se negó la posibilidad de empezar a otras gentes que parecían más formadas para poder hacer cine». En ese apartado ha sido especialmente duro con Pilar Miró, Directora General de Cinematografía a partir de3 1982, a la que acusó en su momento de «haber tomado decisiones que son en parte las culpables de que el cine español no exista ahora».
    En 1986 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Berlanga, que también es un erotómano que incluso ha mantenido durante años un espacio sobre erotismo en la radio, envió en alguna ocasión lencería erótica a Miró, quien dijo que ella hubiese dado el Príncipe de Asturias de las Artes a cualquiera antes que a Berlanga.
    En 1993 Fernando Fernán Gómez dijo de Berlanga: «Es el único de nuestros cinematografistas que ha dado con su nombre origen a un calificativo. No en el ámbito de las artes, como se puede decir de una narración que es galdosiana, valleinclanesca o proustiana, o de un nuevo director, que es felliniano, sino en el ámbito de la vida común, lo que sucede muy raramente. Refiriéndose a unos personajes, a un suceso, podemos oír que son ‘como de Berlanga’ y aunque algunos de los que escuchan pueden creer que el que habla se refiere a Berlanga del Duero, muchos saben a lo que se refiere en realidad»
    Berlanga ha sido el creador, junto a Alfredo Matas, el productor de sus principales películas, de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, y su Presidente de Honor. En 1993 gana el Goya al mejor director por «Todos a la cárcel”. Sin embargo ha sido muy crítico con la ceremonia de entrega, de la que en una ocasión afirmo que le parecía «horrorosa. Está mal organizada, presentada, actuada, mal elegidos los vestidos de los presentadores…»,
    Su película «Plácido” fue nominada para el Oscar a la mejor película extranjera en 1961. Ha recibido la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1981, el Premio Nacional de Cinematografía en 1980 y la orden italiana de Commendatore. Ha sido también «Doctor Honoris causa» por la Universidad Complutense de Madrid, y entre 1977 y 1982 presidente de la Filmoteca Española. Ha obtenido premios y galardones internacionales en los más importantes festivales (Cannes, Venecia, Montreal, Berlín…). En el Festival de Karlovy Vary fue elegido como uno de los diez cineastas más relevantes del mundo. Además, posee un incontable número de reconocimientos nacionales.
    Luis García Berlanga falleció en su casa de Pozuelo de Alarcón (Madrid, el 13 de noviembre de 2010, a los 89 años. Pocos meses antes había asistido, ya en silla de ruedas, aquejado de Alzhéimer, a la inaguración en Madrd de un cine con su nombre, la Sala Berlanga. También se habia prestado a aparecer en un spot a favor de Médicos sin fronteras.
    CITAS
    «Todo el mundo me dice que Rafael Azcona y yo no debemos trabajar juntos, que a mí no me va, lo mismo que supongo que a Azcona le dirán sus hinchas que no le voy como director, que le va mejor Ferreri, no sé. Pero el caso es que yo por ahora me siento adscrito a su manera de pensar y de sentir las cosas”. (1963)
    «En cuanto a métodos de trabajo, es muy sencillo y reconozco que muy cómodo para mí. Azcona y yo nos reunimos en un café, cada película en un café distinto, los más frecuentados posible y donde haya eso que llaman los castizos «una pasa” entretenida, vamos discutiendo las cosas, y si es por la mañana, por la tarde se dedica Rafael a escribir la secuencia que hayamos pensado por la mañana, luego la repaso yo y discutimos si hay alguna modificación que hacer o no; generalmente hay cada vez menos, supongo que debido a este alejamiento cada vez mayor que voy teniendo de una labor creadora profunda o porque estoy convencido de que las cosas salen mejor cuanto más vegetativas…Y va saliendo ese guión que ya queda casi como definitivo. Normalmente, luego le damos una vuelta pero esto es más bien por las imposiciones de la producción o, sobre todo, dado que casi como se hacen coproducciones, surgen cambios necesarios». (1963).
    «El cine es preferentemente ocio. Somos trabajadores del espectáculo. Habría que convencer a nuestros colegas para que dejemos de pertenecer al ministerio de Cultura y pasemos al de Industria. Que dejemos de vivir de las subvenciones, que son aberrantes y humillantes. Que nos estudien como industria y se haga una reconversión como la de Hunosa, como si fuéramos una fábrica de calzado». (1992).
    «El sonido directo es lo más antiberlanga que se ha inventado. Parece que lo inventaron para fastidiarme. Si tienes que mover el decorado de sitio para hacer esos planos-secuencia tan complicados míos y luego colocar todo en su lugar, se hace ruido y eso con sonido directo se oye todo. Hay gente que dice que mis películas hay que verlas dos o tres veces porque hay escenas simultáneas que se puedan perder en una primera visión, puesto que el espectador no es capaz de estar atento a tres cosas a la vez.» (1994).
    «El hecho de que casi todas mis películas sean corales creo que es sobre todo una costumbre, por lo que habría que concluir que es sobre todo una autoimposición, pero sin ninguna razón estilística o mensajística. Yo creo que se trata de una limitación, es como cuando no se sabe bailar, que se dice que hay mejores maneras de seducir a las mujeres. Pues igual yo no sé dirigir, lo que hago es poner dos mil personas delante de la cámara para que no se me note que no sé dirigir. Digo yo que debe ser por alguna razón similar. Quizá también porque soy pirotécnico, valenciano y eso ayuda…». (1994).