LANA TURNER

    Lana Turner, cuyo verdadero nombre era Julia Jean Mildred Frances Turner, nació el 8 de febrero de 1920 en Wallace, Idaho (Estados Unidos), pero pronto se trasladó con su familia a las costas de California. Pese a que ha pasado a la historia del cine apreciada más por sus atributos físicos que por sus dotes interpretativas, Lana tuvo claro desde niña que lo suyo era el mundo del espectáculo. Era hija del bailarín y coreógrafo Virgil Turner.
    Lana no era buena estudiante. Su padre murió asesinado en un atraco cuando tenía nueve años. La pequeña Lana fue descubierta un día que se saltó las clases para tomarse un helado en el Salón Currie, su heladería favoria, que se hallaba en el camino al Instituto en el que cursaba estudios.
    Su primera aparición en la pantalla grande consistió en un breve papel en la película «Ha nacido una estrella» (1937) de William A. Wellman. Ese mismo año consiguió mejores papeles en dos clásicos imprescindibles como «The Great Garrick» de James Whale y «They won´t forget» de Mervyn LeRoy. Otras películas como «Andy Hardy se enamora» (1938) o la encantadora comedia fantástica «La pareja invisible» («Topper», 1937) de Norman Z. MacLeod, junto a Cary Grant y Constance Bennett, hicieron que Lana Turner fuera más conocida debido a su imponente físico. Pero cuando verdaderamente saltó al estrellato fue en la década de los 40.
    Su primer matrimonio de los siete que contrajo, fue en 1940 con el músico Artie Shaw, al que conoció en el rodaje de «Dancing Co-Ed» (1939). Siete meses después de la boda se separaron. En 1942 se casó de nuevo con el actor Steve Crane del que se divorciaría un año después para volver a contraer matrimonio con el mismo Crane el mismo año de la separación. Tras su nuevo divorcio de Crane en 1944 se casó con el millonario Bob Topping.
    Durante estos años alcanzó la fama en títulos importantes como «El extraño caso del Dr. Jeckyll» (1940) de Victor Fleming. Trabajó junto a destacados actores como Spencer Tracy, Lionel Barrymore en «Calling dr. Kildare», James Stewart en un esplendoroso musical del 1940 llamado «Las chicas de Ziegfield» dirigido por Robert Z. Leonard), Clark Gable en «Quiero a este hombre» (1941), con Robert Taylor y Van Heflin en «Senda prohibida», con John Garfield en su película más memorable, «El cartero siempre llama dos veces» (1946), y con Gene Kelly en «Los tres mosqueteros» (1948).
    Su interpretación en «El cartero siempre llama dos veces» la lanzó al superestrellato, confirmando su popularidad en «Cautivos del mal» (1952) de Vincente Minnelli, «Vidas borrascosas» (1957) de Mark Robson o «Imitación a la vida» (1959) de Douglas Sirk. Fue por su papel en «Vidas borrascosas» donde obtuvo su única nominación a los Oscar.
    EL CRIMEN
    Paralelamente a su trayectoria artística en los años 50, a sus devaneos amorosos se le añadieron problemas con la bebida. En 1953 se casó con el actor Lex Barker del que se divorció en 1957. En 1958 llegó la tragedia con el asesinato de su amante, el gángster Johnny Stompanato por parte de su hija Cheryl Crane, presuntamente en defensa propia ante el maltrato al que él las sometía. En el juicio se manejaron cartas y testimonios que desvelaron las aficiones sadomasoquistas de Lana, lo que acrecentó el escándalo.
    Lana Turner inició la década de los años 60 con un nuevo matrimonio con Fred May, del que se divorciaría dos años más tarde. El asesinato de Stompanato empujó su carrera cinematográfica al declive. Sus apariciones en la cartelera se fueron haciendo menos profusas, y quizás tanto crítica como público infravaloraron su talento al limitarse a encarar el encasillamiento en melodramas tópicos de la actriz. Se retiró definitivamente a finales de los 80, si bien participó en algunos capítulos de la serie de televisión «Falcon Crest».
    Además de sus siete matrimonios, mantuvo relaciones con Howard Hughes, Clark Gable, Frank Sinatra, Errol Flynn, Fernando Lamas o Tyrone Power. «Lo único malo de los hombres es que no los tengo siempre cerca de mi», había dicho en una ocasión.
    Lana Turner, que fue galardonada con el Premio Donostia del Festival de cine de San Sebastián en 1994, murió pocos meses después, el 29 de junio de 1995 en California víctima de un cáncer a la edad de 74 años.
    SUS FRASES
    «El Hollywood actual no es nada, porque los directores se dedican a copiar a los de antes como Douglas Sirk o George Cuckor, y los actores de hoy no tienen lo que hay que tener… Yo creo que un buen actor tiene que estar actuando todo el día»
    «Creo que siete maridos son bastantes, no más, por favor!; lo que pasa es que yo era joven, y romántica, y cada vez me lo creía del todo. Luego mis maridos cambiaban… y el amor desaparecía»
    «Me gustan los hombres, pero como amigos, sin papeles de por medio»
    «¿Mickey Rooney? ¡¡¡Puafff!!!»